Category Archives: Destacado

Ancillary Justice, de Ann Leckie: a un paso del éxito

Ancillary Justice

Ancillary Justice

Ancillary Justice es una de las novelas de ciencia ficción que más hype está generando en la blogosfera anglosajona dedicada al género. No hay más que echar un vistazo a la página del libro en Goodreads para darse cuenta de ello, aunque los que a mi me convencieron para leerlo fueron Jonathan Strahan y Gary K. Wolfe en su excelente podcast Notes from Coode Street (enlazado al episodio en cuestión en el que se menciona el libro). Bueno, ellos y mis buenos compañeros de podcast Elías “Odo” Combarro y Josep Maria Oriol, que propusieron hacer una lectura conjunta del libro. Podéis leer sus respectivas reseñas aquí y aquí.

Continue reading

Tagged , , , ,

Patrick Rothfuss en Barcelona: minirreseña y crónica

Esta semana ha visitado España Patrick Rothfuss, autor de la popular Crónica del Asesino de Reyes y del cuento no para niños Las Aventuras de la Princesa y el señor Fu. Random House Mondadori ha aprovechado la ocasión para organizar una presentación abierta al público en la que el autor leyó Las aventuras de la Princesa y el Señor Fu, contestó las preguntas de los asistentes y firmó ejemplares de sus libros. Todo el acto fue retransmitido por streaming a través de la página de facebook de la trilogía, pero si no tuvisteis la oportunidad de seguirlo os recomiendo que leáis la exhaustiva crónica que publicaron, casi inmediatamente, en El Rincón de Koreander. ¿Os he dicho ya cuanto me gusta El Rincón? Imprescindible para estar al día de la actualidad del género en nuestro país.

Continue reading

Tagged , , , ,

Reseña de Wool (Espejismo), de Hugh Howey: un ovillo apocalíptico

Hugh Howey (izquierda) y yo (derecha)

Hugh Howey (izquierda) y yo (derecha)

El pasado 24 de octubre tuvo lugar en Gigamesh, la popular librería de Barcelona, un encuentro a puerta cerrada entre Hugh Howey y una selección de medios online. Tuve la suerte de estar invitado al encuentro y de poder plantearle varias preguntas al autor de Wool/Espejismo. Un tipo interesante, igual que el encuentro. Quería hacer una crónica del evento, pero lo cierto es que después de la exhaustividad de Marc J. Piarnau en La Casa de El o la síntesis de Sergi Viciana en Fantifica no le veo demasiado sentido. Os recomiendo leer ambos artículos (y el de Jordi Benavente en Martorell Negre, en catalán) para saber cómo fue la cosa, pero yo me limitaré a reseñar el libro refiriéndome a la presentación en algún momento. Una de las preguntas que le planteé a Howey fue si pensaba que la piratería de libros electrónicos tenía el mismo impacto en un autor autoeditado que en un autor publicado en una editorial tradicional y su respuesta, en breve, fue que no, que el impacto era mucho menor. Me parece muy interesante su respuesta, pero Marc la ha explicado tan bien que me parece un poco absurdo repetirme. Os animo de verdad a leer su crónica. Al cuerno con ese dogma del SEO que recomienda no enviar a la gente a visitar otros blogs. Volved luego, eso sí, a acabar de leer la reseña. Le agradezco mucho a Minotauro y a Gigamesh su invitación a la presentación. Fue una charla realmente interesante y la compañía fue inmejorable, tanto durante la presentación como durante la ineludible cata de zumo de cebada que tuvo lugar a continuación.

Continue reading

Tagged , , , ,

Reseña de Los Nombres Muertos, de Jesús Cañadas: Lovecraft y su pandilla

Jesús Cañadas en plan interesante.

Jesús Cañadas en plan interesante.

Ayer publicamos en el podcast de Los VerdHugos nuestra entrevista a Jesús Cañadas y a Ricard Ruiz Garzón, respectivamente autor de Los Nombres Muertos y asesor editorial de Fantascy Libros. Os recomiendo que escuchéis el programa, pues no solo hablamos extensamente largamente de la novela, de la colección en la que ha salido y de la situación de la literatura fantástica en españa, si no que tendréis la oportunidad de ganar un ejemplar del libro firmado por su autor. En cualquier caso, después de haber disfrutado con el libro, no quería quedarme con las ganas de compartir mi impresión sobre él. ¿Y para qué, si no, tengo un blog? Lo mismo le ha pasado a Elías, amigo y compañero de podcast, con el cual hemos cordinado nuestras respectivas reseñas. Os invito a leer la suya siguiendo este enlace. Es lo que voy a hacer yo. Sospecho que tendremos visiones un tanto diferentes.

Esta es la segunda novela de Jesús Cañadas después de publicar El Baile de los Secretos con el desaparecido Grupo AJEC en 2011. En Los Nombres Muertos, Cañadas combina elementos de gran novelista con algunos problemas de fondo que le impiden alcanzar la excelencia pero le establecen firmemente como escritor de género al que tener muy en cuenta. La mejora estilística desde su primera novela es palpable y da fe de su capacidad de progresión, una virtud que les falta a no pocos escritores, una virtud que aumenta mi interés en seguir su carrera. Cañadas, sospecho, tiene un gran futuro como novelista por delante. Parte con ventaja respecto a muchos de sus contemporáneos en el fantástico en español, tanto en términos de talento bruto como de dominio del lenguaje y del estilo, pero también de capacidad de documentación y, parece, disciplina o rigor para convertir sus ideas en novela. Soy impresionable, nunca lo he negado ni quiero cambiarlo, y reconozco que Los Nombres Muertos me ha impresionado. Más, quizás, por lo que augura que por lo que da, aunque lo que da es mucho. Se trata de una novela de aventuras que circula por el terreno ambiguo y estrecho de la posibilidad de lo sobrenatural sin perder nunca el equilibrio y se la recomiendo sin reservas a cualquier aficionado al género fantástico. Se la recomiendo, en realidad, a cualquier aficionado a la lectura.

Los escritores ficticios

nombresmuertosExiste una tradición que no sé si puede llegar a calificarse de subgénero en la que escritores que han llegado a formar parte del imaginario popular son convertidos en personajes y trasplantados a una realidad en la que los mundos que imaginaron son más reales que lo que habían pensado. Los ejemplos abundan, y seguro que me dejo muchos, pero estoy pensando en lo que hizo Félix J. Palma con H.G. Wells en El Mapa del Tiempo y El Mapa del Cielo de (y el tercero, mapa ignoto en estos momentos, que debe estar a punto de aparecer), o Paul Malmont en The Astounding, the Amazing and the Unknown (protagonizadas, ni más ni menos, por Robert Heinlein, Isaac Asimov y L. Ron Hubbard) o The Chinatown Death Cloud Peril (con Walter Gibson, creador de The Shadow, y Lester Dent, inventor de Doc Savage), o Julian Barnes en su famosa Arthur & George, con Arthur Conan Doyle investigando como su famoso detective privado. Es un recurso que apela tanto a la nostalgia, en cuanto a menudo trata de reconstruir el espíritu de las obras a las que rinde homenaje y evocar sentimientos similares entre los que las disfrutaron años atrás, como al deseo de mitificar (¿o es desmitificar? No estoy seguro) a los escritores que amueblaron los sueños de los que luego seguirían su ejemplo. Tiene también un componente lúdico, claro, y no por otra cosa suelen ser obras plagadas de guiños, referencias y personajes que el aficionado buen conocedor de las obras originales reconocerá en un ¿dónde está Wally? literario que, bien hecho, enriquece la experiencia narrativa. Si abandonamos el terreno de la literatura basada sólo en la palabra y recordamos la magnífica Liga de los Hombres Extraordinarios propuesta por Alan Moore, ¿quién de entre sus lectores no se ha perdido en sus viñetas buscando toda pista y detalle robado a los orígenes del pulp y la ciencia ficción? Es un trabajo de atrezzo que ya empieza medio hecho y que aumenta la sensación de inmersión en la realidad descrita por la novela.

H.P. Lovecraft y Frank Belknap Long.

H.P. Lovecraft y Frank Belknap Long.

En esta tradición se inserta Los Nombres Muertos. En ella, acompañaremos a los escritores H.P. Lovecraft, Robert E. Howard y Frank Long, con otras apariciones estelares, por la Europa de principios de los años treinta en pos del Necronomicon, el infame libro inventado por Lovecraft en sus historias sobre Cthulhu y su pandilla. Y le sale bien. Creo que acierta al no centrarse exclusivamente en la figura de Lovecraft, que de hecho se mantiene al ralentí durante buena parte de la novela asumiendo el protagonismo sólo en momentos cruciales, por más que su personalidad impregna el conjunto de la narración y se hace notar en el resto de personajes que orbitan en torno suyo y le aceptan de forma implícita como su gurú. El peso de la historia recae en uno u otro en diferentes momentos y, aunque no me parece que calificar Los Nombres Muertos de novela coral sea del todo correcto, la dinámica entre los personajes es uno de los puntos fuertes del libro. Al trío de escritores ya mencionado hay que sumarle Sonia Greene, ex-mujer de Lovecraft y un contrapunto fantástico a la testosterona (bueno, la tiene toda Robert E. Howard…) de los hombres del grupo. También tiene su contrapartida en la vida real y Cañadas ha conseguido elaborar un personaje fuerte, creíble y que rebosa personalidad. Hace poco dijo, presentando el libro en Gigamesh, en Barcelona, que estaba orgulloso de ella. Tiene motivos. Personalmente, y que me perdone Lovecraft, mis preferidos son Robert E. Howard y Sonia. No sé como serían (ellos y sus compañeros) en la vida real… pero como personajes de ficción son estupendos.

