Pedro Páramo, de Juan Rulfo

Pedro Páramo (Letras Hispánicas, #189)

Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo.

No a todos los libros se llega por el mismo camino ni todos los encaramos sin equipaje. Hace ya mucho que Pedro Páramo ocupa un lugar en el estante abstracto de Grandes Obras de la Literatura que mantengo, abarrotado, en mi cabeza. Lo difícil es salir de ese estante, no entrar en él. Si Pedro Páramo ha obtenido un billete de salida del Estante de las Telarañas ha sido gracias a las recomendaciones de una serie de personas en cuyo criterio confío no a ciegas, sino después de comprobar repetidamente que la razón les acompaña. Vosotras sabéis quienes sois, personitas anónimas, y sabed también que os debo mi gratitud por descubrirme esta joya de la que me dispongo a hablar.

Lo que Juan Rulfo hace con Pedro Páramo es cartografiar un espacio onírico surgido directamente de la historia de México. Es un texto triste y de interpretación elusiva, embebido en poesía de una belleza imposible de describir sin remitir a la novela misma. Es un libro doloroso, tanto más por no dar respuesta definitiva a los muchos enigmas que lo pueblan. Deja heridas abiertas que no permiten olvidar, que modifican el recuerdo de lo leído y lo catapultan al territorio de lo mítico que debe ser revisitado.

En Pedro Páramo encontramos dos narraciones, la de Juan Preciado en su lenta disolución en el surrealismo de Cómala buscando al padre al que nunca conoció y la historia de Pedro Páramo, padre de Juan, cacique y criminal durante la Revolución Mexicana y la primera Guerra Cristera durante el primer tercio del siglo XX. Ambas ramas están conectadas por los retazos de historia de una serie de personajes que habitan los dos momentos y que se transforman, en la transición entre los dos, en personajes que más vivos parecen cuanto más se alejan de su tiempo.

En Comala, situado “sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno“, Juan Preciado nos habla de su búsqueda en primera persona, en las que son las partes más líricas y sensoriales de la novela, mientras aprende a través de las explicaciones de los habitantes la historia llena de sangre y muerte de su padre, un pasado cruel que pone en entredicho la posibilidad de un futuro mejor. Es una estructura voraginosa sin equilibrio y a contratiempo, sin simetría pero llena de ecos y resonancias entre sus muchos niveles de lectura. El efecto, e intuyo que de él obtiene Pedro Páramo su gran poder sobre la imaginación, es el de un espacio vastísimo que se oculta entre líneas y las trasciende, imposible de ignorar aunque no seamos capaces de percibirlo con precisión. No sabemos si ese espacio está en el libro, a nuestras espaldas o, podemos sospechar, en nuestro interior. Con este librito tan corto Juan Rulfo consiguió crear un instrumento capaz de sondear al que lo lee y descubrir nuevos territorios en su interior, algo que está al alcance de muy pocos escritores

Me cuesta hablar de este libro. Como me sucedió al describir mi lectura del As I Lay Dying de William Faulkner me encuentro falto de recursos para reseñar al libro como se merece. Me veo obligado a forzar mis recursos retóricos, a suplir con alusiones inadecuadas mi incapacidad para tratar de convencer, sin revelar demasiado, de la necesidad de leer este libro. De realizar el esfuerzo (no es nimio) que exige su lectura. El premio, que yo no he recogido todavía, tampoco es nimio: la posibilidad de releerlo con la esperanza de no acabar en Comala.

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6 thoughts on “Pedro Páramo, de Juan Rulfo

  1. Carlos dice:

    Un buenísimo y desarmante comentario para un libro que desarma. Pedro Páramo es un libro con el que siempre me he visto incapaz de hacer ningún comentario más allá de “madre mía”. No es para menos de un libro que es casi el único de un autor al que estuvo sorbiéndole hasta la sangre durante unos veinte años. La perfección total de Pedro Páramo tiene como premio todo lo que inauguró, que, al final, tiene un balance muy postivo y una herencia con varios premios Nobel. No está mal, consideres lo que consideres los Nóbeles.

    No comento porque no sabría cómo abordarlo. ¿La sensación de irrealidad? ¿El manejo del espacio y el tiempo de la novela para conseguirla? ¿La maestría en el uso de los registros, que hace que hasta el más inculto bracero sea un poeta? ¿La sensación de que no se puede decir más en su extensión? ¿La sensación de que cada palabra está en su sitio? ¿La de que estás leyendo algo que fue totalmente nuevo, por primera vez?

    Bueno, te quedan El Llano en Llamas y el Gallo de Oro, que no hacen mucha Pila y tendrás una bibliografía completa. No puedo animarte más a reducir La Pila por este canto.

    Llevamos unas semanas intimistas los del Sindicato. Al final veremos llorar a una IA.

    • qdony dice:

      Gracias por el comentario Carlos. Tengo presentes lo otro de Rulfo y acabará cayendo, pero no se cuanto tardará.

      En libros como estos es donde veo más clara las diferencias entre “crítica” y “reseña” (al menos, tal y como yo la entiendo). Pedro Páramo da para infinitos estudios teóricos, la reseña no es más que un GUAU más o menos articulado. Me gusta, porque lo comparto del todo, lo que dices de la sensación de estar leyendo algo totalmente nuevo. He visto que existe una película de Pedro Páramo. Da un poco de miedo verla pero, la verdad, me pica la curiosidad. Se que es inadaptable pero vete a saber, igual el director dio con algo.

      Jo, si llora la IA local seremos como Blade Runners. How cool is that?

  2. Cristina dice:

    Alquien decía que ciertos libros nos eligen a nosotros y que, al final, eso de que nosostros los elegimos es una ilusión. Leí a Pedro Páramo en el instituto, hace ya algunos eones, pero sigue fresco en mi memoria.
    Carlos lo ha explicado bien: es difícil decir algo que esté a la altura de esta obra. Puedo resumir malamente, lo admito, la sensación que me invadió con una sola palabra: asombro. Rulfo me sorprendió entonces y aún consigue hacerlo con su prosa que nos roza la piel, queramos o no. No sé qué tienen los autores lationamericanos que, lo que es a mí, me enseñan un poquito de humildad cada vez que los leo/releo.

    A ver si qu[e dice la IA …

    • qdony dice:

      Una de las muchas insuficiencias que tengo como lector es los pocos autores latinoamericanos que he leído. Este, Borges, algo de Gabriel García Márquez, algo de Alejo Carpentier y, si no olvido alguno, ninguno más. ¿Qué puedo decir? Tiempo al tiempo, ya irán cayendo.

  3. Cristina dice:

    Cortázar… necesitas leer algo de Cortázar…

    • qdony dice:

      ¡Cierto! De Cortázar he leído cuentos sueltos, hace años, y su traducción de Heart of Darkness. A recuperarlo.

      No se como leía hace años. No recuerdo más que los títulos. Es como si hubieran reseteado mi memoria lectora.

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