Del Naranja al Azul, de Cristina Jurado Marcos

[Reseño este libro gracias a la cortesía de la Editorial United p.c. y aprovecho para anunciar que un ejemplar de la novela será objeto de un sorteo en el próximo episodio del podcast de Los VerdHugos. Permanezcan atentos a sus ordenadores.]

Del naranja al azulAunque la tengo (felizmente) lejana, procedo de la tradición científica. En ese ámbito es habitual detallar cualquier posible conflicto de interés que pueda haber sesgado el punto de vista del autor de un artículo. Voy a honrar mis orígenes confesando que la autora de Del Naranja al Azul se cuenta entre esos amigos posibles gracias a twitter; amistades 2.0 a las que lo más normal es no haber visto en persona, cuyas voces raramente conozco, de las que no se si son altas o bajas o tantas otras cosas. De Cristina Jurado solo sé que cuando no aparece en mi timeline de twitter la echo de menos y qué me siento privilegiado por estar entre los primeros en haber podido leer su novela. El lenguaje debería tener alguna forma de distinguir a amistades cibernéticas que a menudo siento más cercanas que a muchas otras personas que mejor servicio le harían a la humanidad convertidas en personaje de videojuego… vamos a ello.

Del Naranja al Azul es la primera novela de una duología y, como tal, sirve sobre todo para presentar los diferentes personajes y sentar las bases del conflicto que desarrollará en la próxima entrega. El planteamiento inicial de la novela recuerda especialmente el principio de esa V, los Visitantes que muchos de nosotros tuvimos el gran placer de ver durante nuestra adolescencia en los años ochenta (añado que a mi me gustó el reciente remake de la serie): Unos alienígenas (los bionautas) presuntamente pacíficos llegan a la tierra y se presentan ante la humanidad. A partir de aquí, aunque se mantienen algunos paralelismos, la novela adquiere personalidad propia con algunas propuestas genuinamente originales algo lastradas por una ejecución que no consigue desarrollarlas hasta alcanzar todo el potencial que tenían.

La novela cumple sobradamente con el objetivo de entretener y, lo que quizás es más importante, proporciona un desenlace sugerente que suscita el deseo de conocer el final de la saga. Sin embargo, la credibilidad del argumento y la profundidad de la narración se ven puestos en cuestión por una aparente tozudez por enfatizar los aspectos positivos de una situación post-apocalíptica que, francamente, pocos parece tener. También llama la atención la voluntad de esquivar mediante piruetas narrativas cualquier descripción mínimamente gráfica capaz de reflejar la visceralidad que piden a gritos algunas de las escenas y que resultaría (de eso no me cabe ninguna duda) en una profundización mucho mayor en la naturaleza de los personajes.

Uno de los grandes hallazgos de la novela son los bionautas, esos alienígenas cuya gran similitud con los seres humanos se me antoja como el misterio central de la trilogía y que durante siglos (aunque nunca queda totalmente claro durante cuanto tiempo) han surcado el espacio sideral en busca de un nuevo hogar. Es precisamente este largo viaje, con la escasez material y de estímulos que conlleva, el qué ha condicionado hasta límites que solo podemos imaginar la psicología y la biología de los bionautas, convirtiéndoles en unos seres extremadamente eficientes y, desde un punto de vista humano (el mío, que pasa) fríos como tempanos de hielo en el vacío interestelar. Precisamente son los bionautas quienes dan pie a algunas de las escenas más interesantes y más propias del género de la novela, aunque mi impresión es qué el recurso estilístico que ha elegido la autora para reflejar su alteridad les perjudica más que beneficiarles, interrumpiendo el ritmo de la narración mediante frases cortas que además hacen de párrafo y forzándoles a comunicarse mediante diálogos cortos que niegan de facto esa superioridad de la comunicación de los bionautas de la que ellos se sienten tan orgullosos.

Es una novela capada, a medio gas, que crea una situación con mucho potencial pero se limita a mirar desde el exterior sin permitir que el lector habite en ella, en parte debido a un deseo de universalización mal entendido que se refleja en la ausencia de nombres de localizaciones, descripciones vagas de la geografía y de las distancias y, en general, un planteamiento superficial. Y sin embargo, es fácil visualizar lo que podría haber sido y tentador imaginar por qué derroteros llevará a esa resistencia y a sus bionautas la fértil fantasía de la autora. Es una lectura ligera que puede ayudar a hacer más llevaderos estos días lluviosos que nos acompañan (al menos en este satélite de Barcelona en el que habito) y que abre la puerta a una serie con un gran potencial.

Con esta novela Cristina Jurado se convierte en una de las nuevas imaginaciones de la ciencia ficción en español, una autora a la que acompañar en su exploración del futuro imaginado de la especie humana.

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3 thoughts on “Del Naranja al Azul, de Cristina Jurado Marcos

  1. Cristina dice:

    Tengo la suerte de que la primera reseña sea la de Miquel. Me alegra que haya sido una lectura entretenida y que le veas el potencial porque la secuela será más intensa y más ambiciosa. ¡Gracias por tu interés!

    • qdony dice:

      Hola Cristina,

      me parece todo un honor que la autora del libro se pase a comentar por el blog. Eso siempre aumenta el caché si en alguna ocasión me veo obligado a traspasar La Biblioteca 😉

      De verdad que estoy esperando esa secuela. Más después de lo que dices.

      ¡Un abrazo!

  2. […] con planteamientos más próximos a la ciencia ficción tradicional, como Miguel Santander o Cristina Jurado. Más allá de ejemplos más o menos acertados, lo que me llama la atención es la existencia de […]

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