Si a eso le sumas que durante las primeras decenas de páginas del libro todas las frases pronunciadas por Lovecraft están sacadas, directamente y según declaración del autor, de sus propias cartas, y los meses que pasó Cañadas documentándose y visitando en persona los escenarios de la vida de H.P. Lovecraft, tendrás como resultado la magnífica tridimensionalidad, en términos de inmersión del lector, de Los Nombres Muertos. Cañadas le saca todo el partido al artificio y consigue un resultado que, para mi, es bastante más sólido que El Mapa del Tiempo o El Mapa del Cielo, por no rehuir la comparación inevitable (téngase en cuenta que no soy admirador de esas dos novelas).

Viajar sin volver la vista atrás

soniaLa estructura de la novela está condicionada por el recurso principal que usa Cañadas para hacer avanzar la trama: el viaje. A lo largo del libro Lovecraft y sus amigos deben seguir una serie de pistas y deducciones que les llevan a visitar Londres, el Berlín del inicio del nazismo, Portugal, Damasco… y definen el libro en las secciones que lo componen. Creo que entiendo la elección, pero la cuestiono. Es el único reproche serio que le hago a la novela, y lo hago porque creo que Jesús paga un peaje un tanto elevado por seguir el trayecto: la sensación de estar huyendo hacia adelante. Un no volver la vista atrás a lo largo del cuál se descartan personajes secundarios y se precipitan decisiones de una forma que, a pesar de respetar los clichés del género de aventuras, se percibe como oportunidad perdida ante la gran calidad de los otros aspectos del libro. No es un problema constante. Hay grandes secundarios que surgen y resurgen punteando la historia y dejando una impresión profunda en el lector (al menos en este lector). Sin embargo, en ocasiones, los lazos entre personajes parecen antojadizos qual piuma al vento, los motivos por los que se ayudan (el grupo protagonista y algunos secundarios) son difíciles de entender y, por culpa de lo confuso de algunas de las explicaciones que se nos dan, todo el misterio que rodea al Necronomicon está más cerca de la predistigitación que de la auténtica magia .

Robert E. Howard

Robert E. Howard

Dicho esto, cada una de las etapas es interesante por derecho propio y el sentido de la escena de Cañadas es enorme. Ya sea en la delirante conclusión de la parte londinense —Y vive Cthulhu que me estoy mordiendo las puntas de los dedos que teclean estas líneas para no destripar lo que allí pasa. ¿Por qué, Jesús? ¿¡Por qué!?— o en la opresiva atmósfera de la aventura en Berlín, por mencionar solo dos, todo parece perfectamente coreografiado para provocar una reacción muy concreta en el lector. Es una extraña combinación de intuición narrativa y planificación que, para mi, funciona a la perfección.

A medida que procede el viaje los protagonistas se van adentrando en una historia oculta del mundo cada vez más extraña y la narración explora cuestiones como el valor de la fe, de los ritos y la naturaleza del poder, explicando entre líneas una historia secundaria que nunca eclipsa la aventura pero la enriquece.

¡Y se acabó! ¿O no? La reseña sí

Tanto la mezcla de hechos reales y ficción en Los Nombres Muertos como la ambigüedad de su recurso a lo sobrenatural hace que sea muy difícil anticipar hacia donde se dirigirá la historia. Eso es una virtud, especialmente dada la linealidad de parte de su planteamiento, aunque el deseo de Cañadas de no dejar (prácticamente) cabo suelto sin atar peca de excesivo y tensa al límite la credibilidad del lector en un doble final que se antoja un tanto anticlimático, aunque no resulta difícil abandonarse a la magnitud del misterio detrás de todos los misterios. Sospecho que el test del algodón, para este libro, va a ser su capacidad de resistir una segunda lectura, pero el disfrute de la primera está garantizado. En ningún momento me amenazó el aburrimiento y en ningún momento mi reacción fue otra que el asombro ante lo que Jesús estaba escribiendo y, sobre todo, cómo lo estaba escribiendo. Es cierto que no es una novela perfecta (pocas lo son), pero también lo es que sus virtudes están muy por encima de sus defectos.

He hablado poco, pero es lo que más me ha impactado, de la calidad de la prosa del libro. La escritura de Cañadas tiene ritmo, música, imágenes potentes y una elegancia que no decae en ningún momento. Domina los diálogos a la perfección (este es uno de los cambios más importantes respecto a lo que leí de El Baile de los Secretos, por cierto) y tiene dominio absoluto de todo lo que escribe en la novela. Los problemas que he mencionado son más de fine tuning que otra cosa. Eso no les resta importancia pero sí hace que no interfieran excesivamente con el disfrute de la novela. Además, caramba, que si Cañadas hubiera escrito una novela perfecta tan pronto en su carrera daría miedo, y yo ya he dicho que soy impresionable. Sustos no, por favor.

Los Nombres Muertos es una puerta grande por la que entrar en el mundo de la fantastika, aunque la entrada de Jesús fuera anterior. Es una novela interesante, relevante y de calidad. No puedo más que recomendarla y Jesús Cañadas se ha ganado un pase preferente a la cima de mi Pila de lectura con cada libro que saque a partir de ahora.

Tagged , , ,

Liebster Award

El premio de las buenas vibraciones blogueras

El premio de las buenas vibraciones blogueras

Ayer se me ocurrió comprobar las estadísticas del blog y tuve la agradable (después de pensarlo un poco) e inesperada sorpresa de comprobar que varias de las últimas visitas procedían de Umbría, el blog de Santiago Eximeno, un destino siempre recomendable en la web. Tirando del hilo descubrí que el amigo Santi me había atizado con un Liebster Award, un galardón del cual no creo que hayáis oído hablar como no había oído mentarlo yo. Al parecer es como Viagra para el karma propio y el del blog.

Desde esta entrada agradezco el premio y lo acepto, para lo cual se me exige compartir una serie de normas (en el siguiente párrafo) y cumplir algunas condiciones (en los párrafos a continuación de aquél). Allá va:

Normas

A) Nombrar y agradecer el premio a la persona o blog que te lo concedió.

B) Responder a las 11 preguntas que te hayan formulado.

C) Conceder el premio a 11 blogs y proponerles 11 preguntas para responder.

D) Visitar los blogs que han sido premiados junto con el tuyo.

E) Informar a los blogueros de su premio.

Vamos a ello.

Mis respuestas

1) ¿Por qué un blog?

Bueno… al principio por curiosidad y como excusa o motivación para escribir, ahora ya (mi primer blog nació el 7 de junio de 2007) es un espacio que forma parte de mi. Es un hábito, un lugar en el que hablar de mi afición principal, los libros. Las circunstancias han hecho que lo dedique sobre todo a la literatura fantástica, pero en realidad está abierto a todo tipo de libros. O sea, ¿por qué un blog? A estas alturas, porque lo necesito.

También me da pie a solicitar ejemplares de prensa de algunos libros (una práctica extendida, un poco vilipendiada, pero que practico), pero como también hace que compre muchos más no estoy seguro de que eso sea un beneficio.

2) ¿Merece la pena mantenerlo?

Sí, claro, en la medida que te divierta, te interese y no te sientas esclavizado por él. En mi caso, la cantidad de tiempo que le puedo dedicar es muy variable, pero nunca he considerado seriamente la posibilidad de cerrarlo. No digo que nunca pueda pasar, pero de momento no he visto motivos para hacerlo.

3) ¿Lees habitualmente otros blogs?

Sí, con mayor o menor intensidad en función del tiempo de que dispongo. Leo muchos titulares, eso sí, luego algunos artículos muy en diagonal y otros, los menos, con atención. Como tantas otras cosas.

4) ¿Crees que abrir un blog te hace formar parte de un colectivo?

Pues dependerá de cada uno. Yo sí tengo esa sensación. No sé si “colectivo” tiene alguna connotación que no sea del todo aplicable… pero de alguna forma el blog ha servido de catalizador para establecer determinados contactos y hacer muchas otras cosas (podcast, trabajos, etc). Sobre todo, para conocer a algunos de los que ya cuento entre mis mejores amigos. No puedo asegurar que el blog sea un elemento necesario pero sin duda ha sido un catalizador.

5) ¿Cada cuánto tiempo actualizas el blog?

Con mucha menor frecuencia de lo que me gustaría… En general entre una y tres veces al mes, con muchas variaciones. Intento hacer reseña de todos los libros de los que me gustaría decir algo, que no son todos los que leo, y algún articulillo más de fondo o algún sorteo. Últimamente los artículos más elaborados que he hecho han sido para otra web y con un ánimo más profesional, pero eso cambiará. Da igual, no me obsesiono con una periodicidad. Sé que es algo muy importante para otros y, hombre, sí trato de no dejar que pasen meses entre artículo y artículo, pero es más por no perder el hábito que por otra cosa. Supongo que depende del objetivo que tenga para cada uno su blog.

6) ¿Te preocupan las estadísticas de acceso a tu blog?

Pues no mucho, lo cual no quiere decir que no les preste atención y no me alegre cada vez que un artículo provoca un pico de subidas. Está claro que escribir un blog tiene un componente de ego. Al menos yo escribo con una audiencia más o menos difusa en mente, no escribo para mi (aunque sí escribo POR mi). También soy de los que tiene la mala costumbre de solicitar libros de vez en cuando a las editoriales, y en ese sentido las estadísticas son un elemento de persuasión más. No voy a ser tan hipócrita como para negar que sin ningún feedback positivo de los visitantes del blog mi constancia podría flaquear, pero tengo el aliento necesario, no necesito más. ¡Bienvenido sea, eso sí!

7) ¿Qué te motiva a la hora de escribir los contenidos?

El deseo de dar la vara y la sensación de tener algo que decir. Es así, soy un pesado y en la vida real no tengo quien me de conversación sobre estos temas y necesito (NECESITO) hablar de ellos. Que no parezca lo que no es, mi vida fuera del blog es plena, tengo una familia a la que adoro y con la que lo paso estupendamente y amigos de los cuales podría decir lo mismo, pero cada cosa tiene su lugar.

