Grendel, de John Gardner

Grendel

Grendel es un libro potente y complejo, escrito con intención reflexiva y voluntad de estilo. Es un muy buen ejemplo de metaliteratura y recurre a la figura de Grendel, uno de los antagonistas de Beowulf en la leyenda anglosajona, para exponer las ideas de John Gardner sobre la ficción, su componente moral y su influencia en la naturaleza humana y el desarrollo de las culturas. El principal artificio del que se vale la novela es el de la identificación del lector con el monstruo, narrador en primera persona de sus doce años de guerra con la tribu de los daneses y su rey Hrothgar, en una relación a caballo entre el antagonismo y la dependencia, hasta la llegada del guerrero Beowulf y su enfrentamiento final con Grendel.

El libro es un triunfo en varios frentes, pero si hay que destacar alguno este debe ser la construcción de Grendel como personaje. A pesar de su paradójica inverosimilitud, Grendel es un personaje perfectamente dimensionado y con una psicología cargada de contradicciones que le convierte, pese a su pretendida (y demostrada) monstruosidad, en el personaje más humano de la novela. Grendel, el libro y el personaje, se resiste a la simplificación y se mantiene elusivo y abierto a las interpretaciones. La capacidad de Grendel para la introspección y la observación solo es comparable a los impulsos bestiales sobrehumanos que le abruman. Anhela formar parte de la misma humanidad a la que se esfuerza por aterrorizar. Es intelecto puro puramente emocional, surgido de un orden primigenio anterior, casi prehistórico, personalizado tanto en la bestialidad primaria y alingüística de la madre con la que convive en su cueva subterránea como en el dragón que todo conoce y al que nada le importa, tremendo nihilista que da pie a algunas de las escenas más divertidas y enigmáticas de la novela.

“Well, speak, boy,” he said. “Say ‘Hello there, Mr. Dragon!’” He cackled.

My throat convulsed and I tried to get my breath to speak, but I couldn’t.

The dragon smiled. Horrible, debauched, mouth limp and cracked, loose against the teeth as an ancient dog’s. “Now you know how they feel when they see you, eh? Scared enough to pee in their pants! He he!” He looked startled by an unpleasant thought, then cross. “You didn’t, did you?”

[- ¿Y bién? Di algo, muchacho. Di "¡Hola Sr. Dragón!" Dijo riendo.

Mi garganta se agarrotó y traté de tomar aire para hablar, pero no pude.

El dragón sonrió. Horrible, depravado, la boca lacia y agrietada, floja contra los dientes como la de un perro viejo. "Ahora sabes como se sienten los demás cuando te ven, ¿eh? ¡Te tienen tanto miedo que se mean en los pantalones! ¡Je je!" De repente pareció asaltarle un pensamiento desagradable, luego se puso serio. "¿No te ha sucedido, verdad?"]

La inverosimilitud de Grendel (de su personalidad, de su capacidad retórica, de la profundidad de su pensamiento) se contagia al resto del libro hasta convertirse en uno de sus principales recursos retóricos. Diversos personajes irán subiendo al estrado, de forma casi literal, para dar voz a reflexiones dramatizadas con un alto nivel de abstracción acerca de cuestiones como el heroismo, la falta de una moralidad absoluta en un universo sin Diós, la futilidad de la historia y la importancia que puede tener la ficción como marco para dotar de contenido a las empresas humanas. Son momentos en los que el autor canibaliza al personaje y le induce un trance en el que este no puede sino hacese eco de los pensamientos de su creador, pasajes que pueden resultar un tanto forzados pero que proporcionan un contraste que aumenta la dimensión mítica de la narración. Son personajes, también, que pueden interpretarse como aspectos del propio Grendel, a quien tampoco dejamos de ver como a un aspecto de la humanidad con la que se enfrenta. Excepto en esas contadas ocasiones en las que otro personaje recibe el don y maldición de la retórica por parte del autor, tanto Grendel como el Dragón exhiben mentalidades mucho más sofisticadas que las de los humanos. La novela sugiere una situación en la que la humanidad es joven y salvaje, en la que Grendel es un eslabón perdido, una vía muerta de la evolución surgida de la estirpe de Caín, también salvaje y sobrehumano pero mucho más sabio que la cultura humana destinada a remplazarle. Si mitopoeia es la creación de mitos esto es su destrucción, la domesticación de la ficción que acabará dejando a Grendel sin lugar fuera de la ficción, la transición desde la época de las leyendas hacia la era moderna. Es uno de los temas principales de la novela, reflejado a través de Shaper (“hacedor de patrones”, tal vez), el rapsoda ciego que a través de sus narraciones y con la ayuda de su arpa hilvana las mentiras que, como una profecía autocumplida que se extendiera hacia atrás en el tiempo, les dan a la tribu de los daneses un sentido de la identidad y la historia comunes. Ni siquiera Grendel, testimonio directo del origen salvaje del reinado de Hrothgar y conocedor, por tanto, de la naturaleza mentirosa de los relatos, consigue sustraerse a la seducción de Shaper, el único humano por el que siente algo parecido al respeto, al menos hasta que Beowulf haga su aparición.

