Diablos de Polvo, de Roger Smith

Diablos de Polvo

Aquella era una tierra de conflictos shakespeareanos. Clanes del mismo estrecho valle que vivían enfrentados y peleados a muerte por motivos olvidados en el tiempo.

Ya hace un tiempo que vengo leyendo cosas buenas sobre la novela negra que se está escribiendo desde Sudáfrica, por lo que cuando la gente de Es Pop Ediciones me dio la oportunidad de participar, junto a otros blogueros, en la lectura conjunta de Diablos de Polvo, el libro de Roger Smith con el que inauguran su Colección Pulpo Negro, no dudé ni un segundo. Tres días después cerraba el libro y dos minutos después de cerrarlo encargaba otra novela del autor. Cuando algo me gusta quiero más.

Un Diablo de Polvo es un torbellino más o menos intenso que se produce cuando entran en contacto el aire caliente cercano al suelo y un bolsillo de aire frío, provocando una corriente ascendente intensa que arrastra el polvo y lo esparce al bajar de nuevo su temperatura. La imagen tiene connotaciones de choque, brusquedad y desorden, así que se ajusta como un guante al espíritu de esta violenta novela. Ambientada en la Sudáfrica post-apartheid de nuestros días, la historia combina los puntos de vista de cuatro personajes conectados por la tragedia lanzados sin frenos hacia un encuentro que no promete nada bueno.  Se me antoja, sin saber si se ajusta a la intención del autor, que con cada encuentro se produce uno de los diablos de polvo que dan título al libro, dando lugar a una explosión de caos que cambia el terreno juego y a los personajes. La gran violencia del libro está descrita con una asepsia perturbadora,  desprovista de énfasis y sin regodeo, que parece sugerir que escandalizarse está fuera de lugar, que esa violencia es tan natural como que salga el sol por la mañana. Smith sabe esparcir a lo largo del texto observaciones e imágenes que aumentan su capacidad de evocación y lo convierten en algo más que un mero entretenimiento con exceso de testosterona. En su prosa se aprecia un esfuerzo de depuración que parece responder menos al intento de ser facilón que al de maximizar su impacto manteniendo el realismo y acercándose en ocasiones al lirismo. Sus virtudes como narrador se encuentran tanto en su capacidad, casi fotográfica y desprovista de sentido del humor, de retratar diferentes escalas de violencia como en su habilidad para dar una voz memorable a los personajes e insertarlos en el contexto de un país tan singular, con una historia tan convulsa, como Sudáfrica (será injusto, pero se me han quitado todas las ganas de visitarlo). El libro, en mi opinión, sin pretender romper fronteras ni deslumbrar a base de estilo, no está desprovisto de ambición literaria y supone un éxito a muchos niveles. Poco a poco, frase a frase y con escritura atenta, la prosa de Smith va dibujando un país desolador, miserable y cubierto por una pátina de mugre que va más allá de lo puramente estético y apunta a una podredumbre del espíritu del que nadie escapa si no es por defunción. Fijaos que no me refiero, porque no me importa mucho, a que la visión de Sudáfrica que da el libro sea realista, sino a la capacidad (estrictamente literaria) del autor de generar una atmósfera verosímil en la que incrustar su historia. Puede discutirse si la novela es más cercana al noir o al thriller, pero en el atrevimiento de mi ignorancia este tipo de escenario es una de las características principales que le atribuyo a la novela negra. La otra es la imperfección de la naturaleza de sus personajes, también presente en Diablos de Polvo con la excepción de un único personaje que consigue mantenerse incorrupto. Por otro lado, y aunque cuando escribo siempre intento mantener las formas, no puedo dejar de mencionar que en Diablos de Polvo reside uno  de los mayores HIJOS DE PUTA que ha parido pluma de escritor. El infame Inja Mazibuko, señor de la guerra capaz de suscitar mis peores cualidades y mi deseo ardiente de desearle todo mal y para quien cualquier sufrimiento es poco. Me reservo la opinión de si la novela da o no satisfacción a dicho deseo. En el otro extremo del espectro se encuentra Sunday, una chica zulú de dieciséis años que se resiste al destino injusto que las circunstancias tratan de imponerle. Entre ambos transitan por rutas más o menos paralelas Robert Dell (antiguo activista antiapartheid cuyo pacifismo será puesto a prueba por las circunstancias), su padre (ex-agente de la CIA) y Disaster Zondi (zulú procedente del pueblo de Inja que ha escapado de la pobreza y ha alcanzado el éxito social y económico en Ciudad del Cabo haciéndose cargo de una unidad anti-corrupción). Todos ellos son personajes bien caracterizados, aunque confieso que Disaster Zondi (y la parte de la trama vinculada a él) me convence menos que el resto, tanto por su falta de rumbo como por su construcción un poco deslavazada. Entre todos dan pie a una coreografía trágica perversamente hipnótica que se refleja en la estructura de la novela.

Roger Smith es un buen narrador. La historia tiene un ritmo trepidante, lo que le da más mérito a su capacidad para dotar de tridimensionalidad el contexto y la situación del país. Solo en su tramo final, tal vez por desensibilización del lector, pierde algo de energía. Como tantas historias más o menos enraizadas en un género concreto la necesidad de encauzar las desventuras de los protagonistas hacia una situación final previsible, en su naturaleza sino en su desenlace definitivo (que los personajes se encontrarán está fuera de toda duda. Qué sucederá entonces es otro cantar), lastra un poco el realismo que caracteriza al conjunto del libro. A pesar de ello, Roger Smith es un buen malabarista de escenas y es difícil resistirse al atractivo de su novela. Nada es gratuíto pero la apariencia de espontaneidad se mantiene, o al menos la capacidad de sorpresa, por lo que la lectura siempre es un goce.

Me ha parecido una muy buena novela, llena de virtudes y con pocos problemas. No tengo ninguna duda de que los aficionados a la novela negra y al thriller se enamorarán inmediatamente de ella, pero es recomendable para cualquier buen lector a quién no le moleste la inclusión de la violencia en las historias que lee. Su retrato, no se si exagerado o tristemente realista, de la situación en Sudáfrica es descorazonador pero le da una personalidad propia que aumenta su interés. Es una novela de lectura sencilla pero oculta joyas para aquellos que disfrutan cavando en los textos. Recomiendo leerla prestando atención al detalle. Le caen 5 de las 5 estrellas posibles de Goodreads.

 

Ediciones reseñadas

Diablos de Polvo
Roger Smith
Es Pop Ediciones, Colección Pulpo Negro (2012)
344 páginas

 

Dust Devils
Roger Smith
Serpent’s Tail (2011)

 

PD. Le agradezco a Es Pop Ediciones la oportunidad de participar en la lectura compartida de este libro. Podéis encontrar otras reseñas de los participantes en leemaslibros y en Pulparty y en Viaje Alrededor de una Mesa y en Leer Sin Prisa y en Cruce de Caminos y en LilVia… iré añadiendo al resto conforme vayan apareciendo.

Tagged , , , , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>