Reseña de Prospectivas, Antología del Cuento de Ciencia Ficción Española Actual

Prospectivas

Uno de objetivos lectores que me planteé para 2013 fue prestarle más atención a la literatura fantástica escrita originalmente en español. Empecé a leer en inglés para (a) mejorar mi nivel del mismo, (b) ahorrar (mucho) dinero y (c) estar más al día de las novedades y… al final me acostumbré tanto que ahora tiendo a huir de traducciones  —Pido disculpas a mis amigos traductores: No son ellos, soy yo— y he acabado sabiendo muy poco de lo que se escribe en español, ya sea desde España o desde Latinoamérica. Tengo algo más claro lo que se escribe en catalán, pero eso me resulta menos difícil porque la cantidad de novedades es más reducida. En resumen, que me parece una situación un poco perversa y —a pesar de los quebraderos de cabeza que me provoca la gestión de mi Pila de libros pendientes— decidí ponerle remedio. Un poco.

Y así llegué a Perturbaciones y a Prospectivas, los volúmenes que Salto de Página ha dedicado a los relatos de literatura fantástica y ciencia ficción, respectivamente, escrita en nuestro país (También han publicado Aquelarre, un volumen similar dedicado al relato de terror). Salto de Página tuvo a bien enviarme los dos primeros volúmenes y, leído Prospectivas y a falta de hacer lo mismo con Perturbaciones, me apetece mucho hacer una pequeña valoración que ya acumula un retraso mucho mayor de lo que me hubiera gustado. Vamos con Prospectivas, pues. Prescindiré del suspense y adelantaré que me ha dejado un regusto un tanto agridulce.

La introducción de Prospectivas

Prospectivas recoge una selección de dieciocho relatos presentados sin orden cronológico, con un prólogo de Fernando Ángel Moreno y una pequeña introducción para cada relato. Con la excepción de dos de ellos, inéditos hasta su aparición en el presente volumen, todos ellos habían sido publicados anteriormente entre 1981 y 2012 y existe un curioso hiato temporal entre el cuento más antiguo (Mein Führer, de Rafa Marín, publicado en 1981) y el siguiente (La Carretera, de Rodolfo Martínez publicado en en 1990) —¿qué le paso a la ciencia ficción española en esos nueve años? ¿Hay una generación perdida?—. Las 432 páginas del libro contienen relatos de autores que le resultarán familiares a cualquier lector que haya tenido al menos medio ojo puesto en la evolución del género en nuestro país, como César Mallorquí, Elia Barceló, León Arsenal, Rafa Marín, Juan Miguel Aguilera, Rodolfo Martínez, Eduardo Vaquerizo, Julián Díez, Santiago Eximeno… y otros que a mí (ya he mencionado mi falta de conocimiento de la actualidad del género en nuestro país, ¿verdad? Pues sirva como disculpa para cualquier susceptibilidad herida) me resultan menos familiares, como Manuel Vilas, Daniel Mares, Joaquín Revuelta, Juan Antonio Fernández Madrigal, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Carlos Pavón, Roberto Bartual, Matías Candeira y José Ramón Vázquez. Sangre vieja y sangre nueva en una combinación interesante que se refleja en la enorme variedad de estilo y de temas que recogen los relatos seleccionados. En mi repaso al contenido del libro agruparé las narraciones en torno a una serie de características, pero ni son las únicas posibles, ni son excluyentes entre sí, ni creo que puedan contener la totalidad de la antología.