Bueno… también hay un factor que tú (Santiago, el responsable de que esté respondiendo estas preguntas) entenderás mejor que muchos… necesito escribir. Con el tiempo he descubierto que me falta la disciplina y la imaginación necesarias para escribir ficción, aunque es una espina que tengo clavada muy profundamente y hace mucho tiempo. Cuando escribo reseñas… cuando escribo cualquier cosa, en realidad… intento hacerlo de forma literaria. Lo que más me gusta es leer, pero luego viene escribir. ¿Suena snob? Pues así están las cosas. Que conste que cuando digo “de forma literaria” me refiero a la actitud. Que luego el resultado sea una mierda pinchada en un palo es otra cuestión que prefiero no valorar.

También tengo cierta tendencia la divagación que encuentra un buen acomodo en la escritura en el blog… No estoy seguro de haber respondido a la pregunta…

8) ¿Te incomoda recibir un premio como este?

Para nada. Me parece divertido.

9) ¿Prefieres alternativas como Facebook o Twitter a un blog?

En absoluto. Los veo como espacios complementarios. Yo disfruto en Twitter y en Facebook, aunque sea consciente de su lado oscuro, pero son tipos de comunicación diferentes a los que permite un blog.

10) ¿Cuánto tiempo llevas conectado?

Conectado, ¿a dónde, exactamente? Ya he dicho que mi primer blog nació a mediados de 2007. Sigue por ahí y sigue ruborizándome lo que escribía en él. También tuve otra cuenta de twitter nacida poco antes, a finales de abril de 2007, que acabé abandonando. O sea, unos cinco años conectado. Parece más.

11) ¿No son once preguntas y once blogs a nominar muchos?

Un poco, sí, pero no pasa nada. Además ya he terminado.

Mis nominados

Ahí van los once blogs a los que les lanzo el guante siguiendo las instrucciones del meme. Al principio me pensé que me resultaría difícil no repetir alguno de los de Santi, pero la verdad es que está bien, eso me da pie a recomendar otros al menos igual de recomendables. El orden es alfabético, no refleja ningún tipo de preferencia. Todos tratan la literatura, no siempre exclusivamente la fantástica. Todos ellos son imprescindibles y son de los que leo enteros.

  1. Cavernalia

  2. Deborahlibros

  3. Donde Termina el Infinito

  4. El Almohadón de Plumas

  5. El Rincón de Koreander

  6. Fantástica Ficción

  7. Instant Karma

  8. La Espada en la Tinta

  9. Leemaslibros

  10. Más Ficción que Ciencia

  11. Un Blog de Ciencia Ficción en Busca de un Nombre

Mis preguntas

Y estas son las preguntas que os hago.

  1. ¿Qué te llevó a empezar con esto de los blogs?

  2. ¿Es este tu primer o único blog?

  3. ¿Tener un espacio com este dedicado a los libros condiciona tu forma de leer? (la selección de títulos, la lectura en si, etc.)

  4. ¿Crees que las reseñas publicadas en los blogs tienen algún tipo de influencia en la industria editorial?

  5. ¿Tienes algún tipo de Plan Maestro para dominar el mundo a través de tu web?

  6. ¿Te has arrepentido alguna vez de mantenerlo? O sea, ¿te ha provocado algún inconveniente?

  7. Y al revés, ¿has conseguido algún contacto profesional a través del blog?

  8. ¿Has aprendido algo escribiendo en él?

  9. Como lector o como su autor, ¿qué valoras en una reseña?

  10. ¿Cuál es la entrada de tu blog que MENOS te gusta?

  11. ¿Y la que más?

Sorteo de Híbridos y Engendros, de George R.R. Martin

hyeSi a principios de año sorteábamos Luz de estrellas, el primer volumen de la autobiografía literaria de George R.R. Martin, hoy nos toca agradecerle a Gigamesh la oportunidad de hacer lo mismo con el segundo volumen, Híbridos y engendros.

La otra vez os pedí que para participar recomendarais un cuento de literatura fantástica y, la verdad, quedé muy contento del resultado. De hecho, os recomiendo visitar el hilo que se formó en torno al sorteo y descubriréis un montón de títulos interesantes que perseguir. Esta vez, sin embargo, variaré la pregunta, en parte por no repetirme. Así pues, para entrar en sorteo de un magnífico ejemplar de Híbridos y engendros, segundo volumen de la autobiografía literaria de George R.R. Martin, tenéis que decirme:

¿Cuál fue el libro que os convirtió en aficionados a la literatura fantástica (ciencia ficción, fantasía, terror…)?

 

 

Normas del sorteo

  • A cada participante le asignaré un número de orden.
  • No se podrá participar con más de una entrada.
  • El sorteo tendrá lugar el 1 de octubre a las 23.59h, momento en el que utilizaré el generador de números aleatorios de http://www.random.org/ para obtener el número ganador.
  • La persona agraciada por la suerte será anunciada en este mismo blog y me pondré en contacto con ella para los detalles del envío.

¡Que la suerte os acompañe!

Relatos incluídos en Híbridos y engendros

  • El hombre de la casa de carne.
  • Recuerdos de Melody.
  • Los reyes de la arena.
  • Nómadas nocturnos.
  • El tratamiento del mono.
  • El hombre con forma de pera.
  • Una bestia para Norn.
  • Guardianes.
  • Más allá de los límites de la realidad: El camino menos transitado.
  • Puertas
Tagged , ,

Reseña de Terra Nova vol.1: El primer paso de un futuro clásico

Terra Nova: antología de ciencia ficción contemporánea (Terra Nova, #1)

Para mi Terra Nova se había convertido en una asignatura pendiente. Me suscribí al proyecto cuando se anunció, hice mi donación, recibí el libro, me lo volví a comprar en formato digital para mayor comodidad y… pasaron los meses sin siquiera tocarlo. No es un retraso infrecuente. Como les pasa a muchos, la velocidad de incorporación de nuevos títulos a mi biblioteca personal es muy superior a la salida que puedo darles, pero en el caso de Terra Nova me molestaba especialmente por varios motivos. En primer lugar, es un proyecto que contaba con mi simpatía y mi apoyo a priori, independientemente de la calidad que me fuera a encontrar después. Además, no han dejado de aparecer reseña tras reseña que, con uno u otro matiz, daban a entender que el resultado estaba a la altura de las expectativas, cosa que no siempre sucede. En realidad sucede con frecuencia escasa. Finalmente, cuando ya se ha anunciado la aparición del segundo volumen y su tabla de contenidos (¡muy interesante!), esta vez bajo el paraguas de Fantascy, ha disparado mi sensación de estar a punto de ser arrollado por el proverbial toro y me ha llevado a cogerlo por los cuernos, leer el libro y ¡ahora sí! dar rienda suelta mi incontinencia verbal y explicaros, a vosotros y al mundo en general, qué me ha parecido. Y me ha parecido… Bien. Quiero decir realmente bien. Bien de corre y léelo.

Nunca tengo claro cuál es la mejor manera de encarar la reseña de una antología, especialmente cuando es de autores diversos y sin un tema claro como ésta o, dicho de otra forma, cuando tiene vocación de escaparate. El resultado tiene que ser necesariamente (o casi) desigual, por más que los altibajos puedan ser diferentes para cada lector, y de hecho ese es el principal reproche que le hago: el esfuerzo dedicado a tener un cuento para todos los gustos hace difícil que alguien pueda enamorarse de todos. Por otro lado, esa diversidad es consistente con la vocación escaparatil a la que me refería antes y los propios Luis Pestarini y Mariano Villarreal, responsables de la antología lo reconocen en su prólogo:

“[E]s arriesgado hablar de rasgos de la ciencia ficción como si estuviéramos ante un corpus homogéneo, pero al menos podemos afirmar que ese núcleo duro que tiene como virtud la especulación y la indagación sobre los cambios y sus consecuencias sobre el hombre, es el que otorga sentido a esta antología.”

Mostrar el abanico de la ciencia ficción contemporánea es, claro está, una misión imposible, pero loable en su inconsciencia. Y qué caramba, puede no resultar tan descabellado si Terra Nova se consolida como publicación periódica, como parece sugerir su reciente asociación con un sello como Fantascy. Es decir: reproche inicial anulado. Tabula rasa y seguimos con la reseña. Algún espoiler habrá.

Volar alto como Ícaro…

Para mí la antología incluye cuatro relatos magistrales: los de Ken LiuErick J. MotaJuanfran Jiménez e Ian Watson. Si tuviera que elegir uno por encima de los demás creo que me quedaría con el Recuerdos de un país zombi de Mota, aunque es posible que objetivamente no sea el mejor y le vea algún problema.

Ya había leído en inglés El zoo de papel, de Ken Liu, y ya entonces me pareció un cuento hermoso y bien ejecutado. Ahora, además, puedo elogiar la traducción de Claudia de la Bella y confirmar mi impresión del cuento. Una de las críticas negativas que más a menudo se leen acerca de los relatos de Liu se refiere a su carácter sensiblero. Es cierto, lo tienen otros cuentos y lo tiene El zoo de papel, pero es un tono al que le sabe sacar partido y no me parece una crítica seria. Lo que Liu hace lo hace muy bien y habría que saber diferenciar entre los gustos personales y su habilidad como narrador. La evolución de la relación entre un hijo y su madre, con sus altibajos, es algo con lo que muchos podemos empatizar. Liu tiene la gracia de llenar la infancia de magia (literalmente) y hacer que el chaval renuncie a apreciarla para no sentirse diferente en una reacción totalmente verosímil, como verosímiles son su crueldad adolescente y su arrepentimiento posterior. Muy buen cuento, hermoso, y una buena muestra de cómo los recursos del género fantástico pueden servir para explorar la realidad de nuestras vidas.

