Leviathan Wakes, de James S.A. Corey

Leviathan Wakes (Expanse, #1)

“A hundred and fifty years before, when the parochial disagreements between Earth and Mars had been on the verge of war, the Belt had been a far horizon of tremendous mineral wealth beyond viable economic reach, and the outer planets had been beyond even the most unrealistic corporate dream. Then Solomon Epstein had built his little modified fusion drive, popped it on the back of his three-man yacht, and turned it on. With a good scope, you could still see his ship going at a marginal percentage of the speed of light, heading out into the big empty. The best, longest funeral in the history of mankind. Fortunately, he’d left the plans on his home computer. The Epstein Drive hadn’t given humanity the stars, but it had delivered the planets.”

Leviathan Wakes es la primera entrega de la trilogía de ciencia ficción que escriben, a cuatro manos y bajo el seudónimo de James S.A. Corey, Daniel Abraham y Ty Frank. Antes de entrar en detalles, os adelanto que es uno de los libros más entretenidos que leí en 2011 y que espero con ganas la publicación de Caliban’s War, su secuela prevista para junio de 2012. Algunos de entre vosotros también recordaréis que este libro fue objeto de polémica en el primer episodio del podcast de ciencia ficción que grabamos los VerdHugos antes de la nominación de los cinco finalistas a los premios Hugo de 2012, entre los que se cuenta, y los que no lo supieráis… bien… como suelen decir, a la oportunidad la pintan calva (por alguna razón que se me escapa) y ahora es una magnífica ocasión para que descarguéis y escuchéis el susodicho episodio. Razón aqui. Prosigamos.

La novela sigue las peripecias de Jim Holden, minero espacial obligado por las circunstancias a convertirse en una especie de Han Solo amateur, y del Detective Miller, agente de un cuerpo de policía privado en uno de los satélites del extrarradio del sistema solar al que ponen a cargo de un turbio caso de desaparación en el que acaba descubriendo cosas que nadie esperaba ni deseaba. El libro está estructurado en capítulos breves que alternan la historia de los dos personajes hasta alcanzar un inevitable punto de encuentro, y cada uno de los brazos del argumento tiene un carácter bastante diferente. Así, mientras el espíritu de la historia de Jim Holden se encuentra cercano a la space opera con tintes de comedia, las desventuras de Miller parecen más bien una novela negra que funciona sorprendentemente bien en el contexto claustrofóbico de los túneles del satélite en el que inicia su investigación. Las diferencias entre las dos partes de la historia responden, claro, a las de las personalidades de sus protagonistas, complementarios e incompatibles a partes iguales. La amargura y la tozudez del Detective Miller, resuelto a llegar al final de su investigación independientemente del precio, contrasta con el idealismo heroico, naïve y desprovisto por completo de sentido común de Jim Holden, con una capacidad para meterse en berenjenales de dimensiones galácticas (literalmente galácticas… ya veréis, ya…) que hace que el lector se lleve las manos a la cabeza una y otra vez.  Los personajes secundarios también están bien construidos pero si la novela tiene un alma, esta está en la dinámica entre sus dos protagonistas. El argumento, por otra parte, recicla un  montón de elementos que hemos visto bajo uno u otro disfraz en otras historias pero está escrito con humor y con un enfoque dinámico y emocionante que engancha desde el principio y sumerje en la historia hasta el final.