Fernando Ángel Moreno se refiere, en el prólogo, a siete elementos muy característicos de la ciencia ficción española, especialmente durante sus primeros años. Estos elementos, que me limitaré a mencionar, son: (1) la falta de personajes femeninos, (2) la ausencia de robots y extraterrestres, (3) el uso del humor como recurso, (4) la presencia de subtextos subversivos, (5) la falta de interés por las utopías, (6) el uso de referentes literarios clásicos y de recursos metaliterarios y (7) una obsesión con lo espiritual o religioso. Después de una primera lectura de la antología cabe hacerle una crítica menor —que el mismo prólogo reconoce de forma implícita— a una propuesta que parece reflejar con mayor acierto la evolución de la novela de ciencia ficción en español que la del relato. Aunque sí es posible detectar la presencia de algunos de estos elementos en varios de los relatos seleccionados, especialmente del humor y del espíritu subversivo. Otras características, como la falta de personajes femeninos o la ausencia de determinadas formas del género, me parecen más circunstanciales y, en cualquier caso, parecen estar cambiando en estos últimos años (lo cual, sobra decirlo, no le resta ningún valor a la propuesta de Fernando Ángel Moreno, interesada en resumir la historia del género y no su presente).

El prólogo es (demasiado) breve pero informativo y apunta la historia general del género en nuestro país, desde un inicio a finales del franquismo después del impacto que supuso leer, por traducidos por primera vez, a autores como Ursula K. Le Guin, Ray Bradbury o Robert Heinlein. Lo más sugerente del prólogo es su descripción del nacimiento humilde de la ciencia ficción en los arrabales de los bolsilibros y su posterior despliegue, durante la transición, con la llegada de las fotocopiadoras y la popularización de los fanzines, convertido en eclosión exhuberante con el advenimiento de internet y la facilidad de acceso, finalmente, a la totalidad del género. Como pasa siempre en este tipo de textos deja con ganas de más y es de agradecer la presencia de la bibliografía recomendada por Fernando Ángel en las notas a pie de página. Tal vez, por meterme en camisa de once varas, deje de lado un fenómeno que intuyo al que me referiré en la sección final de la reseña: la aparición, recientemente, de un grupo de autores que no proceden del fándom más “tradicional” o histórico, desconectado de sus tradiciones y de sus medios habituales. Probablemente sería exagerado hablar de un “segundo nacimiento” de la ciencia ficción, pero… el concepto me tienta. Aclaro que me refiero al prólogo y que la selección de relatos sí refleja este cambio. Aclaro, también, que no me refiero solo a la nueva generación de “extraños” a los que se ha referido Javier Calvo recientemente, sino también a autores con planteamientos más próximos a la ciencia ficción tradicional, como Miguel Santander o Cristina Jurado. Más allá de ejemplos más o menos acertados, lo que me llama la atención es la existencia de esta desconexión en la historia del género.

Impresiones de los relatos y características comunes

El volumen comienza con El Rebaño (1993), de César Mallorquí, para muchos el mejor cuento de ciencia ficción jamás escrito en castellano y uno de los mejores de la ciencia ficción. TODA la ciencia ficción… Ahí es nada… Leído con eso en mente ni el relato ni la prosa de Mallorquí están (no pueden estar) a la altura de las expectativas y no puede hacer más que defraudar, pero lo cierto es que se trata de un cuento potente con un párrafo final de impacto. El texto funcionaría mejor si el autor no hubiera cedido a la tentación de la antropomorfización y se acerca peligrosamente a la sensiblería con un tono de fábula moralizante que le resta parte de su frescura, pero no puede ser el mejor cuento de la ciencia ficción española cuando, para mí, ni siquiera es el mejor del volumen. Lo que me interesa destacar es el componente didáctico, o moralizante, del relato, uno de los ingredientes principales de otros relatos de la colección. No puedo dejar de pensar en Tren (2009), el intenso relato en el que Julián Díez recurre a los viajes en el tiempo y al atentado de Atocha en 2004 para reflexionar sobre el valor de la vida y el rol (¿carroñero?) de los medios de comunicación. El cuento es memorable porque Díez da con el tono, y el protagonista, perfectos y es capaz de conseguir varios niveles de lectura que van más allá de su intención moral. Lo mismo puede decirse de La Brigada Diógenes (2009), una distopía descorazonadora, descendiente directa del Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, que habla del rechazo de la sociedad a la vejez y se lee con creciente angustia. Es lo primero que leo de Muñoz Rengel y me ha parecido tremendo, uno de los puntos álgidos de la antología. El último de los relatos “moralizantes”, para mí, es el Últimas Páginas de una Autobiografía (2005) de Roberto Bartual, un cuento magnífico que puede aguantar mal el paso del tiempo por su estrecha vinculación a la producción artística de un período determinado. Se trata de una magnífica ucronía sobre la importancia del arte, la mierda del concepto de patria y el porqué hay que perseguir los sueños.