Hace un tiempo, hablando con Cris de Más Ficción que Ciencia acerca de Cuerpos de Juanfran Jiménez, me dijo que le recordaba al Trueque mental de Robert Sheckley. Ambos comparten la premisa del cambio de cuerpo, pero mi sensación es que la intención de los dos textos es muy diferente. Donde Sheckley buscaba la sátira y la desintegración de la linealidad de la narración a golpe de surrealismos, Jiménez plantea una historia de acción casi hollywoodiense llena de humor y muy eficaz. No es un relato demasiado serio… pero maldita la falta que le hace. Divierte. Un día sin papá, de Ian Watson, es lo contrario: un relato sutil, intimista y delicado que presta tanta atención a lo que explica como a lo que calla. Toca un tema, el de la vejez y el futuro que nos depara, que me inquieta sobremanera y le da un tratamiento original e imaginativo que no desentonaría en un capítulo de Black Mirror, aunque la serie busque un efecto más provocador. A juzgar por otras reseñas que he leído no es uno de los relatos más apreciados del volumen… y ahora mismo estoy tensando las riendas de mi arrogancia para no decir que eso es porque no se ha leído bien. De los relatos que he mencionado hasta ahora es el que más me gustaría haber escrito.

Vamos con Recuerdos de un país zombi, el original relato Z del cubano Erick J. Mota que ha provocado reacciones tan encontradas entre los lectores. He ido leyendo las reseñas que he ido encontrando del libro, además de hablar de él con varios amigos con los que comparto afición, y a priori me parecían más convincentes los argumentos a favor del relato que los contrarios. A posteriori también, mira tú. En manos de Mota la suma de su acento cubano con la mezcla de crítica social, historia de zombis e invasión de los ultracuerpos produce un resultado mayor que la suma de sus partes que no puede atribuirse solo al exotismo. Además de ser tremendamente divertido y sugerente, el autor le da una energía a su historia que compensa las irregularidades gramaticales (¡esos tiempos verbales incongruentes!) y lo chapucero del innecesario infodump hacia el final del libro. Si se supera, Erick J. Mota puede convertirse en uno de los autores revelación del fantástico en español. Si no, habrá escrito un relato destinado (apostaría por ello) a convertirse en uno de los clásicos del género en nuestro idioma. El Ojos de cesio suyo que estoy leyendo ahora no me hace pensar que la promesa lleve camino de convertirse en realidad, pero el material sigue estando allí. Si alguien lo editara mejor…

Un lento descenso a los infiernos

Con esta historia comienza el declive en cuatro pasos de la antología, pero el nivel sigue siendo perfectamente aceptable. En El ciclo de vida de los objetos de SoftwareTed Chiang mantiene el estilo frío y analítico que tan apreciado fue (no tanto por mí) en Stories of Your Life and Others pero no le sirve para mantener el pulso de la narración en el conjunto de esta novela breve. Propone un tema interesante y a nivel intelectual su lectura es estimulante pero le falta algún ingrediente que la haga memorable. Es una historia que ya había leído cuando se publicó en inglés en 2010 y ya entonces me pareció un tanto fallida, aunque para nada estoy diciendo que sea un mal relato. A falta de leer su último cuento, The Truth of Fact, the Truth of Feeling, me parece que Chiang tiene buenas ideas pero que como escritor es pobre. No demuestra tener recursos para sostener una historia más allá de la extensión de un relato breve. Venga, soltad los perros de la guerra.

Más problemático me resulta Memoria, de la argentina Teresa P. Mira de Echevarría. Parte de un premisa interesante, un entorno a medio camino entre Crónicas marcianas de Bradbury y Avatar de James Cameron con un carácter decididamente de romance científico, pero el desarrollo de la historia y el tono empalagoso de su prosa no me ha convencido. No me gusta su paleta emocional. Al igual que me ha pasado, ya veréis, con Deirdre de Lola Robles, aquí interviene un tema de preferencias personales por estilos narrativos concretos que no es culpa de la autora, pero en cualquier caso Memoria, para mí, es uno de los puntos bajos de la antología. Es una pena, porque me encanta ese Marte como puesto colono fronterizo y muchas de las ideas que forman parte del relato están bien tratadas. Sirvan de ejemplo la marginación de los “nativos” (humanos modificados genéticamente para terraformar Marte) una vez completada su tarea o la concepción de la visión profética como un futuro a enfocar a través de las propias acciones.

Con el Deirdre de Lola Robles me pasa algo parecido: su paleta emocional no es para mí, pero es que además renuncia a toda profundidad y convierte su texto en un sermón, tanto peor por cuanto el planteamiento no es nada original. Robles no tiene la culpa de que a mí me guste que los relatos tengan subtextos pero, como en el relato anterior, es lo que hay. Por lo demás, la autora tiene una prosa bonita pero con un punto de afectacción en el que no entro.

Y llegamos a Victor Conde y su Enciende una vela solitaria. Mi primer Conde. ¿Mi último Conde? Probablemente, aunque hay quien medio me ha convencido de darle una segunda oportunidad. Este relato es malo. Malo con avaricia. Malo de hacer sangrar el alma que lo ha absorbido, arrancarse los ojos que lo han leído y cortarse las manos que han tocado sus páginas. Saltarse este cuento solo puede hacer que la antología mejore. Queridos editores, ¿en qué estaban pensando? No, en serio, ¿en qué? De acuerdo que tiene escenas que funcionan a un nivel puramente visual, pero… ¿”profunda crítica a las redes sociales”? —introducción dixit— Para nada: ni es profunda ni puede ser crítica de puro absurdo. Terrible, de verdad.

Reflexión final

Que una antología tenga altibajos es de esperar, especialmente cuando son de material inédito. Eso no es óbice para que el nivel medio de Terra Nova sea francamente elevado. Después de leerla cada cual tiene su póquer de ases y su selección de relatos con los que no conecta, pero que estos sean diferentes para cada uno refleja la habilidad de los editores para elegir obras representativas para distintos lectores. Menos el de Conde, el de Conde es mal. La idea de combinar autores hispanos de dentro y fuera de España y combinarlos con obras internacionales contemporáneas de actualidad me parece brillante y convierte Terra Nova en una publicación imprescindible para cualquiera interesado en el género fantástico.

Terra Nova empezó como una iniciativa que pudo hacerse realidad gracias al respaldo de muchos lectores que nos sumamos al proyecto antes de ver una sola página. Su voluntad declarada siempre fue la de convertirse en una publicación periódica capaz de ser autosuficiente y no puedo interpretar su adhesión a un sello como Fantascy más que de forma positiva. Quiero aprovechar esta reseña para felicitar a Mariano Villarreal y a Luis Pestarini por el trabajo que han realizado y por el que van a poder seguir realizando. Me muero de ganas de leer el segundo volumen.

P.D. En otra línea de cosas, leyendo el libro me dio el gusanillo de investigar un poco sobre la historia de las antologías en la literatura fantástica y, después de preguntar a quién sabe más que yo, acabé escribiendo este artículo sobre el tema. No puedo dejar de enlazarlo, aunque sea un poco con calzador 😉

Tagged , , ,

Agradecimientos varios y convocatorias abiertas

antologíasHoy se ha publicado en el blog de Literatura Fantástica RBA mi último artículo, que lleva por título Las antologías y la literatura fantástica. Os animo a leerlo y a hacerme llegar vuestros comentarios. Hace tiempo que lo llevaba en la cabeza y la verdad es que he disfrutado tanto escribiéndolo como documentándolo. Si lo he disfrutado tanto ha sido, en buena parte, por las colaboraciones magníficas que he conseguido. En el artículo no he encontrado sitio para hacerlo, así que aprovecho este espacio personal para agradecerles su tiempo a Marian Womack de Nevsky Prospects, a Pablo Mazo de Salto de Página, a Susana Arroyo y Silvia Schettin de Fata Libelli, a Mariano Villarreal del Proyecto Terra Nova y a Marchetto de Cuentos Para Algernon. Si el artículo es especial (yo creo que lo es) es gracias a ellos, mientras que cualquier equivocación en el planteamiento es mío y solo mío. Total, que gracias, que ha sido un placer y no lo digo por decir.

Como siempre, quien más aprende con estas cosas es quien las escribe. Me han parecido fascinantes las diferencias en la situación de las antologías (y el relato en general) entre países y en otra ocasión me gustaría profundizar en el tema de las revistas pulp. Estos días estoy leyendo The Way the Future Was, la autobiografía de Frederik Pohl, y su descripción del mundo de las revistas de ciencia ficción en los años treinta y siguientes en los Estados Unidos me tiene totalmente absorto. Vaya por delante mi amenaza: me veréis hablar más de este tema.

Otra cosa que quería hacer en esta breve nota es compartir dos informaciones que deberían interesar a todos los aficionados a la escritura de literatura fantástica. Por un lado, os animo a visitar la convocatoria de la antología The Best of Spanish Steampunk que planea publicar Nevsky Prospects a través de su sello Fábulas de Albión. Se pueden enviar relatos entre el 1 de setiembre de 2013 y el 1 de enero de 2014, y los relatos seleccionados serán traducidos al inglés y publicados en el mercado internacional. Me parece una iniciativa muy interesante y os animo a visitar el enlace para leer la convocatoria completa y a hacer difusión de ella.

Por otra parte, también se ha abierto la convocatoria para el volumen 3 de Terra Nova, que esta vez se publicará bajo el sello Fantascy de Random House Mondadori. Aquellos de vosotros que queráis probar suerte y enviar vuestros relatos podéis hacerlo a la dirección de correo electrónico originalesfantascy@rhm.es o a literfan@yahoo.es especificando en el asunto ” Para la antología Terra Nova “. Aunque no he encontrado una convocatoria oficial a la que enlazar, en El Rincón de Koreander podéis leer lo que se dijo al respecto en la presentación del segundo volumen que tuvo lugar en Avilés durante el Celsius 232. En el siguiente enlace encontraréis esta información, además de la tabla de contenidos del segundo volumen y su portada (que no me enamora).

