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Cat’s Cradle, de Kurt Vonnegut

Cat's Cradle

All of the true things that I am about to tell you are shameless lies.

La lectura de Cat’s Cradle me ha resultado más satisfactoria que la de Slaughterhouse 5, la otra novela de Kurt Vonnegut que he leído (precisamente antes que esta). Si Slaughterhouse 5 era una novela envuelta en ironía, Cat’s Cradle rebosa cinismo y sarcasmo y plantea una crítica mucho más sangrante a la tendencia autodestructiva de la humanidad. Esta vez el argumento gira en torno a la investigación realizada por un escritor (Jonah) acerca de la figura del difunto Dr. Felix Hoenikker, inventor ficticio de la bomba atómica al que Vonnegut describe como una persona desprovista por completo de empatía y de percepción de la consecuencias de sus actos. Esta investigación llevará a Jonah a establecer contacto con los hijos del Dr. Hoenikker, a su manera tan inquietantes como su padre, y a explorar el secreto que estos ocultan. A partir de aquí la novela advierte del peligro del desarrollo tecnológico cuando no se presta atención a sus consecuencias destructivas.

Para mí, uno de los grandes hallazgos de esta novela repleta de ellos es el retrato de Felix Hoenikker. Su caracterización fría, falta de sentimientos y sin otra motivación que la satisfacción inmediata de la curiosidad casi infantil de su intelecto sobrehumano resulta absolutamente terrorífica, más cercana al reino de las pesadillas que a la realidad que tanto miedo da que refleje. El otro gran hallazgo de la novela es el bokononismo, una religión ficticia inventada por Vonnegut según la cual la vida está llena de mentiras inofensivas que, si se abrazan, permiten vivir la vida con felicidad, a la vez que defiende una visión determinista de la vida. Aunque entrar en más detalle del bokononismo supera la intención de esta reseña, os animo a leer algo más sobre ella siguiendo este enlace.

I wanted all things

To seem to make some sense,

So we could all be happy, yes,

Instead of tense.

And I made up lies

So that they all fit nice,

And I made this sad world

A par-a-dise.

Los personajes de la novela se alejan del realismo y se sitúan a medio camino de la caricatura y la marioneta. Cada uno de ellos tiene, sino un leitmotiv, una o dos ideas principales que vertebran sus diálogos y comportamientos y subrayan alguno de los mensajes (quizás advertencias) de la novela. No por ello todos los personajes son esquemáticos, y los ecos con los que algunos resuenan son más profundos que los de otros. Jonah está especialmente bien dibujado a lo largo de un proceso de progresiva pérdida de perspectiva que le lleva a convertirse en un personaje más en la absurda comedia fatalista del legado de Hoenikker. Se trata de una figura ligeramente amoral y más bien triste que nos narra su historia desde un futuro cercano después de haberse convertido al bokononismo.

De nuevo, como sucedía en Slaughterhouse 5, el deus ex machina es constante y, de hecho, es una de las piedras angulares de la novela. Vonnegut es uno de los pocos autores que puede convencerme de la necesidad de este recurso, en tanto que es un componente lógico de la historia que nos cuenta y no mera pereza argumental ni falta de imaginación. El tono del libro es humorístico, alegórico, cínico y fatalista, una característica que Theodore Sturgeon reflejó mejor de lo que yo podría:

“This is an annoying book and you must read it. And you better take it lightly, because if you don’t you’ll go off weeping and shoot yourself.”

[“Se trata de un libro molesto y debéis leerlo. Y es mejor que os lo toméis con ligereza porque si no acabaréis llorando y pegándoos un tiro”]

Se trata, en resumen, de un libro profundamente peculiar que funciona con la precisión de un reloj y culmina en un clímax magistral. Le pongo 5 estrellas y lo recomiendo muchísimo.

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Slaughterhouse 5, de Kurt Vonnegut

Slaughterhouse Five

“People aren’t supposed to look back. I’m certainly not going to do it anymore.”