Otro de los elementos comunes de varios de los relatos de la antología es el sentido del humor, una de las siete características mencionadas en el prólogo. Está en el Mein Führer de Rafa Marín (1981), un cuento de viajes en el tiempo tremendamente divertido, con un gran control del estilo y al que solo puedo reprocharle que sabe a poco. Aparece de nuevo en La Carretera de Rodolfo Martínez (1990), un muy buen cuento que contiene fragmentos magníficos a pesar de ser algo irregular en su desarrollo y en su prosa; también en la ironía de Daniel Mares en Enseñando A Un Marciano (1995), una genial comedia estupenda que, inevitablemente, recuerda al Sin Noticias de Gurb de Eduardo Mendoza (por si a alguien le queda alguna duda: eso era un cumplido). De hecho, diría que la carga irónica de los relatos aumenta a medida que estos son más actuales y es el elemento principal de Arcan (2011), de Manuel Vilas, una gamberrada surrealista que tanto puede generar rechazo como seducir (es mi caso). Si es ciencia ficción lo es a duras penas, pero me he divertido tanto leyéndolo que no voy a ponerme muy pesado con ello.

También hay un grupo de cuentos que agruparía por su voluntad de evocar atmósferas o explorar  sentimientos concretos, más allá de tramas concretas. Entre ellos destaca un relato turbador de tranquila tristeza, Días de Otoño (2005) de Santiago Eximeno, sobre un señor que se aferra con todas sus fuerzas a su esperanza de un futuro mejor. Eximeno ha sido, quizás, uno de mis principales descubrimientos personales en la antología y un autor al que, sin duda, seguiré explorando. Otro de los autores que quiero conocer mejor es Matías Candeira, autor de un cuento brillante de resonancias kafkianas evidentes, El Extraño (2011). En el centro de este relato se encuentra el conflicto entre lo que queremos ser y lo que esperan los demás de nosotros, y Candeira trata el tema  —acercándose más a la fantasía que a la ciencia ficcion— con delicadeza en un cuento en el que la monstruosidad y la humanidad intercambian su lugar. Menos interesante me parece el planteamiento de Carlos Pavón en Poetik GmbH (1998), que saca buen partido de los recursos de la ciencia ficción hard en un estudio del resentimiento que flaquea a nivel narrativo. El último relato que incluyo en este grupo es Todo lo que un Hombre Puede Imaginar (2005), el homenaje de Juan Miguel Aguilera a un tipo de ciencia ficción optimista que persigue el sentido de la maravilla. Es un relato desigual que funciona mejor en su mitad “terrenal”, con una deliciosa atmósfera nostálgica de tintes victorianos, que en su parte fantástica. Vuela demasiado alto y no tiene aire que lo sustente, pero es difícil resistirse a su encanto.