Finalmente, ya se ha abierto la convocatoria para el volumen Visiones 2013. Esta vez es temática (el tema es Un Ambiente Lovecraftiano) y la selección corre a cargo del equipo de Sedice.com. Podéis leer la convocatoria aquí. Después de hacer de seleccionador en la edición anterior me pregunto si en Sedice.com saben la que se les viene encima…

Lo dicho, os invito a leer el artículo sobre las antologías y a comentarlo, le agradezco su enorme ayuda a todos los participantes (y a los compañeros que han hecho de lectores cero y me han enviado sus recomendaciones. No me olvido —nunca— de vosotros) y os animo a enviar vuestros relatos a las convocatorias mencionadas.

Tagged , ,

Reseña de El Rey Trasgo, de Alberto Morán Roa

La portada de Barb Hernández, nominada a los Ignotus 2013.

La portada de Barb Hernández, nominada a los Ignotus 2013.

Ya hace varios meses que El Rey Trasgo me mira desde la estantería del despacho. He tardado en ponerme con él a pesar de las muchas ganas que le tenía, en parte por reseñas como esta de Alexánder Páez en Donde Termina el Infinito o la de Sergio Llamas en El Rincón de Koreander. Es uno de los libros de género fantástico español del año pasado que más quería leer, aunque al final mi experiencia lectora ha sido un tanto agridulce. No obstante, y a pesar de los peros que le pondré a la novela de Alberto Morán Roa a lo largo de la reseña, mi tendencia es ver el vaso medio lleno. Quiero pensar, eso sí, que esto no es lo mejor que puede dar la fantasía en nuestro país. Si lo fuera el género estaría condenado.

Una advertencia a cualquier lector de esta reseña: la compuerta de los espoilers está abierta en toda su amplitud. No voy a dedicar ningún esfuerzo (normalmente sí lo hago) a ocultar detalles de la trama. Lo he intentado y he visto que eso me impide hablar de las cosas que me reconcomen desde que leí el libro y decidí que quería reseñarlo. No sufráis todavía: si sois spoilerfóbicos (hola Leemaslibros) podéis seguir leyendo este párrafo. Cual estudiante de periodismo que acaba de descubrir la pirámide invertida comenzaré por la conclusión: Le recomiendo el libro a todo aficionado al género, especialmente a su vertiente más fantástica, y tendría más reservas con públicos más amplios. El punto fuerte del libro es su argumento. Si eso es lo que buscáis en una novela no váis a tener problemas, argumento hay para repartir y que sobre, y además es interesante, imaginativo en su mayor parte y emocionante, con la dosis de coitus interruptus que este tipo de historias seriadas acostumbran a tener. Los problemas del libro están en su estructura (descompensada), en su prosa (amanerada) y en cierto apresuramiento molesto en algunas partes del texto. No pretendo parecer elitista: es mejor novela que la que yo escribiría y una primera novela mejor que muchas de autores apreciados con varias a sus espaldas. Lo que me pasa, creo, es que me parece que Morán Roa puede dar mucho más de así. Lo creo de verdad, en El Rey Trasgo están todas las señas de que tiene madera de escritor, pero aún le falta camino por recorrer. Como debe ser, por otra parte.

Ahora vamos a por los spoilers prometidos.

El inicio y la estructura

La novela arranca con un brillante falso inicio que en dos páginas hace más por construir un personaje que el resto del libro entero, un artificio en el que uno de los protagonistas de la novela lee una novela de fantasía dentro de la novela de fantasía sin que el lector lo sepa. Eso, por cierto, queda claro a lo largo del libro: a Alberto Morán Roa le gusta la metaficción. El tono de parodia de esta introducción es excelente, tanto que es imposible no sentir pavor ante la perspectiva de leer todo un libro así: no me pude resistir a grabar un ejemplo. Sed compasivos, por favor.

A partir de aquí la novela continúa con varios cambios de registro que alcanzan resultados dispares. La historia se explica a través de varias líneas argumentales prácticamente independientes, conectadas solo por la figura del Rey Trasgo, una especie de duende con esteroides que reina sobre el resto de su raza en la montaña. El problema con esta estructura es que no todas las historias son igual de interesantes y el resultado final cojea. La relación  entre las cronologías, entre los tempos, se me antojó confusa hasta bien avanzada la novela, cuando los acontecimientos despejan toda duda, y creo que algo tan sencillo como incluir algún tipo de fecha al principio de cada capítulo lo hubiera dejado todo más claro . Así, la novela alterna entre las historias de Kaelan y la Ciudadela; la historia del erudito Tobías, el viejo Helmont y el misterioso Mirias; y la historia de unos viajeros perdidos en el laberinto de cuevas en el interior de la montaña de los trasgos, explicada mediante un diario viejo encontrado y leído por Tobías. No sé como se ha escrito el libro, si de forma más o menos lineal o a partir de una de las historias y construyendo el resto alrededor, pero si tuviera que apostar me inclinaría por la segunda opción, porque las virtudes y los problemas de cada una de ellas son muy diferentes. Aunque me voy a referir a cada parte como un bloque independiente el libro salta de una a otra.

La Ciudadela: un USS Enterprise de fantasía

La Ciudadela. Magníficamente pintada por Óscar Pérez.

La Ciudadela. Magníficamente pintada por Óscar Pérez.

La Ciudadela es la mejor idea de toda la novela y la que tiene más potencial, por más que no lo alcance del todo. La Ciudadela (magníficamente ilustrada en la imagen que acompaña estas líneas, sacada de la web del autor) es una gran roca flotante habilitada como instrumento de guerra y dotada de un puente de mando digno del Enterprise de Star Trek (!), una especie de islote volador de origen misterioso (hasta que el libro lo aclara) convertido en arma de destrucción masiva por una coalición de naciones enfrentadas a Kara, un imperio rival más poderoso que las amenaza. El conflicto con Kara es poco más que un pretexto que se resuelve rápidamente y la novela pasa a centrarse en algo mucho más interesante: las tensiones entre las naciones al mando de La Ciudadela. Mientras unas pretenden usarla como elemento disuasorio para mantener la paz, otras desean convertirla en arma de guerra para erigirse en la nación más poderosa del mundo. Esto da pie a una serie de intrigas y conspiraciones que conoceremos a través de los ojos de Kaelan, a quien conocimos leyendo un libro de fantasía, un capitán que a lo largo de los meses progresará en su carrera militar hasta convertirse en uno de los tres comandantes de la roca.

Kaelan es un personaje carismático (nos dicen más que nos muestran) con el que no resulta difícil simpatizar, pero sin una contrapartida igualmente atractiva entre sus rivales. Lo mejor de esta parte es el entorno y el sentido de la maravilla, aunque esté desperdiciado por razones a las que me referiré en un momento. Lo más interesante es que trate un tema más propio de la ciencia ficción que de la fantasía (y que nadie dude en corregirme si lo cree menester): Las armas de destrucción masiva y sus implicaciones reales y éticas. Es algo en lo que no había pensado nunca antes, pero la fantasía épica parece un género especialmente adecuado para hablar de él. En El Rey Trasgo se nos muestran más las intrigas políticas que las consecuencias del uso de la Ciudadela, y su destrucción me lleva a pensar que en la segunda novela no se profundizará mucho más en el tema, pero me gustaría ver cuales son sus consecuencias. Y aunque he tenido que pensarlo un poco, también me gusta la transformación de Kaelan en el héroe (o uno de ellos) del segundo libro, especialmente por los elementos de worldbuilding que contiene en pocas páginas sobre la parte sobrenatural del mundo. Incluso le perdono el Deus Ex Machina.

Mi principal reproche a los capítulos de la Ciudadela es el apresuramiento con el que están narrados, prácticamente de batalla en batalla y sin prestar atención al entorno general. Así renuncia a buena parte del sentido de la maravilla (o del horror) que podría conseguir y, de hecho, algunas de las mejores escenas de estas secciones son las que se explican desde puntos de vista externos: los soldados del ejército karense viendo como la Ciudadela se acerca a ellos con su carga de muerte inescapable, o los ciudadanos de Thorar al darse cuenta de la amenaza que pende sobre sus cabezas. Otras escenas, como el encuentro entre Kaelan y el cirujano responsable de injertarle un brazo mecánico, funcionan mal por culpa de una falta de trabajo previo que prepare el terreno para la relación entre ambos, y cosas similares pueden decirse de encuentros similares. En general, en esta sección la prosa de Morán Roa peca de afectada y, para mi gusto, fuerza demasiado el estilo en busca de un tono épico al que le falta algún ajuste para funcionar de verdad.

El erudito Tobías, el librero Helmont, Mirias el misterioso y la música del azar

Esta es la segunda parte del libro y la que menos me gusta. Es la más problemática, la menos interesante y lamento no poder decir mucho bueno de ella. A ver, pasemos rápido el mal trago: es aburrida, los personajes son esquemáticos y tiene más casualidades que hojas en el suelo de un robledal en lo más crujiente del crujiente otoño. Más que una subtrama parece una excusa para tener a una serie de personajillos a punto para el segundo libro, pero en el actual no sirve más que de marco para la tercera (y la mejor) de las subtramas, narrada en el diario de viaje descubierto por Tobías, por CASUALIDAD, en la librería de su amigo Helmont. También sirve para esconder primero y revelar después un personaje que no hace nada durante la mayor parte de la historia pero al que solo le falta un letrero luminoso (parpadeante) que diga “¡ESTE TÍO ES IMPORTANTE!”. Se trata de Mirias, un nigromante encerrado en si mismo que NUNCA duerme y NUNCA habla y que vive bajo el techo de Helmont, que le dio cobijo años atrás. Más tarde descubrimeros que fue Mirias quien creó al Rey Trasgo, que a su vez creó La Ciudadela como herramienta que le permitiera dominar el mundo. ¿Os he dicho que la desaparición de la mujer de Tobías parece ser similar a la desventura narrada en el diario? Casualidad.

El comportamiento de los personajes también es un poco forzado. El diario es lo mejor de El Rey Trasgo, pero no puedo decir lo mismo de su descubrimiento o, al menos, de la reacción de Tobías al leer el primer párrafo del mismo:

No pudo seguir leyendo. Estaba perplejo, confundido y asustado. ¿Qué era aquello? Retrocedió unas cuantas páginas.