He aquí un libro que me va a costar reseñar. Slaughterhouse 5 es una novela dentro de otra novela. No es una novela al uso, que siga un esquema lineal de planteamiento, nudo y desenlace. De hecho la falta de linealidad es uno de los temas de la novela, que recurre a recursos cercanos a la ciencia ficción para explorar cuestiones como la libre voluntad, la guerra o la estupidez humana.

Después de sobrevir a un accidente de avión, Billy Pilgrim, el protagonista de Slaughterhouse 5, descubre que su conciencia se ha separado de la corriente temporal y empieza a saltar, sin orden aparente, entre algunos de los acontecimientos más significativos de su vida (extraídos en muchas ocasiones, leo, de la biografía del mismo Vonnegut). Estas experiencias van desde lo cotidiano,como la (tibia) luna de miel de Billy, hasta lo extremo, como el bombardeo de Dresden durante su estancia en un campo de concentración de la segunda Guerra Mundial o los años vividos en otro planeta tras ser abducido por una especie extraterrestre.

A lo largo de todo el libro, Vonnegut adopta un tono distanciado e irónico que mantiene independientemente de la intensidad de las vivencias que describe. La actitud de Billy ante sus experiencias es de resignación, a medio camino entre lo patético y lo absurdo, y desprovista de todo sentido de la trascendencia, como si se resistiera a ser protagonista de su propia vida. La estupidez humana, especialmente evidente en todas las escenas relacionadas con la guerra y el bombardeo de Dresden, es una de las principales protagonistas del libro, aunque el enfoque que utiliza para describirla resulta extrañamente compasivo. O no tan extrañamente, pues en el fondo la visión profundamente determinista de la vida que defiende Vonnegut en esta novela disculpa totalmente a la especie humana de cualquier salvajada que pueda cometer o haya cometido. Me deja con mal sabor de boca, pero no es en absoluto un defecto del libro. So it goes.

El estilo de Vonnegut es limpio y casi telegráfico, con pocos adjetivos y el recurso a la repetición frecuente de expresiones concretas que funcionan como claves para enfatizar determinadas ideas o acontecimientos (determinados colores para señalar lo trascendente o algunas coincidencias contraintuitivas, “so it goes” [“asi es la vida”, quizás] para indicar que algo muere o termina, etc). Estas repeticiones terminan por darle un ritmo propio y un carácter marcadamente onírico, casi lírico, a la narración. Buscar y anticipar la aparición de determinada expresión llega a convertirse en un juego que te implica aún más en el libro.

Este es el primer libro que leo de Kurt Vonnegut, y a pesar de que tiene algunas aristas comprendo su condición de escritor de culto. No será la última novela suya que lea [de hecho, en el momento de leer esto ya he leído otro:Cat’s Cradle]. La novela está repleta de frases perfectas y los lectores dados a subrayar acabarán con un libro lleno de citas destacadas. Es evidente la atención prestada al lenguaje. Debo decir que una parte de esta excelencia se diluye al considerar la novela en conjunto. Para mi, la novela pierde fuerza en los momentos en los que se vuelve más surrealista y rozaría la perfección si no fuera por el bache “extraterrestre” de la historia. Aún y asi, es una novela que hace pensar, emociona, hace reir (para no llorar) y se lee en un suspiro. Me ha costado asignarle una puntuación a este libro, pero prefiero escatimarle la quinta estrella porque sospecho Vonnegut puede dar más de si [avance:efectivamente. Cat’s Cradle lo demuestra]. Cuatro estrellas, pues. ¿Que más puedo decir? Leedla.

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The War of the Worlds, de H.G. Wells

War of the Worlds

“Yet across the gulf of space, minds that are to our minds as ours are to those of the beasts that perish, intellects vast and cool and unsympathetic, regarded this earth with envious eyes, and slowly and surely drew their plans against us.”

El argumento de The War of the Worlds es sencillo y conocido por todos: un mal día los marcianos intentan invadir la tierra. Fue publicado inicialmente por entregas en 1897 y después de haberlo leído no puedo menos que imaginar el impacto que debía tener en el momento de su publicación. Lo mismo debió pensar Orson Welles 40 años después cuando hizo su famosa adaptación radiofónica de la novela y sembró el pánico entre los neoyorquinos, en el que posiblemente sea el mayor hoax de la historia.