El ingrediente principal de otro conjunto de relatos es su voluntad de estilo. No estoy sugiriendo que el estilo no sea un elemento importante del resto de textos, sino que en los de estos grupos el autor se propone escribir de una manera determinada y conseguir que el lector sea muy consciente de ello. Es el caso de relatos como Arcan (2011) de Manuel Vilas (sí, ya sé, ya he hablado de él), y de Patrick Hannahan y las Guerras Secretas (2012) de Eduardo Vaquerizo. Este último pertenece al subgénero de las historias secretas y Vaquerizo se alza triunfador con una historia que me recuerda a lo mejor de Neal Stephenson y de Greg Egan, que no es poco. En otros casos la voluntad de estilo se refleja más en su carácter imitativa, como sucede con Dragones en el centro (2003) de Joaquín Revuelta y Neo Tokio Blues (2012) de José Ramón Vázquez.  La propuesta de Joaquín Revuelta es una historia de viajes en el tiempo muy original que me ha seducido… y bien pueden ser imaginaciones mías… por su componente paródico. Me voy a permitir el lujo de enviar al incauto lector de esta entrada de excursión a la blogosfera: leed esto. ¿Ya? ¿Os habéis quedado con la frase “cansa leer tantos libros que parecen malas traducciones de libros en un mal inglés”? Es una afirmación con la simpatizo profundamente (“antipatizo” sería más exacto). Pues bien, pondría la mano en el fuego (figurativamente, no vayamos a tener una desgracia) en que Revuelta ha escrito su relato para que parezca una mala traducción de un libro en inglés, y lo hace con tanta deliberación y tanto estilo que le da la vuelta y su cuento… ¡Acaba siendo bueno!. Ahora, claro, si Joaquín Revuelta (a quien no tengo el gusto de conocer) me escribe un comentario y me dice que eso no es así y que malditas sean mis muelas no me quedará más remedio que tragarme mis palabras y decirme a mi mismo aquello de “nobody likes a smartass”. Asumo el riesgo. Neo Tokio Blues también es un homenaje, pero esta vez a los referentes estéticos y narrativos del anime japonés. Es puro argumento y funciona perfectamente, muy divertido.

Quedan por mencionar tres relatos de la antología que me cuesta relacionar entre sí o con los que ya he tratado. Uno de ellos es Besos de Alacrán (1994) de León Arsenal, un buen cuento al que tal vez se le pueda reprochar el tono algo distante que le impone al lector y, finalmente, los dos relatos que más me han decepcionado de todo el volumen: La Estrella (1991) de Elia Barceló, y El Olor Profundo de la Tierra (2004) de Juan Antonio Fernández Madrigal. He oído hablar mucho de Elia Barceló como uno de los mejores valores del género en español y ponerlo en duda porque no me ha gustado un relato estaría fuera de lugar, pero la verdad es que La Estrella mí no va más allá de una historia superficialmente bonita pero vacua. No he conectado con él y no tengo nada bueno que decir sobre él. El caso de El Olor Profundo de la Tierra es más complejo. Se trata de un relato lleno de buenas ideas que sugiere un mundo complejo y atractivo con solo dos pinceladas, pero despilfarra todo su potencial en una historia apresurada y distante que no proporciona ninguna gratificación para el lector. Fernández Madrigal no permite que su historia se despliegue y su texto se parece más al resumen de una novela que a un relato.