A nivel de estilo, Grendel es un libro muy elaborado que experimenta con diversos registros, enfatizando siempre la subjetividad de Grendel. La prosa de Gardner es elegante y me hace pensar en el New Weird (un ejemplo que viene al caso, y muy buena lectura, es el The Third Bear de Jeff VanderMeer), del que tal vez sea un predecesor. La brutalidad de las acciones de Grendel se describe de forma casi atenuada, como de pasada. Fijaos en este ejemplo:

I picked him up gently and carried him home. I laid him at the door of Hrothgar’s meadhall, still asleep, killed the two guards so I wouldn’t be misunderstood, and left.

[Le recogí con cuidado y le llevé a su casa. Le dejé, todavía dormido, ante las puertas de la sala común de Hrothgar, maté a los dos guardias para evitar malentendidos y me fuí.]

O el precioso:

Children slide down the hills on shaped boards, sending their happy cries through drifted stillness. As twilight deepens, their mothers call them in. A few feign deafness. A shadow looms over them (mine) and they’re gone forever.

[Los niños se deslizan por las colinas sobre tablones recortados y sus gritos de felicidad flotan a la deriva a través de la calma. El crepúsculo se ahonda y sus madres les llaman. Algunos simulan sordera. Les cubre una sombra (la mía) y han desaparecido para siempre.]

También llama la atención el carácter de testigo de Grendel, descrito con un estilo casi elíptico que dota a Grendel de sentidos sobrehumanos y le convierte prácticamente en narrador omnisciente. Si la novela tiene una imagen trágica es la de Grendel en uno de sus muchos escondites, de noche, escuchando las historias de Shaper y presenciando la actividad de los humanos hacia los que tanto odio siente y agonizando por no poder sentarse entre ellos. Ved sino:

I’d be watching a meadhall from high in a tree, night-birds singing in the limbs below me, the moon’s face hidden in a tower of clouds, and nothing would be stirring except leaves moving in the light spring breeze and, down by the pigpens, two men walking with their battle-axes and their dogs. Inside the hall I would hear the Shaper telling of the glorious deeds of dead kings–how they’d split certain heads, snuck away with certain precious swords and necklaces–his harp mimicking the rush of swords, clanging boldly with the noble speeches, sighing behind the heroes’ dying words. Whenever he stopped, thinking up formulas for what to say next, the people would all shout and thump each other and drink to the Shaper’s long life.

[Yo observaba la sala común desde lo alto de un árbol, con el canto de los pájaros nocturnos en las ramas inferiores, el rostro de la luna oculto tras una torre de nubes y todo inmóvil menos las hojas danzando en la leve brisa de la primavera y, en las porquerizas, dos hombres que caminaban acompañados con sus hachas de batalla y sus perros. En el salón podía oir al Hacedor hablar de las gestas gloriosas de reyes ya muertos -como habían partido ciertas cabezas, robado ciertas espadas y colgantes preciosos- imitando con su arpa la canción de las espadas, resonando audazmente al compás de los nobles discursos, suspirando tras la estela de las útimas palabras de los héroes moribundos. Cuando callaba, imaginando fórmulas que le ayudaran a continuar su relato, todos gritaban y se daban palmadas y bebían a la salud de la larga vida del Hacedor. ]

Es una novela capaz de provocar diversas reacciones en el lector. Perturbadora, a veces irritante, a menudo conmovedora, su lectura no es exactamente fácil ni está libre de baches, pero la prosa de John Gardner es impecable y las sensaciones que deja el libro persisten en la conciencia.

 

Edición reseñada

Grendel
John Gardner
Ed Vintage/Random House (2010)
174 páginas

Edición en español

Grendel
John Gardner (Traducción de Jon Bilbao)
Meettok S.L. (2009)
128 páginas

PD 1. Las traducciones de los fragmentos citados son mías, al igual que cualquier incorrección en ellas.

PD 2. Por lo que he leído en Wikipedia, los doce capítulos de la novela están estructurados de forma que cada uno de ellos coincida con un signo del zodíaco, con un encuentro o tema en cada capítulo que vincula el signo con el aspecto astrológico asociado (por ejemplo, el encuentro con el macho cabrío en el primer capítulo, vinculado al signo de Aries). Además, cada capítulo ejemplifica una rama del pensamiento filosófico, empezando por el solipsisimo (“Yo existo – nada más existe”) e incluyendo la filosofía existencial de Sartre. Evidentemente yo no me había dado cuenta, pero dicho queda.

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4 thoughts on “Grendel, de John Gardner

  1. Josep Maria dice:

    Muy buen comentario, pronto me pongo con él.!

  2. Carlos dice:

    Muy buena reseña de un libro que está entre mis preferidos. Poco puedo añadir más allá de recomendarlo.

  3. Pedro dice:

    A mí me lo has vendido. Pero solo después de Beowulf :)

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