The War of the Worlds es un libro que todavía engancha. En muchos aspectos (en los que más importan) no ha acusado el paso del tiempo, aunque en otros se notan más sus más de 100 años de edad. Donde el libro ha envejecido peor, en lo que al parecer es uno de los rasgos distintivos de la literatura de Wells, es en la descripción de la psicología individual de los personajes y en el uso poco realista de los diálogos, al menos para un lector actual. En cambio, la progresión del argumento, la descripción de la destrucción de la sociedad inglesa y el reflejo de la histeria colectiva y de sus consecuencias son impecables, al nivel de las mejores historias post-apocalípticas. ¿Será, tal vez, The War of the Worlds el primer libro de catástrofes después del Antiguo Testamento?

Me ha parecido una novela sorprendentemente moderna. Con la excepción de los diálogos, poco numerosos, y algunos momentos de exposición o disgresión moral, nada en el estilo del libro lleva a pensar que fue escrito hace más de cien años. Incluso los datos revelados como imposibles por la ciencia (la existencia de los marcianos, su verniano modo de transporte a través del espacio sideral, etc.) están explicados de tal manera que no resulta difícil rendirse a su encanto y disfrutarlos sin oir los chirrídos horripilantes de la inverosimilitud. El libro prescinde de cualquier tipo de suspense, pues ya desde las primeras páginas deja claro el fracaso de la invasión marciana, aunque eso no impide disfrutar, si disfrutar es la palabra, de la tensión del argumento. El desenlace es tan repentino que corta el aliento y todavía no estoy seguro de que pensar de él, aúnque si pienso en la superioridad tecnológica de los marcianos me cuesta imaginar una alternativa que no acabara con el sometimiento de la especie humana. En cualquier caso es un final satisfactorio y las últimas descripciones de Londres desolado son uno de los puntos álgidos del libro, por lo que no es un mal lugar para el comienzo del final de la historia.

Me quito el sombrero ante HG Wells. Es un libro perfectamente recomendable para cualquier aficionado a la ciencia ficción. Le caen cuatro de las cinco estrellas de Goodreads.

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El Mapa del Tiempo, de Félix J. Palma

El Mapa del Tiempo (Trilogia Victoriana #1)

Tengo la impresión de que El Mapa del Tiempo se ha convertido, después de 4 años desde su publicación y gracias, en parte, a la potente campaña promocional que ha acompañado a la publicación de su secuela (El Mapa del Cielo, Ed. Plaza & Janés), en la sensación de la literatura de género fantástico en nuestro país. Ha ganado un premio importante, ha recogido las mieles del éxito editorial y está teniendo una buena acogida entre el público y la crítica internacional. A poco que echéis un vistazo en vuestro buscador favorito encontraréis un sinfín de críticas y reseñas del libro casi unánimemente laudatorias. De las muchas críticas positivas, os recomiendo especialmente esta, bien planteada y bellamente escrita. Si, como yo, sois de ese tipo de persona que reacciona con suspicacia cuando nadie dice nada negativo de un libro, película, etc., estáis de enhorabuena: aqui estoy yo para ensuciar el brillo de esta novela. Porque alguien tiene que hacerlo.

Poco diré de la trama del libro y nada en absoluto que no hayan dicho antes, y mejor, otros antes que yo. Dividida en tres partes, El Mapa del Tiempo explica tres historias diferentes conectadas entre si por algunos personajes y parte del contexto, ambientadas en el Londres victoriano de H.G. Wells, uno de los protagonistas de la novela. Cada una de las tres historias explora la noción de viaje en el tiempo con éxito desigual y con un enfoque cercano al folletín en el que el lector es interpelado frecuentemente a través del cuarto muro que separa la realidad de toda obra ficción. El narrador, al que estamos casi obligados a identificar como el mismo Félix J. Palma, adopta un tono recargado con una dosis importante de socarronería, y aunque no se le puede negar su personalidad y su elegancia ocasional, lo cierto es que el estilo se le escapa de las manos durante la mayor parte del libro, con la estupenda excepción de la segunda parte, realmente notable. Creo que esta es mi principal discrepancia con las reseñas que he leído o con lo que se me ha dicho: La prosa del libro me parece mediocre, no elegante. Una medida tan simple como pegarle un tiro en la cabeza a uno de cada dos adjetivos mejoraría el estilo. Perdón por el sarcasmo, se me ha escapado. Je.