Conclusión, enlaces y dudas personales

Sin duda he disfrutado con esta antología. Me ha parecido un buena primera toma de contacto con la ciencia ficción que se escribe en España por más que el nivel de los relatos es desigual y esperaba un nivel global más elevado. Me ha costado plantear esta reseña e incluso ahora, a punto de darla por buena, me aquejan dudas sobre las opiniones que vierto en ella y sobre mi capacidad para valorarla como se merece. Como ya he mencionado forma parte de un propósito personal de hacerme una idea aceptable de lo que se escribe en el género en nuestro idioma (más allá de nacionalidades) y, por ello, agradeceré cualquier contribución vuestra en los comentarios o cualquier crítica a la reseña. Mientras leía la antología y durante el largo intervalo que me ha llevado a pensar y escribir este artículo he ido leyendo opiniones sobre Prospectiva en otros foros, además de otros artículos relacionados que hablaban de autores y temas relacionados. En ese sentido no puedo dejar de recomendaros que visitéis las reseñas de Prospectivas que han escrito Juan Manuel Santiago en Lecturalia y Elías Combarro en Sense of Wonder. Ellos hablan desde un conocimiento mayor que el mío y son algo menos prolijos y, por ende, pesados. Otro texto que me parece interesante, aunque no es una reseña y ha provocado algunas reacciones encontradas, el artículo de Javier Calvo en Jot Down. Será más o menos parcial, más o menos tendencioso, pero después de leer Prospectivas veo claro que se refiere a los autores de literatura fantástica de nuestro país que más me interesan a mí. Creo que también vale la pena recuperar la comparación que hizo Carlos García de uno de los títulos clásicos del género en nuestro país (Lágrimas de Luz, de Rafa Marín, publicada en 1984) y una novela breve escrita —en inglés, aunque para la cuestión de interés eso es anecdótico— en 2012 (Her Fingers, de Tamara Romeroreseñada también en La Biblioteca de Ilium—). En su texto, Carlos proponía que para los autores que empezaron a escribir ciencia ficción en los años de la transición supuso un lastre la falta de tradición y que, tal vez, autores contemporáneos con unos referentes más claros sepan sacar mayor partido de los recursos del género. Es una idea que concuerda hasta cierto punto con el énfasis de Javier Calvo en la aparición de una serie de autores que no orbitan en torno al fandom y beben de tradiciones que incluyen, pero no se limitan, a la fantastika. Concuerda también con mis impresiones sobre la evolución de los cuentos recogidos en Prospectivas, tal y como mencionaba en la introducción de este artículo. Cabe añadir que, al menos para mí, es una apreciación que no tiene relación con la calidad de los cuentos sino con su frescura y con la soltura con la que manejan los recursos del género. En cualquier caso, la existencia de un movimiento similar más allá de nuestras fronteras, con autores como Michael Chabon, Jennifer Egan o Cormac McCarthy, por mencionar algunos, obliga a ser prudente al tratar de buscar cualquier explicación en clave nacional y a enfocar el tema con una dosis sana de escepticismo.

No sé si la ciencia ficción española tiene un gran pasado, pero sospecho que tiene un futuro prometedor. Prospectivas es un volumen imprescindible para cualquiera interesado en el género escrito en nuestro país.

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16 thoughts on “Reseña de Prospectivas, Antología del Cuento de Ciencia Ficción Española Actual

  1. Fer dice:

    Una aclaración, Miquel. Pones: “Sin orden cronológico”. Un apunte, no lo tienen los relatos, pero sí los autores. Están ordenados por fecha de nacimiento del autor. También en Aquelarre y si no recuerdo mal, igual en Perturbaciones.

    Me alegra leer tu comentario más hacia el positivo 😉

    Fer

    • qdony dice:

      Gracias por la aclaración, Fer. Personalmente me parece más lógica la ordenación por fecha de publicación, pero me parece tan legítima la una como la otra.

      Y mi comentario es positivo, no lo dudes, pero cualquier antología tiene claroscuros para cada lector. Casi te diría que es parte de su gracia.

      ¡Un abrazo!

  2. Se echaban en falta tus posts. Aciertas con Candeira. Te lo recomiendo. No es SF, sino que se codea con lo fantástico. Tiene relatos mejores que éste (que aparecía ya en Antes de las jirafas). Yo lo sigo desde su primer libro, y pienso seguirle. Me da que llegará alto. Rengel, en cambio, me dejó frío, con sus relatos para esta misma editorial. Quizá en ellos se dependía demasiado de la tradición.

    • qdony dice:

      Muchas gracias por el comentario Fernando 🙂 No sé si se echaban en falta pero yo sí que lo echaba de menos, la verdad.

      Te pienso hacer caso con lo de Candeira. Antes de las Jirafas lo saqué el otro día de la biblioteca, precisamente. A ver si puedo leerlo prontito, que tengo algunos que van antes. Las expectativas son altas. De Rengel ya te digo, solo he leído este relato y me ha gustado mucho. Siento mucha curiosidad por sus novelas.

      Un abrazo y gracias por pasarte por aquí.

      • Paz dice:

        Si te ha gustado Rengel no te pierdas El sueño del otro. Es uno de los mejores títulos que he leído en lo que va de año y está en la mejor tradicción de la prospectiva clásica.