«Octavo día del mes de Luya.» 

Tobías reaccionó con genuina sorpresa, que se mezcló con el miedo que bullía en su interior. Aquel libro era un diario.

Que sí, que es un diario y que lo que explica puede ser bestia, pero el tal Tobías es un incontinente emocional que ni siquiera se plantea que el diario pueda ser falso, y así se mantiene durante el resto del libro. O sea: poco creíble. La cosa parece mejorar cuando Tobías trata de seguir el camino descrito en el diario en busca del destino de su mujer… pero luego se reactiva Mirias y todo se va al carajo, para bien y para mal.

Los capítulos de esta subtrama me parecen poco trabajados en todos sus niveles. Por suerte está el diario.

Un viaje lleno de desgracias y el Rey Trasgo

Kaelan, un tío que cae bien y que se va a enfadar mucho.

Kaelan, un tío que cae bien y que se va a enfadar mucho.

El diario que tanto impresiona a Tobías contiene un relato de terror estupendo con su principio, su desarrollo y su final. Explica la historia de un grupo de viajeros perdidos en el interior de una montaña que descienden por las grutas de los trasgos y se enfrentan a la locura a medida que se van quedando sin provisiones y los pequeños monstruos dan cuenta de ellos. Es una ficción dentro de la ficción y Morán Roa ha dado, aquí sí, con el tono perfecto. La narración funciona, la atmósfera es opresiva y los personajes se comportan de forma lógica. Es más, la progresión de la historia desde el inicio del viaje hasta llegar a las grutas es impecable y el estilo de Morán Roa fluye de forma natural y controlada, sin esa sensación de esfuerzo excesivo por impresionar con el dominio del lenguaje que afecta al resto del libro. Y da miedo, que es de lo que se trata. La única crítica que le puedo hacer a esta parte del libro es que requiere cierto esfuerzo de suspensión de la incredulidad para aceptar el artificio del diario (¿cómo conserva su autor la sangre fría para conservarlo?), pero no es grave.

A través de esta historia conoceremos a los trasgos y a su rey, el especial personaje que da título a la saga. Dotado de un gran poder mágico y una inteligencia muy superior a la de sus súbditos, el Rey Trasgo espera en la cima de la montaña a que los humanos acarreen su propia desgracia usando La Ciudadela que él creó. Al final del libro, claro, se sale con la suya y el mundo queda marcado por una enorme cicatriz y preparado ser invadido por una plaga de trasgos (de los cutres, de los tontos). El Rey Trasgo es puro anime. Su personalidad histriónica, su explosión de poder al final del libro, todo lo que sabemos de él… me resulta imposible no imaginarlo dibujado por Akira Toriyama o salido de un manga guardado justo al lado de los de Full Metal Alchemist, otro tebeo japonés que resuena en algunos aspectos de la novela. Es  un personaje divertido y caracterizado con un mimo evidente, aunque su integración con el resto de la novela es precaria y, hasta que desencadena el apocalipsis, es poco más que un recordatorio ominoso de un terrible (y poco claro) destino que aguarda al mundo. No cabe duda de que su importancia será mayor en la siguiente entrega. De momento es poco más que una promesa, pero no lo digo como crítica negativa sino como descripción de su papel. Más allá de disfrutar del personaje me cuesta valorarlo más hasta que no haya leído más de la saga.

El libro en movimiento y su director de orquesta

Como para no tenerle miedo...

Morán Roa. Como para no tenerle miedo…

Para mí, el principal problema del libro es que el todo no es mayor que la suma de sus partes. Tampoco es menor, ojo, pero el conjunto no funciona como un todo orgánico. Es una novela llena de buenas ideas y con escenas y pasajes concretos fenomenales, que consigue cerrar las tramas principales anticipando lo justo para dejar al lector con ganas de más, pero su ejecución es desigual y se le ven las costuras. Tal vez sea un libro demasiado ambicioso, no lo sé, pero el caso es que se le ven demasiado las costuras. Me encantaría saber cual ha sido el proceso de escritura, porque mi sensación es que ha sido escrito por capas y que no todas están igual de trabajadas. Ya digo, eso no es más que una impresión. Es probable que esté equivocado.

Lo cierto es que siento una gran curiosidad por ver si Morán Roa va un poco más allá en la segunda entrega, que leeré con ganas tanto por esta curiosidad como por las puras ganas de saber como sigue la historia (y esto en si mismo ya es un triunfo de El Rey Trasgo). Es un autor al que seguiré. Creo que tiene ante sí un camino ascendente. Tiene que encontrar su voz de verdad, la que suene natural, pero es evidente que tiene voluntad de estilo y, hasta donde yo puedo juzgar, madera de escritor.

Además parece un Highlander, así que si me lo vuelvo a encontrar por la calle huiré como la cobarde sabandija que soy, no fuera a ser que hubiera leído esta reseña y tuviera su espada a mano. 

PD. Esta lectura ha formado parte de la lectura conjunta organizada en el blog El Sueño del Dragón.

Barb Hernández

Tagged , , , ,

Lectura en El Fantascopio, cuarta belleza: Ciencia Imaginaria

7beautiesSeguimos con la lectura compartida y comentada de The Seven Beauties of Science Fiction, de Istvan Csicsery-Ronay Jr. (desde ahora CR7), que estamos organizando desde el Fantascopio. Después de la publicación de los resúmenes de las primeras tres bellezas (que encontraréis enlazadas al final del artículo) y de varios cambios de programación le ha tocado el turno a La Biblioteca de Ilium y a la cuarta belleza: La Ciencia Imaginaria. ¿Y sabéis qué? Me parece que no me podía haber tocado un tema mejor. Intentaré no rebajar mucho la altura a la que mis compañeros han dejado el listón y hacerle justicia a un libro que estoy disfrutando enormemente y que está influyendo en mi manera de entender la ciencia ficción.

 Vamos a ello. A ver si doy con el tono correcto.

periodicfinalWEB

La ciencia es el pretexto de la ciencia ficción

Esta es la premisa básica del capítulo destilada al máximo y, para mí, es también la bisagra en torno a la cual se articulan muchas de las otras bellezas de las que hemos hablado hasta ahora o, más concretamente, el componente “ciencia” y el componente “ficción” del género. Las historias de ciencia ficción son dramatizaciones del conocimiento científico, nos dice CR7:

Muchos escritores de ciencia ficción usan las ideas científicas de forma muy escrupulosa. Pero nadie les obliga a hacerlo así. Utilizan el lenguaje y la historia de la tecnociencia para evocar la coherencia y la correspondencia de la visión científica del mundo —pero siempre con la libertad de violarlos, deformarlos, tratarlos con ironía y convertirlos en problemas. Si la ciencia real trata de aumentar la libertad de los seres humanos dándoles más poder sobre la materia, el objeto del juego de la ciencia ficción es tanto esa libertad como ese poder.

 Este fragmento hace referencia  a una idea que me interesa especialmente: la dimensión lúdica de la ciencia ficción. No me refiero con ello al escapismo ni a que la ciencia ficción no pueda tratar con seriedad los temas que explora, si no a esa libertad de violar, deformar, tratar con ironía y convertir en problema el lenguaje y la historia de la tecnociencia que le permite, de hecho, reclamar un nicho propio dentro del paisaje de la narrativa. CR7 califica la etiqueta “ciencia ficción” de oxímoron y afirma que incluso cuando está en manos de científicos profesionales la ciencia ficción exige que su ciencia viole la corrección científica e incluso su verosimilitud. Exige especulación, en otros términos, y convertir la ciencia en fuente de metáforas con un barniz de respetabilidad para incrustarlas, de nuevo según CR7, en tradiciones seudo-míticas que expresan preocupaciones sociales. ¿Por qué seudo-míticas? Retened la idea, pero antes hablemos de las normas del juego.

Jugar al juego

hal clement

Hal Clement jugando a un juego.

Desde etapas muy tempranas de su historia se le ha adjudicado a la ciencia ficción una intención propagandística más o menos deliberada en pro de una ideología tecnocrática. Sin embargo, y a pesar de su defensa del rigor científico en el género, incluso figuras como Hugo Gernsback y John Campbell (por no hablar de Verne) tuvieron que aceptar historias basadas en teorías dudosas para llenar las páginas de sus revistas. El propio H.G. Wells, uno de los principales precursores del género, consideraba que el discurso científico que sustentaba sus romances científicos era una forma de retórica a la que bautizó como “galimatías científico”, cuya función era proporcionar unos parámetros convincentes para que el lector aceptara las limitaciones del mundo imaginario.

La relación entre la ficción y la ciencia es uno de los elementos más idiosincrásicos del género y no es sorprendente que muchos autores le hayan dedicado alguna reflexión. Dentro de la variedad de temas y subgéneros que trata la ciencia ficción, ninguna trata con más seriedad el componente “científico” que la cf dura, que llega a convertirlo en su razón de ser. Por eso son especialmente interesantes las declaraciones de un autor de cf dura tan reputado como Hal Clement, que como muchos otros autores del subgénero, se referían a su escritura como a “jugar al juego”:

“Lo divertido… es tratar todo el asunto como un juego. Yo he estado jugando a este juego desde niño, así que las reglas no pueden ser muy complicadas. Son así: para el lector de una historia de ciencia ficción se trata de identificar todas las afirmaciones, o implicaciones, del autor que choquen con los hechos tal y como los entiende la ciencia actual. Para el autor, la regla consiste en hacer la mínima cantidad de errores de este tipo posible.”

Según CR7 la ciencia ficción apela a lectores con la formación adecuada para disfrutar resolviendo rompecabezas científicos y enfrentando su ingenio con el de los autores en dos arenas: la correspondencia científica (hasta que punto encaja el mundo imaginado con el mundo descrito por la ciencia) y la coherencia ciencia-ficcional (hasta que punto encajan los detalles del mundo imaginado con su diseño global). En ese sentido, el rigor del escenario tiene una importancia relativa mucho mayor que en otros géneros literarios.