En cuanto a las tres partes del libro, diría que su relativa independencia justifica considerarlas aparte. Sin alargarme mucho, os diré que la primera parte me parece regular, la segunda casi extraordinaria y divertidísima, y la tercera terrible, sin más. De hecho, las connotaciones de la historia dan un giro de 180 grados al llegar a la tercera parte y, francamente, me parecía mucho más interesante el tipo de cuento que me estaba explicando hasta ese momento, una vez comprendidas y aceptadas las reglas del juego que propone el autor. En cualquier caso, eso es una apreciación muy sujeta a gustos personales y, por decirlo de algún modo, no se lo tengo en cuenta. Lo que no puedo aceptar es la forma apresurada en la que está explicada esa tercera parte, en la que todo el brío narrativo acumulado se desparrama. La opción elegida para explicar el quid de la cuestión me parece un despropósito, sobretodo por su extensión. Mi queja más importante en la tercera parte, a nivel de estilo, es esa: la escasez de recursos. La sensación que me da, en este caso concreto, es de apresuramiento.

Una de las particularidades de la novela es que utiliza muchas figuras históricas, entre las que destaca el escritor HG Wells, situado en el centro del alma de la novela. También hacen su aparición otros escritores como Henry James o Bram Stoker, Joseph Merrick (el famoso hombre elefante) o el siempre simpático Jack el Destripador. No todos tienen la misma importancia pero es un detalle que he disfrutado, incluso si a veces no venía demasiado a cuento. Es cierto, como otros han dicho, que en ocasiones la novela se desvía excesivamente de la historia principal para explicar detalles de la vida de Wells o describir su famosa novela de viajes en el tiempo, pero como eso es algo que me interesa no puedo tenérselo en cuenta. En conjunto, para mi este es uno de los puntos positivos de la novela.

Aunque mi reacción ante la unanimidad de la buena acogida del libro se acerca a la incomprensión, lo cierto es que a casi todo el mundo le gusta. Tened eso en cuenta frente a mi reseña: probablemente esté equivocado. A pesar de todo, se trata de una novela con mucha personalidad, muy bien ambientada y con un sentido del humor peculiar que funciona mejor si no te lo tomas muy en serio. Sospecho que mejora si se lee rápido y sin lupa, pero algo tendrá cuando me ilusiona de verdad leer El Mapa de Cielo, su secuela. A pesar del tono sarcástico que pueda tener mi reseña en algún momento, os aseguro que es una novela que me inspira respeto y más aún su autor. Simplemente, en lugar de considerar que ha nacido una estrella, como parecen sugerir muchas reseñas, creo que Palma es una voz interesante rebosante de ideas a la que seguir con atención, a la espera de que de a luz la obra maestra que algunas partes de esta novela me sugieren que lleva en su interior.

En goodreads le he puesto tres de cinco estrellas.

PD. Y no dejaré de leer los libros de relatos de Palma, pues me dicen que es donde da lo mejor de si mismo.

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Among Others, de Jo Walton

Among Others

“Tolkien understood about the things that happen after the end. Because this is after the end, this is all the Scouring of the Shire, this is figuring out how to live in the time that wasn’t supposed to happen after the glorious last stand. I saved the world, or I think I did, and look, the world is still here, with sunsets and interlibrary loans. And it doesn’t care about me any more than the Shire cared about Frodo.”