Uno de los aspectos que más me ha gustado del libro es la atención con la que se ha construido el contexto en el que transcurre la historia. En el futuro de la novela la humanidad ha comenzado su expansión por el sistema solar (y ese es precisamente el título general de la trilogía: The Expanse, La Expansión). Marte ha sido terraformado y en el cinturón de asteroides se ha construido una serie de pequeñas colonias mineras que para su abastecimiento dependen por completo de los planetas interiores. Los largos meses de viaje que separan a los planetas del cinturón de asterorides y la progresiva modificación de la fisiología y el aspecto de las sucesivas generaciones de belters (los habitantes del cinturón), nacidas y criadas en un entorno artificial de baja gravedad, han fomentado un sentimiento de diferencia que ha dado pie a una situación de gran tensión social. Esta tensión se ve complicada por la rivalidad que existe entre la Tierra (el viejo mundo) y Marte (relativamente joven y tecnológicamente muy superior) y por la actividad desestabilizante de la Alianza de Planetas Exteriores (Outer Planets Alliance), una organización militar que busca la independencia entre el cinturón de asteroides y los planetas anteriores y que es percibida como revolucionaria por los habitantes de los asteroides y como terrorista por los de los planetas. El delicado equilibrio entre todos estos poderes, descrito con cierta dosis de ingenuidad, se va a ir modificando a lo largo de la novela y proporcionará un contexto a las acciones de los protagonistas y amplificará sus consecuencias como una caja de resonancia. La mayor parte de la acción se situa en el espacio o en el cinturón de asteroides, que debido a su pobreza relativa en comparación con los planetas interiores dispone de un nivel de tecnología avanzado pero descrito como si hubiera salido de un bazar chino del futuro. Es esa “tecnología sucia” que tan bien han reflejado obras como la moderna Battlestar Galactica o el western espacial Firefly, y que para mi le da parte de su entrada a Leviathan Wakes.

Más que la falta de sofisticación (que reconozco) del retrato social que plantea la novela, lo que me resulta atractivo es su carácter de pre-space opera. És decir, su descripción de un punto de transición en el que ha comenzado la expansión de la humanidad por el sistema solar pero el salto hacia las estrellas sigue siendo encontrándose a… je je… años luz de distancia… ¿o tal vez no tanto? Desde fuera del género sería fácil referirse a este libro como “el típico libro de ciencia ficción” porqué en muchos sentidos lo es: espacio exterior. Naves. Monstruos del espacio. Meteoritos. Pero lo cierto es, tristemente, que el típico libro de ciencia ficción no suele ser una aventura tan estimulante y bien elaborada como esta. Le pongo 4 de las 5 estrellas y me parece un digno nominado a los premios Hugo de 2012, por más que no me parecería un campeón suficientemente bueno.

 

Edición reseñada

Leviathan Wakes: Book One of the Expanse series (Expanse 1)
James S.A. Corey
Hachette Digital (2 de junio de 2011)
Versión Kindle

 

[Una versión en catalán de esta reseña apareció originalmente en la Biblioteca de Ilium en Tumblr. El motivo por el que la vuelvo a publicar traducida es su nominación en los premios Hugo 2012]

P.D. Os recomiendo visitar Sense of Wonder para leer una reseña negativa del libro. Odo razona muy bien su crítica y tiene a su favor que sabe mucho más de Space Opera yo, por lo que su visión del libro parte de un punto de vista diferente al mío y puede resultaros interesante. Eso no quita que os recomiendo leer el libro y, ya puestos, dejar vuestro comentario en nuestros blogs.

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3 thoughts on “Leviathan Wakes, de James S.A. Corey

  1. […] La saga de space opera en la que se inspirará The Expanse está compuesta hasta la fecha por tres novelas, Leviathan Wakes (candidata a los premios Hugo y Locus 2012), Caliban’s War y Abbadon’s Gate, además de un relato corto titulado The Butcher of Anderson Station y una novela corta, Gods of Risk. En 2012 los autores firmaron con la editorial Orbit un contrato por otras tres novelas —la primera de las cuales, Cibola Burn, saldrá en junio de 2014— y cinco novelas cortas. Por tanto, hay material para rato. Podéis leer reseñas del primer libro en Fantástica-Ficción, Sin Solapas, Sense of Wonder y La Biblioteca de Ilium. […]

  2. Miguel Angel dice:

    “La ocasión la pintan calva”, al parecer, la “ocasión” era una alegoría y se pintaba como una mujer, pero sin pelo por la parte de atrás (calva) de manera que una vez que pasa y no la has agarrado, no puedes cogerla ni por los pelos…
    Por eso es calva. ;)

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