        • qdony dice:

          Gracias por la recomendación, Paz. De Rengel tengo (aún pendiente de leer) El Asesino Hipocondríaco. Creo que empezaré por ese, pero después de oir una entrevista que le hicieron en Fallo de Sistema me quedé con muchas ganas de leer El Sueño del Otro. Que te haré caso, vamos 🙂

  3. Cristina dice:

    Es una reseña muy detallada y, IMHO, comprometida. A ver si consigo el libro para ver qué se está cociendo en España. Yo estoy muy, muy desconectada y solo desde el año pasado leo CF y fantasía en español. Y gracias por la mención 🙂

    • qdony dice:

      Gracias Cristina 🙂 Te recomiendo el libro, a tí ya todos los interesados en el género. No me cabe duda de que lo disfrutarás.

  4. Fernando Ángel Moreno dice:

    Por alusiones… 🙂
    En primer lugar, muchas gracias por el texto.
    En segundo lugar, creo que está bien explicar algunas de las críticas que haces. En cuanto la relación entre las características y los cuentos presentados, existe la misma relación que con ese hiato cronológico: estos cuentos no pretenden ser meras representaciones de la cf. Funcionan como tal porque hubo suerte con la variedad de subgéneros y fechas que quedaron finalmente. Pero se trata de mi selección de los que considero los mejores cuentos de cuantos he leído, tras una intensa selección, Es decir, ninguno ha entrado por “representar”. Desde este punto de vista, que no se correspondan las características o que parezca haber un hiato tienen sentido. En el prólogo me refiero a la cf española, no a la antología en concreto (como incluso apunto en alguna ocasión).
    Por otra parte, bastantes personas me han comentado que el prólogo era corto. Solo puedo dar las gracias. En realidad, era largo para lo que se tenía pensado en un principio. Alegra ver que hay ganas de más, pero también es cierto que quien esté interesado, tiene la bibliografía a la que se hace referencia más los artículos y el libro que he escrito sobre el tema. Pero, de todos modos, gracias. 🙂
    En cuanto a que no te gusten unos cuentos y sí otros, pues es eso: no te gustan unos y sí otros. Me alegro por los primeros y me lamento por los segundos. 🙂

    • qdony dice:

      Gracias por comentar Fernando, y por esas aclaraciones. Lo que más me extrañaba era lo del hiato temporal, pero ya me imaginaba que la cosa iba por allí.

      Ciertamente, el prólogo me ha sabido a poco. A ver si puedo leer pronto tu libro, aprovechando que sale en Sportula, y sacio algo más mi sed 🙂 La bibliografía es genial. Es una de las cosas que más me gustan de estos textos.

      Y sobre los cuentos que me gustan y los que no, es algo que pasa con cualquier antología, claro. De todas formas esta la considero muy superior a la media, solo hay dos cuentos que no me han gustado.

      Total, que no se si lo he reflejado bien pero mi intención era que la reseña (que no crítica) fuera positiva, aunque tuviera algún matiz.

      Un abrazo y nos leemos.

      • Fernando Ángel Moreno dice:

        Te agradezco una vez más la crítica (y en mi opinión es una crítica). Molaría mucho charlarla en persona, algo que parece que no será posible, sobre todo para comentar por qué unos cuentos te han gustado más que otros y cómo lo veo yo. Especialmente el de Mallorquí. 😉 Ha sido un placer leerte.

        • qdony dice:

          Pues sí, me encantaría hablarlo en persona 🙂 Estoy haciendo lo posible por ir a Celsius 232, a pesar de algunos problemas logísticos —mi inminente paternidad—. ¿Estarás por allí? Sería una ocasión magnífica.

          Un abrazo y espero volver a verte por aquí.

  5. Muchas gracias por la mención, Miquel 🙂

  6. Pedro Román dice:

    Excepcional reseña, Miquel, muchas gracias. No es sencillo integrar bien tanta información pero lo consigues con nota.

    Sigue así, por favor.

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