Among Others es una novela a la que no le hubiera prestado demasiada atención de no haber sido por los positivo de las críticas que ha ido acumulando a lo largo de estos últimos meses. Dichas críticas han conseguido que el libro se convirtiera en una presencia más o menos persistente en la porción de mi subconsciente dedicada a mantener en mi lista de libros y autores a los que prestar atención en algún momento. Es una especie de limbo que se convierte en condena eterna para la mayoría de libros que en el conviven, pero en algún caso, alguna circunstancia concreta hace que uno de ellos sea propulsado a la realidad de mi libro electrónico o de mi reproductor de mp3 . En este caso la circunstancia concreta ha sido la aparición de la lista en la lista de lecturas recomendadas de la revista Locus y la recomendación expresa, en la misma revista, de un autor tan ecléctico como Jeff Vandermeer. Adelanto que Among Others es un libro con una combinación de características que no asegura su disfrute, pero para mi ha estado a la altura de la expectativas. A pesar de ser una recomendación de riesgo creo que es una propuesta diferente y cualquier aficionado al género fantástico (en sentido muy amplio) debería darle una oportunidad.

No soy amigo de leer (o escribir) sinopsis, pero sí me gusta leer muy en diagonal las reseñas de un libro para hacerme una vaga idea de lo que este puede ofrecer. Esta primera inspección superficial me sugería, y os confirmo que asi es, que Among Others sería una novela más o menos enmarcada en el género juvenil (en mi opinión más menos que más) que propondría un homenaje a la literatura de ciencia-ficción a través de una historia de hadas contemporánea (la novela transcurre a lo largo de un año, entre 1979 y 1980) y con un carácter más bien literario. Es más que un homenaje, pero creo que es esta característica concreta la que puede complicar su disfrute entre el conjunto del público, lo cual es una lástima.

La novela está construida a partir del diario personal de Morwenna Phelps, una adolescente de 14 años que ha perdido a su gemela en un horrible accidente que nunca se describe más que a través de alusiones más o menos superficiales y con algunas características, como mínimo, sorprendentes. Morwenna nos explica, ya desde las primeras páginas de su diario, que tanto ella como su hermana cuando vivía mantienen una comunicación regular con las hadas y que su madre es una bruja malvada que pretende dominar el mundo. Fue precisamente el intento de impedir el éxito de uno de los planes de su madre, siguiendo las instrucciones de las hadas, el que provocó la muerte de Morgana y provocó la huida de Morwenna de su casa, que buscó refugio en el hogar de su padre, a quién nunca antes había conocido. ¿Os parece que revelo demasiados detalles del argumento? En absoluto. Esto no es más que el punto de partida de esta intrigante novela, centrada más en las consecuencias de la tragedia que en la tragedia propiamente dicha. En ese sentido la novela puede leerse como un gran epílogo a la gran y desdichada aventura que corrieron las hermanas Phelps en su infancia, además de como una exploración del papel que puede desempeñar la ficción en nuestras vidas. Esta exploración se lleva a cabo a través de uno de los elementos más idiosincrásicos de la novela, la afición compulsiva de Morwenna (Mori) por los libros de fantasía y ciencia-ficción. Mori es una lectora voraz que lee libros a velocidad supersónica, cuya vida cambia cuando descubre el servicio de préstamo interbibliotecario de las bibliotecas inglesas. Esa voracidad se refleja en su diario, que contiene múltiples (e interesantes) referencias a los libros que está leyendo en cada momento (véase en la siguiente entrada una lista con algunos de los libros que menciona, los que más me llaman la atención y espero leer próximamente). Durante la mayor parte de la historia Mori vive y estudia en un internado para chicas en la campiña (campiña. Que bonito) inglesa, y tanto su caracter arisco como su tendencia a esconder la cabeza dentro de sus libros conspiran para convertirla en una especie de paria con una precaria red social, aunque será precisamente su afición por los libros la que le ayudará a encontrar su lugar en el mundo.

Su construcción a partir de las entradas del diario de Mori hace que la historia esté muy apegada a su vida cotidiana y que la trama de fondo quede un poco disimulada. Aunque no se trata de un libro de aventuras de ritmo trepidante, está tan lleno de contenido y la personalidad de Mori está tan bien reflejada que la atención no decae en ningún momento. Jo Walton ha sabido guiar la historia por un terreno en el que la verdad es algo ambivalente, en el que la absoluta convicción de Mori en su visión mágica del mundo contrasta con el impulso casi irresistible de considerarla un narrador poco fiable. Aúnque la credibilidad del libro zozobra en algún momento la historia nunca llega a naufragar y la explicación de la naturaleza de la magia y del mundo que propone Mori es atractiva y fácil de aceptar. Mori es un personaje con una combinación de fortaleza y fragilidad que facilitan empatizar con ella. Para mi, la imagen principal del libro es precisamene la única que casi no sale, la de Mori escribiendo en su diario al caer la noche, intentando entender el mundo en el que ha acabado viviendo y conciliarlo con el mundo sobrenatural en el que cree, a partes iguales maravilloso, indiferente y amenazador.

Más allá de su adscripción a un género concreto, Jo Walton ha escrito una muy buena novela que rebosa personalidad y de la que es difícil arrancar la atención entre episodios de lectura. Como “contenido extra”, el libro provoca un impulso casi irresistible de revisar o conocer una serie de títulos de ciencia ficción y fantasía de la década de los 70, a los cuales es un homenaje explícito. Después de leerlo es difícil no sentirse amigo de Mori, que se encontraría como pez en el agua en un círculo como el de #cifituits, o no tener el deseo de asistir al club de lectura de su biblioteca. Otros detalles que contribuyen a aumentar el atractivo de la novela es su asociación de la cultura y la lengua galesas con el mundo de las hadas y los elfos, o lo hermoso de la prosa de la autora. No es una novela perfecta y tiene algunos detalles problemáticos, casi siniestros y medio escondidos, por los que se pasa casi de puntillas y que parecen pequeñas imperfecciones dejadas a propósito por la escritora. Son detalles menores pero de difícil interpretación, a los que no se como referirme sin desvelar más de lo que me gustaría de la trama. En conjunto me parece un libro de cinco estrellas, aunque me parece que su probabilidad éxito en diferentes lectores puede ser muy dispar. Nada me gustaría más, más que en otras ocasiones, que poder discutir el libro con cualquier lector del blog dispuesto a recoger el testigo de su lectura.

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A Monster Calls, de Patrick Ness

A Monster Calls

The monster showed up just after midnight. As they do.

Sin duda, A Monster Calls ha sido uno de los puntos álgidos de mi experiencia lectora durante 2011. Este pequeño libro es, sino una joya, si una daga sacrificial adornada de diamantes que se te clava en las entrañas y se retuerce en espiral hasta dejar un hueco en tu interior en el que no cabe nada que no sea la tristeza. ¿Qué exagero? Ya… leedlo y me decís…

Conocía a Patrick Ness por The Knife of Never Letting Go, tal vez el mejor libro juvenil de ciencia ficción que jamás haya leído del que, casi imperdonablemente, tengo pendientes sus dos secuelas. A Monster Calls es un libro muy diferente, que también tiene un marcado componente de fantasía pero que dudaría mucho en enmarcar dentro del género, a pesar de haberse llevado uno de los Kitschie Awards de 2011. Aunque el libro está dirigido claramente a una audiencia juvenil puede ser disfrutado a cualquier edad. De hecho, funciona a tantos niveles que el lector en ningún momento tiene que rebajar su nivel de exigencia. Da igual como lo evalúes: historia, implicaciones, construcción de personajes, nivel de la prosa. El libro destaca en todos.

No quiero dar muchos detalles de la trama. Sólo diré que es una de las mejores exploraciones del sentimiento de pérdida que he leído. Es una lectura muy emotiva que se aleja de sensiblerías y de blancos y negros. Aunque uno de los temas del libro es el valor catártico de la imaginación (casi como necesidad para aceptar lo jodida que puede llegar a ser la vida) su enfoque, al menos en lo psicológico, es extremadamente realista e incluso políticamente incorrecto, describiendo perfectamente la imposibilidad de dar una buena respuesta a determinadas heridas emocionales. En un libro por su extensión es poco más que un relato, Patrick Ness da más muestras de su capacidad como narrador que muchos escritores más consagrados a lo largo de toda su obra. Su uso del lenguaje, de los diálogos y de las transiciones entre diferentes registros de la narración es impecable y algo digno de contemplar. Después de este libro, no pienso dejar nada sin leer de este autor.