¿Cuáles son los principales recursos del escritor de ciencia ficción para jugar a este juego? Hal Clement propone una jerarquía de técnicas:

  1. El uso de jerga. El “galimatías científico” de Wells.
  2. La especulación sobre temas en los que los datos científicos son escasos.
  3. El uso de escenarios cercanos en el tiempo o fácilmente predecibles.
  4. La creación de “el entorno o avance más espectacular y poco verosímil que, sin embargo, respeta todos los hechos científicos conocidos”.

Para Clement cada una de las técnicas es más difícil que la anterior y las ordena desde un casi hacer trampas en el uso de la jerga hasta una estructura tan rigurosa científicamente que prácticamente obliga al lector a aceptar sus aspectos menos sólidos.

En la práctica, tanto frente a una novela de ciencia ficción como frente a los artículos periodísticos dedicados a los avances tecno-científicos más cercanos a la frontera del saber humano, muy pocos contamos con los recursos cognitivos para evaluar, siquiera superficialmente, la verdad o rigurosidad de las ideas que se explican. La gente, en definitiva, acepta teorías que es incapaz de verificar (o de explicar) por fe en la autoridad de los científicos. Como lectores concedemos el beneficio de la duda a aquellos escritores que mejor dominan el juego de espejos de la ciencia ficción.

Aquí vale la pena mencionar que la ciencia también tiene un aspecto lúdico, y es precisamente de ahí, de la dimensión más creativa e imaginativa del razonamiento científico, de donde surge parte del potencial del género. Para Csicsery-Ronay Jr. este tipo de placer sólo encuentra audiencia en culturas en las que el conocimiento científico tiene una difusión amplia entre el público a través de medios de comunicación diversos, de manera que las ideas científicas se incorporan en el flujo de la narrativa de la sociedad y asimilan viejas y nuevas preocupaciones. Es en este punto de encuentro entre la ciencia y el caos del discurso popular donde actúa la ciencia ficción.

Uno de los atractivos del género es que proporciona racionalizaciones científicas para historias con un elevado componente romántico y fantástico. En este sentido, una parte importante (si no la más frecuente) de la ciencia ficción se aleja de la idea del género defendida por Suvin: ni ayuda a los lectores a volverse más racionales ni a comprender la auténtica realidad más allá de ideologías. Lo que sí que hace es poner ante el lector la visión del mundo del materialismo científico y añadirle una estructura narrativa semimítica para construir modelos relevantes para la cultura de la que parten. Esta estructura es el llamado suplemento imaginario.

Lo que la imaginación añade y el experimento mental

El gato de Schrödinger es el gato con la vida más perra de la historia de la ciencia. O no.

El gato de Schrödinger es el gato con la vida más perra de la historia de la ciencia. O no.

Según la estudiosa del género Tatiana Chernyshova, la ciencia ficción debe leerse en término de concepciones cognitivas de los mitos. No resulta difícil entender a qué se refiere esta autora y qué relación tiene con la disquisición anterior —resumido: la ciencia ficción puede deformar la realidad científica e, incluso, alejarse de ella para poder explicar sus historias— si recordamos que los mitos, considerados verdad para las culturas que los sustentan, son formas de dar sentido a la realidad ante la falta de evidencia empírica. “Los seres humanos sacaran conclusiones dispongan o no de la información necesaria para ello”, afirma Chernyshova, y propone que los mitos combinan información exacta acerca del mundo material con imágenes y narrativas fantástica que completan los vacíos de la primera.

Lo interesante es ver cómo una cultura suplementa sus creencias científicas con otras irracionales cuando las primeras les parecen oscuras o irracionales. Estas teorías “populares” suelen mantener el lenguaje científico pero se insertan en un enorme collage de creencias y adaptaciones cognitivas provocadas por el impacto que tienen la ciencia y la tecnología sobre la vida cotidiana.

El conocimiento exacto, cuando deja de ser propiedad exclusiva de los especialistas, pierde el derecho a ser llamado exacto; se convierte en conocimiento aproximado, en creencia, ya que su poseedor no es capaz de demostrarlo ni de explicar sus fundamentos.”

 Para Csicsery-Ronay Jr., Chernyshova no interpreta adecuadamente la narrativa de la ciencia al considerarla como una secuencia de paradigmas cada vez más racionales que sustituyen al anterior. Para CR esta narrativa es más bien una cuestión dialéctica en la que sus componentes menos científicos pueden actuar como estímulos para una elaboración más creativa. Se trata de “conceptos suplementarios inventados para mediar entre teorías verificadas y el deseo de obtener una visión completa del mundo, ‘eslabones perdidos’ que se convirtieron oficialmente en imaginarios cuando fueron invalidados”. La construcción de estos modelos es uno de los aspectos más artísticos e intuitivos de la formación de conceptos científicos. Representan la formalización de la especulación y conllevan la puesta a prueba imaginaria de las teorías en escenarios inventados: los experimentos mentales. Es en la construcción de estos donde la ciencia ficción se solapa con el razonamiento científico auténtico. Estos experimentos mentales son “la elaboración conceptual de un modelo imaginario, una idealización que transciende lo particular y los accidentes de las actividades mundanas para alcanzar la generalidad y el rigor de un proceso demostrativo”. Sus características principales, y es fácil ver su relación con la ciencia ficción, es que son historias y que son verosímiles. Sirven para facilitar determinados razonamientos inductivos o ayudar a la introducción de algunos principios filosóficos y se ha propuesto que incluyen dos componentes básicos: plantean situaciones hipotéticas o contrarias a la intuición, e incluyen elementos particulares que son irrelevantes para la generalidad de la conclusión.

El segundo punto puede resultar un tanto confuso, sobre todo por su estrecha relación con el experimento mental como forma literaria. Vale la pena detenerse en ellos. ¿Por qué son irrelevantes estos elementos para la demostración teórica que pretenden? Por dos motivos:

  1. Son idealizaciones imposibles.
  2. Son elementos narrativos que no sirven más que para visualizar la escena de una forma más o menos realista.

Pensad en el famoso gato de Schrödinger, la habitación china de Searle o el demonio de Maxwell, por nombrar sólo algunos, y al momento veréis tanto la imposibilidad de su ejecución en el mundo real como la capacidad de seducción de la imaginación que conllevan. No soy capaz de explicarlo mejor que CR:

En la CF como arte es precisamente este decorado circunstancial, irrelevante y teóricamente irrelevante, lo que destaca y convierte una teoría en una historia. No solo muestra cómo el novum altera algo parecido al mundo real, sino cómo las más serias reglas de la ciencia pueden ser manipuladas a través de las reglas del arte y de la libertad para combinar y aumentar que proporciona el motor de mitos de la cultura.”

Entre otras, una de las potencias de los experimentos mentales es que permiten que los ciudadanos legos estén más cerca de sentir la actividad creativa de los científicos y les proporciona cierto grado de placer estético o lúdico a partir de actividades a las que no suelen tener acceso. Algunas disciplinas científicas (como las ciencias sociales o la economía), más proclives a recurrir a los experimentos mentales debido a la dificultad de obtener condiciones experimentales ideales, son más susceptibles de ser transformadas en especulaciones seudomíticas que las ciencias físicas, aunque estas últimas tampoco están por completo a salvo de la imaginación.

Una de las principales diferencias entre la ciencia ficción y otros géneros es que ésta convierte el desarrollo de sus ideas a través de experimentos mentales en el principal objeto de su narrativa. Lo consigue mediante la trasposición de las operaciones básicas de la ciencia a las estructuras narrativas de la ficción mítica. Al hacerlo introduce la fantasía en el experimento mental para hacer de éste un punto de vista vívido, relevante y habitable y, sorprendentemente, tiene muchas cosas en común con los chistes.

La broma literaria

Al igual que los chistes, la eficacia narrativa de un experimento mental depende de hasta que punto el autor y sus lectores comparten la cultura desde la que se ha originado la historia. La cercanía con los experimentos mentales es especialmente estrecha con un tipo de chiste concreto: la broma literaria.

¿Cómo va a mentir un tipo con esta cara?

¿Cómo va a mentir un tipo con esta cara?

Este tipo de narración es una historia falsa narrada de una manera tal como para hacerla pasar por verdad y, desde el punto de vista histórico, enlaza la ciencia ficción con algunos precursores ilustres del género como el Barón de Münchhausen, Don Quijote o Gulliver. Al igual que, según Wells, los romances científicos usan una jerga compuesta por un “galimatías científico” como instrumento para hacerse con la credibilidad de sus lectores, estas obras de proto-ciencia ficción adoptan las idiosincrasias lingüísticas de diversas instituciones o discursos sociales (desde gremios científicos hasta la aristocracia de la corte) para manipular sus códigos y hacer verosímiles sus historias. Como afirmaba el párrafo anterior, para que la historia funcione el lector tiene que darse cuenta el artificio. Según CR7 la obra clave que emparenta la broma literaria con la ciencia ficción moderna es Robinson Crusoe, de Daniel Defoe:

 “Defoe estableció la premisa que ha perdurado desde el realismo del siglo XVIII hasta la ciencia ficción: el uso de un lenguaje que se adhiere estrechamente a los modelos del discurso empiricista —detallado, concreto, lógico y materialista— obtiene la conformidad de unos lectores que desean aceptar, e incluso apoyar, el lenguaje del sentido común de la verdad empírica.”

 Se trata de una tradición que luego pasó por Edgar Allan Poe y su La verdad sobre el caso del señor Valdemar, Julio Verne y HG Wells y que dio lugar a ramas diferentes: en el caso de la ciencia ficción europea la tradición de la broma literaria se mantuvo cercana a sus orígenes satíricos  y más alejada espiritualmente de la ciencia empírica (con las obras de Capek, Lem o los hermanos Strugatsky, entre otros), mientras que en los Estados Unidos de América y en otros países se escribió una ciencia ficción más vinculada a la visión científica del mundo.