Es un librazo. Literatura de la buena y un libro a no perderse de ninguna de las maneras. Cinco estrellas porque es el máximo que permite Goodreads, pero se queda corto.

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Raising Stony Mayhall, de Daryl Gregory

Raising Stony Mayhall

Una de las características que más a menudo he leído sobre este libro es que representa un soplo de aire fresco en el panorama de los libros de zombis. Dado mi total desconocimiento del subgénero en su ámbito novelístico ese es un aspecto del que prescindiré y no diré más que, efectivamente, no se parece en nada a ninguna película de zombis que haya visto. Pasemos a otro punto.

Raising Stony Mayhall es una de las novelas de ciencia ficción (¿fantasía? Especulativa en cualquier caso) más redondas que he leído en mucho tiempo. Estoy convencido de que cualquier persona mínimamente aficionada a la literatura fantástica puede obtener un gran placer de este libro, que para mi solo tiene virtudes en todos sus frentes. Con Stony Mayhall, el no-muerto, Daryl Gregory ha creado un personaje dotado de una gran humanidad que consigue la hazaña de ser entrañable sin siquiera aproximarse al terreno de la cursilería. La trama se extiende durante varias décadas a lo largo de las cuales se explican la vida de Stony y del mundo en el que vive. Es difícil describir el libro sin revelar aspectos de la trama, pero prefiero dejar la reseña coja en aras del placer que supone sumergirse en ella. Stony es un personaje en evolución constante que nos lleva de viaje a través de una trama maravillosamente construida que nunca decae y se reinventa a si misma una y otra vez, explorando temas como el sentido de identidad, el límite de lo humano, la compasión o la necesidad de creer en algo mayor que nosotros mismos (ya sea la pertenencia a una comunidad o sentimientos religiosos). La prosa de Daryl Gregory es un excelente ejemplo del difícil arte de convertirse en narrador invisible, por más que en determinadas ocasiones el narrador de un paso al frente para aumentar el carácter histórico, quizá mítico, de la historia de Stony.

El narrador del audiolibro a través del cual he accedido al libro es David Marantz, y aunque durante el primer par de horas de escucha me parecía un narrador soso, lo cierto es que a medida que he ido acumulando horas de escucha su capacidad para convertirse en Stony y el resto de personajes me ha seducido. Su lectura es mucho más sutil y llena de matices de lo que parece en un primer momento y aporta una calidez que le va como anillo al dedo al tono general del libro. No puedo menos que disculparme ante el señor Marantz por mis reticencias iniciales y felicitarle por su interpretación. Un diez.

Es un libro de cinco estrellas donde los haya, para no perdérselo.

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Ready Player One, de Ernest Cline

Ready Player One

“I’d designed my avatar’s face and body to look, more or less, like my own. My avatar had a slightly smaller nose than me, and he was taller. And thinner. And more muscular. And he didn’t have any teenage acne. But aside from these minor details, we looked more or less identical.”

El ensalzamiento de Ready Player One como gran esperanza de la geek-lit apestaba a hype lo cogieras por donde lo cogieras y confieso que emprendí su (audio)lectura con cierta dosis de escepticismo. Luego, claro, uno es lo que es. Uno es más o menos (en este caso menos) geek, siente más o menos nostalgia por la cultura pop de los ochenta y, en lo que se refiere a los videojuegos, uno tal vez no tiene un presente pero su pasado está fuera de toda duda. Y uno no es de piedra y va recibiendo recomendaciones de gente en cuyo criterio confías y que te dicen que sí, oye, que el libro está muy bien. Que mola mazo. Que cowabunga. Asi que tomé aire, me calé mis gafas de realidad virtual y mis mejores galas hápticas y me sumergí en el divertido mundo multicolor de Ready Player One. Y guau.

“You’re evil, you know that?” I said.

She grinned and shook her head. “Chaotic Neutral, sugar.”

La gran baza con la que juega Ernest Cline en este libro es que conoce perfectamente los puntos débiles de su público diana, esa generación que fue adolescente (adolescente geek, especialmente) en los años 80 y nunca expulsó por completo de su sistema las capas de subcultura que dejaron como poso todos esos píxels y películas con banda sonora de sintetizador que consumía en sus horas de acnéico ocio. En ese sentido, RPO es una rara avis, que propone una novela de ciencia-ficción claramente juvenil dirigida a lectores cuya juventud se sitúa más en el reino de la nostalgia que de la actualidad.

“Being human totally sucks most of the time. Videogames are the only thing that make life bearable.”

La historia propone una sociedad distópica pintada con brocha gorda y ambientada en un futuro cercano en el que la crisis de los combustibles fósiles ha empantando la economía mundial. La única válvula de escape que tiene esa sociedad es OASIS, un sistema de realidad virtual que abarca todas las dimensiones de la vida y de libre acceso según la voluntad de su creador, James Halliday, figura Steve-Jobsiana cuya muerte al principio de la novela da pie al descubrimiento de un legado que puede poner en peligro la naturaleza de OASIS como… bueno… como Oasis… A partir de este punto la novela casi se convierte en un videojuego y nos permite acompañar a Wade Watts en su obsesión por resolver el enigma propuesto por Hallyday, para el cual deberá demostrar su dominio de la cultura pop de los 80 y su habilidad como maestro de los videojuegos. Se trata, en más de un sentido, de un argumento que resulta más que familiar por no decir manido. Es la gesta del héroe en ciernes que deberá superar mil y una dificultades para demostrar ser merecedor del premio final antes que el demonio que amenaza con devorar el mundo (en este caso una megacorporación que pretende acabar con la gratuidad del acceso al paraíso en la tierra que representa OASIS). Y sin embargo funciona.

Uno de los ingredientes principales del éxito de RPO es su apelación a la nostalgia de una generación de geeks (frikis; nerds; pringaos. Elegid la etiqueta que más os guste). La novela rebosa de referencias a videojuegos, películas, novelas y grupos de música de la década de los 80 recordadas a través de un filtro que magnifica su dimensión mítica convirtiéndolas en el reflejo de una época en la que (desde el presente de la novela) todo era mejor. Mi predicción es que eso condenará al libro a un envejecimiento rápido, pero en cualquier caso a día de hoy, para lectores de mi generación y recuerdos como los míos (¡Spectrums! ¡Golden Axe! ¡Goonies!), la novela funciona. Más allá de la nostalgia el libro ofrece diversión, estilo y estética a raudales, además de un argumento ante cuyas emociones es difícil no rendirse a pesar de resultar algo vacuo a poco que busques algo un poco trascendente bajo su superficie de neón. De hecho, para mí los momentos más potentes de la novela (los que me llevan a pensar que Ernest Cline no será un escritor de una única novela) son precisamente los que transcurren al margen de ese neón, cuando la Vida Real se impone a la simulación y obliga a los protagonistas a tomar las riendas (so to speak) de su vida. El arco argumental de Wade en el momento en que el juego es lo único que le queda y se ve obligado a forzar la mano de sus rivales en el Mundo Real para obtener alguna ventaja sobre ellos es una pequeña joya de ciencia ficción distópica dentro del huevo Kinder de entretemiento que es la novela.

La edición particular a través de la cual he “consumido” el libro es el audiolibro leído, magistralmente, por Wil Wheaton. Es uno de aquellos casos en los que la calidad de la narración mejora la novela. Muy recomendable.

Tengo la sensación de que mi reseña, escrita un poco desde la distancia y con ánimo de ser objetivo, no refleja mi entusiasmo con la novela. Pero os lo aseguro: entusiasmo es la emoción que mejor caracteriza mi experiencia lectora del libro. Es muy, muy, muy, muy divertido. Os lo recomiendo sin ningún tipo de reticencia, pero tened claro lo que es: diversión en estado puro. No más, pero tampoco menos. Con eso en mente, le pongo 5 de las 5 estrellas que permite Goodreads.

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