Ciencia antiintuitiva

¿Cómo de antintuitiva? Fijaos en lo que dice CR7:

La ciencia de la ciencia ficción debe violar la ciencia conocida si pretende ser ciencia ficcional.”

 Es una afirmación demasiado general como para que yo la acepte sin más, pero a lo que se refiere el autor es a que la ciencia ficción distorsiona el mundo y la ciencia actual, pues toma algo que todavía no se ha demostrado y lo trata como si fuera un hecho contrastado, o al revés, da por refutada la demostración de que algo es imposible y considera que puede ser verdad, o varias otras posibilidades. Los ejemplos abundan, desde los medios de transporte a velocidades hiperlumínicas hasta las máquinas del tiempo, o tantos otros novums que justifican a unas y otras obras de ciencia ficción.  En un presunto continuo de inverosimilitud total hasta un rigor absoluto, cada autor se sitúa en un lugar diferente. En algunas obras la ciencia no es más que un pretexto para mostrar objetos que exciten a la imaginación mientras que otros autores (como el ya mencionado Hal Clement) construyen argumentos sobre teorías tan elaboradas que pueden hacer que el lector no preste atención a sus limitaciones al construir la psicología de sus personajes. Entre los límites de esta amplia categoría de lo no-imposible tiene su hogar la ciencia imaginaria de la ciencia ficción.

Ciencia ciencia-ficcional: el efecto boomerang o la relación entre la ciencia ficción y la conciencia colectiva

A lo largo de este resumen se ha ido poniendo de manifiesto la tensión que existe entre la “ciencia” y la “ficción” que dan nombre al género. Es una tensión que obliga al autor a tomar determinados compromisos y a favorecer uno u otro de los platos de la balanza para conseguir llevar a buen puerto la historia que intenta narrar. CR propone un ejemplo muy ilustrativo a partir de la novela de mensajes que viajan en el tiempo Timescape de Gregory Benford. Como astrofísico, Benford estaba en una buena posición para comprender la teoría cuántica y el comportamiento de los taquiones en los que basó su historia, unas partículas teóricamente capaces de violar la dirección prospectiva del tiempo que todos nosotros seguimos desde la cuna hasta la tumba. Sin embargo, a pesar de ello, Benford tuvo que “ajustar” su historia para evitar algunas paradojas, admitidas por la ciencia, que hubieran hecho colapsar el argumento de su historia de viajes en el tiempo. Una década antes Poul Anderson tomó una decisión diferente para llevar su novela Tau Zero a buen puerto: utilizar un argumento científico que él ya sabía descartado para permitir que su argumento siguiera el curso que el perseguía.

Paradójicamente, esta necesidad de compromisos parece tener un efecto inverso en virtud del cual la “ficción” está influyendo en la “ciencia”. A medida que el paradigma tecnocientífico se ha ido convirtiendo en una de las fuerzas materiales dominantes de nuestra sociedad una cierta sensibilidad “ciencia ficcional” se ha introducido en la mentalidad científica y ha proporcionado a los investigadores un espacio en el que pensar de forma más libre y buscar soluciones reales a problemas imaginarios propuestos por la ciencia ficción. Algunas de ellas son áreas de la ciencia tan especulativas que la probabilidad de que arrojen resultados materiales es prácticamente nula: es poco probable que lleguemos a ver teletransportadores como los de Star Trek o máquinas del tiempo. Sin embargo, en otras áreas esta influencia de la narrativa ha demostrado ser más fructífera: estamos hablando del cyberpunk.

Según el experto Mark Pesce “la ciencia ficción cíber fue el vehículo con mayor parte de responsabilidad en la creación de una conciencia de grupo hacker y, a través de ella, en la gran influencia de los hackers sobre el conjunto de la vida social”, entre la publicación de  El Jinete de la Onda de Shock de John Brunner, en 1975, y el Neuromante de William Gibson en 1984. Entre los dos les proporcionaron a los hackers algo más que un lenguaje y un estilo: les proporcionaron un mito, una narrativa profesional romántica gracias a la cual se identificaban directamente con la ciencia ficción y que ha servido como motor creativo e inspiración a muchos jóvenes ingenieros informáticos.

220px-Neuromancer_Brazilian_coverEn otros casos, como la nanotecnología, la ciencia ficción ha proporcionado los elementos básicos del discurso que sirve para promocionar su desarrollo. En un intento de alejar el temor a una catástrofe tecnológica provocada por un ejército descontrolado de nanomáquinas destructoras la defensa de la nanotecnología está basada en imágenes de avances heroicos que acercarán a la humanidad a una utopía tecnológica que supondrá un nuevo origen para el mundo. Este uso publicitario del lenguaje de la ciencia ficción como justificación de un futuro utópico para la humanidad ha alcanzado su máximo exponente en la creación del acrónimo NBIC en un informe de la National Science Foundation en Estados Unidos: Nanotechnology, Information Technology, and Cognitive Science. He aquí el anuncio de la singularidad en el mundo real, convertido en exageración irónica por algunos de sus críticos:

La totalidad de la historia converge hacia el novum que, a su vez, hará nacer el futuro. […] Así, los principios que gobiernan la estructura de la materia orgánica e inorgánica convergen, las tecnologías de diferentes disciplinas convergen, las ciencias naturales convergen, las ciencias naturales y las sociales convergen, los individuos y la tecnología convergen, los individuos convergen en redes, las sociedades convergen y la humanidad, finalmente, se convierte en un todo unificado.  La degradación de medio ambiente, la pobreza, la enfermedad, los malentendidos culturales, la guerra, etc., todo puede resolverse a través de la convergencia NBIC”

En definitiva, diferentes colectivos han recurrido al lenguaje y las convenciones de la ciencia ficción para reforzar sus mensajes y aumentar su impacto sobre la conciencia del público. CR7 propone ejemplos diversos, como el discurso que se usó para impulsar el programa espacial que culminó en el famoso paso de Neil Armstrong sobre la luna o los escenarios catastróficos y distópicos utilizados por determinados grupos antisistema (un ejemplo reciente de ámbito nacional es la polémica, por razones diversas, Cenital de Emilio Bueso). El peligro, advierte CR7, consiste en provocar un círculo vicioso en el que estos mensajes se convierten en memes que recorren los círculos científicos o “infectan” las políticas científicas permitiendo que diversos actores con intereses particulares las manipulen. Dicho de otra manera, se pueden tomar decisiones que le otorguen más peso a un futuro imaginario con insuficiente justificación científica que a la realidad el presente en el que vivimos. No ha sido hasta hace poco que los autores y artistas de la ciencia ficción han empezado a distanciarse de la ideología de la parte más conservadora del stablishment tecnocientífico.

El efecto cognición y la ciencia de las soluciones imaginarias

 A lo largo de este texto se ha ido sugiriendo la idea de que los seres humanos (o su inmensa mayoría) somos incapaces de comprender la mayor parte de las tecnologías o las teorías científicas que nos rodean. Sin embargo, buena parte del poder de la ciencia surge de la creencia en que es el único sistema de explicación de la realidad capaz de suscitar el consenso. O sea: creemos en ella. La ciencia, nos dice CR7, es más una atmósfera metafísica que una forma de hacer las cosas. Es una creencia racional en que la comprensión de las matemáticas que subyacen a la realidad nos conecta con el universo de una manera trascendental, no solo práctica. Los mismos métodos que se usan para justificar explicaciones racionales y razonables del mundo, claro, pueden usarse para explotar esta voluntad de creer y justificar explicaciones mucho menos razonables: los escritores de ciencia ficción tienden a desviar la mirada ante la famosa navaja de Occam y buscar las soluciones más complicadas posibles. Es la ciencia de las soluciones imaginarias. Si la ciencia ficción se aleja del surrealismo es porque esta ilusión de verosimilitud persigue una apariencia de rigor y lógica científica.  Esta ilusión ha sido denominada efecto cognición por el crítico Carl Freedman a partir de sus estudios críticos de literatura histórica, y es interesante porque abre la puerta a un tipo de ciencia ficción que la teoría de Suvin, mucho más estricta en su exigencia de un valor pedagógico sólido en la ciencia ficción, excluía del género. Para Suvin una obra de ciencia ficción se convertía en fantasía en el momento que la ciencia descartaba las tesis en las que se basaba, mientras que Freedman defiende que la naturaleza “ciencia ficcional” del texto depende más de su actitud hacia el efecto que busca que de cualquier juicio epistemológico externo.

Despedida y cierre

Este extenso artículo es un resumen del capítulo de CR7 dedicado a la cuarta belleza de la ciencia ficción hasta donde yo alcanzo a comprenderla. Espero que lo hayáis disfrutado y que, si no lo estáis haciendo todavía, os sirva como acicate para leer un libro que es tan denso como apasionante. Es cierto que a CR7 se le puede censurar cierta falta de estructura más allá de una especie de cajón de sastre lineal en el que es difícil identificar un mensaje principal y cómo este se relaciona con las ideas que va discutiendo, pero tal vez no sea un problema tan grave en el caso de este capítulo. Me gusta la cuarta belleza propuesta en CR7 porque defiende una visión de la ciencia ficción que concuerda mucho con la mía: la ciencia ficción como género literario en el que la ciencia es imprescindible pero el peso recae en la ficción, en la literatura. No estoy diciendo tanto que la ciencia ficción es así como que así es la ciencia ficción que me interesa a mí, algo tan irreprochable como poco generalizable. Mi impresión es que todas las bellezas leídas hasta ahora en esta lectura compartida giran en torno a un núcleo común y presentan grandes áreas de solapamiento pero para mí esta es, si no la central, al menos el punto de apoyo de todas las demás.

Programa actualizado de la lectura compartida

Os dejo con el programa de lectura y los enlaces a los capítulos ya comentados y os animo a seguir la página El Fantascopio en Facebook en la que mantenemos las discusiones sobre cada capítulo: