Patrick Rothfuss en Barcelona: minirreseña y crónica

Esta semana ha visitado España Patrick Rothfuss, autor de la popular Crónica del Asesino de Reyes y del cuento no para niños Las Aventuras de la Princesa y el señor Fu. Random House Mondadori ha aprovechado la ocasión para organizar una presentación abierta al público en la que el autor leyó Las aventuras de la Princesa y el Señor Fu, contestó las preguntas de los asistentes y firmó ejemplares de sus libros. Todo el acto fue retransmitido por streaming a través de la página de facebook de la trilogía, pero si no tuvisteis la oportunidad de seguirlo os recomiendo que leáis la exhaustiva crónica que publicaron, casi inmediatamente, en El Rincón de Koreander. ¿Os he dicho ya cuanto me gusta El Rincón? Imprescindible para estar al día de la actualidad del género en nuestro país.

Antes de abrir las puertas al público, la editorial organizó un encuentro, en petit comité, entre Rothfuss y los representantes de seis blogs o webs dedicados a la literatura para darles (darnos) la oportunidad de plantearle algunas preguntas. Tuve la suerte (y muy afortunado que me sentí, os lo aseguro) de ser uno de los invitados a esta entrevista. Me gustaría explicaros un poco cómo fue (fabuloso) y aprovechar para compartir mi opinión, un tanto ambivalente, sobre los libros de Rothfuss. Además de La Biblioteca de Ilium (en representación también, claro, del Podcast de los VerdHugos), los blogs que participaron en esta ruedita de prensa fueron FantíficaPapel en Blanco, Libros y Literatura, Deprisa, Deprisa y Les Rades Grises (otro imprescindible del género si leéis catalán). De hecho, Raül de Les Rades Grises ha sido el primero en publicar la crónica del evento y poco puedo añadir, a nivel de información, que él no haya dicho ya mejor. Lo que voy a aportar, pues, son opiniones. Aunque nadie me las haya pedido. Vamos a ello.

Mi opinión sobre los libros

Crónica del Asesino de Reyes

Crónica del Asesino de Reyes

Ya he dicho que estos libros me provocan sensaciones contradictorias. La verdad es que me enganchan muchísimo, tanto como los de la Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin, y creo que Rothfuss es muy buen escritor a nivel de prosa (al nivel más micro) pero tiene problemas serios a la hora de administrar el conjunto de su historia (el nivel macro). Tanto en El Nombre del Viento como en El Temor de un Hombre Sabio se da cierta desconexión entre la línea argumental de fondo, la historia de los Chandrian y su relación con la trágica infancia de Kvothe, y el día a día que se nos va explicando. La trama avanza a golpes y se empantana en detalles triviales con apuntes insuficientes a los misterios que se ocultan tras la historia. Kvothe, al menos el joven, puede provocar cierta antipatía por su perfección extrema… y otros problemas que ya no voy a mencionar. Sin embargo, el resultado final se me antoja mucho mayor que la suma de sus partes y cuando Rothfuss hace algo bien, lo hace muy bien. Las escenas buenas son magníficas. Los personajes secundarios interesantes son brillantes (Auri, el maestro nominador, los adem…). El sistema de magia es atractivo. El sentido del humor de sus partes más cómicas es hilarante. Lo mejor, para mi, y el mayor logro de estos libros, es el mimo con el que Rothfuss crea un folclore para su mundo y cómo lo integra con la realidad de la historia de Kvothe.

No me parece que sean el hito de la literatura fantástica que sus mayores fans defienden, pero tampoco estoy de acuerdo con las críticas más negativas que he leído recientemente en algún blog amigo. Me parecen, eso sí, una lectura muy recomendable para los aficionados al género más cercanos a la fantasía clásica y a la literatura juvenil. Muchos esperan que Rothfuss consiga (o no consiga) cerrar con éxito su trilogía. Yo no, yo tengo claro que es imposible y que el mundo que ha creado es mucho más amplio que lo que tres libros puedan contener. Por eso me gustó tanto su promesa, en el acto de ayer, de no abandonar el entorno que había creado.

Total, buenos libros, simpáticos, no para todos los públicos, con sus problemas, sus virtudes, pero con los que he disfrutado y espero seguir disfrutando. Guilty pleasure, que dicen los anglosajones.

Y ahora vamos con lo que aconteció ayer.

La entrevista y la charla

The lucky six

The lucky six (uno escondido).

Uno de los blogs que he mencionado realizó una entrevista en privado que seguro que podréis leer muy pronto, si no es que ya ha salido cuando publique esto. Por si acaso, yo chitón. El resto de la entrevista fue colectiva. Rothfuss dejó claro enseguida, ante la primera pregunta, que no iba a revelar absolutamente nada del tercer libro de la trilogía, que su política respecto a los spoilers era la tolerancia cero. O sea, que si os habéis acercado aquí para saber qué os depara el volumen final de La Crónica del Asesino de Reyes saldréis decepcionados. Lo siento, a mi también me hubiera gustado saber algo.

La única pregunta que yo le pude hacer fue con cual de las críticas negativas que había leído de sus libros estaba menos de acuerdo. Es un tema, el de cómo leen los autores las críticas, que siempre me ha llamado la atención. La respuesta de Rothfuss me parece curiosa, aunque no puedo dejar de pensar que la esquivó con habilidad. Se refirió a una reseña de Amazon en la que le habían puesto una estrella (de un total de cinco) y criticaban a sus personajes femeninos diciendo que todos eran o bien putas baratas (sic) o amas de casa cutres. Le acusaban, en definitiva, de sexista. Eso le dolió, y aunque reconoció que podía tener alguna actitud sexista afirmó que se esforzaba mucho por superarse y por crear buenos personajes femeninos. Lo mejor de su respuesta es que le dio pie a discutir como la literatura fantástica adolece, típicamente, de buenos personajes (masculinos o femeninos) y que esa es una de sus metas personales. En el caso de los personajes femeninos lo atribuyó al legado de Tolkien, del que tantos autores han bebido y han tratado de imitar. Yo… no lo veo tan claro… diría que es un problema más general. Afirmó que cuando se puso a escribir su novela uno de sus principales objetivos era romper los tópicos o clichés más aburridos de la fantasía, entre ellos el de la “damisela en apuros” o la mujer florero. En mi opinión su éxito al respecto ha sido dispar, pero sí me parece que se nota esa intención y que, de hecho, enriquece sus libros. Los clichés y la fantasía. Da para una buena entrada, me la apunto. Uno de los efectos secundarios inesperados de ese rechazo al tópico fue que se quedó sin antagonista para sus dos primeros libros y, aunque trató de suplirlo con la figura de Ambrose Jakis, lo cierto es que el propio Rothfuss reconoció que su éxito en ese sentido fue parcial. A mi se me ocurre que los Chandrian o las propias dificultades a las que se enfrenta Kvothe hubieran podido ser antagonista suficiente… intentar maniobrar en torno a su ausencia como reconoce hacer me parece lo mismo que confesar su derrota, hasta cierto punto. O sea, si de verdad sientes que a tu historia le falta un ingrediente… ¡Ponlo!

Rothfuss, yo y el libro firmado.

Rothfuss, yo y el libro firmado.

Una cosa que quería saber y que, por suerte, preguntó otro bloguero, era hasta que punto la historia se había desviado de su plan original. Rothfuss explicó (volvió a ello en el auditorio, en la charla abierta) que cuando se puso a escribir conocía el principio y el final de la saga, pero que lo que creía saber de su desarrollo estaba todo equivocado. Me cuadra. Me parece que buena parte del segundo libro adolece de una falta de progreso real y de secciones enteras (pienso en Felurian) metidas un poco a base de calzador. También me tranquiliza, al menos un poco, sobre la capacidad de resolución del tercero. “Reviso mucho, probablemente más que cualquier otro autor vivo“, confesó Rothfuss, y por más que prefiero entenderlo como hipérbole que como creencia firme, lo cierto es que cuesta poner en duda que el tipo es un perfeccionista. Eso, sumado a la necesidad de encarrilar una mitad de la historia que no iba por donde él había previsto, debe explicar la larga espera entre las dos primeras entregas de la saga.

Una de las preguntas más divertidas la hizo Sergio Parra de Papel en Blanco: ¿Es del Lethany hacer caso de los comentarios de tus lectores para mejorar el tercer libro? La conclusión de Rothfuss (y de cómo llegó a ella ya hablará Sergio, supongo) fue que lo que es del Lethany es hacer un libro perfecto.

Se lo firmó a mis hijas, no os penséis.

Se lo firmó a mis hijas, no os penséis.

Luego, en el auditorio de la editorial, se reunieron más de trescientas personas para ver cómo Patrick Rothfuss leía su cuento NO infantil y respondía las preguntas de cinco de los participantes en el concurso organizado en la página de Facebook de la trilogía, antes de organizar una laaaaaarga cola para conseguir la preciada firma del autor. Me sorprendió mucho la juventud de los asistentes, con una media de edad que no podía alejarse demasiado de los 18 o 20 años. Y oye, lo cierto es que la última vez que los leí (he leído El Nombre del Viento dos veces, la última en 2009 y El Temor del Hombre Sabio también en 2009, la semana misma que salió en inglés) me parecieron literatura juvenil, así que tiene sentido. Y me alegra que tanta gente joven disfrute con estos libros. En muchos sentidos me parecen una progresión lógica después de leer los libros de Harry Potter. A pesar de ello recuerdo la sorpresa (la sensación de ser viejo) al darme la vuelta y ver que todo el mundo era más joven que yo. Lo más relevante que explicó Rothfuss, tal vez, fue que prometía seguir escribiendo historias en el mundo de Kvothe.

En resumen, fue una tarde extraordinaria. Me lo pasé pipa y me resultó todo interesantísimo. Muchísimas gracias a Random House Mondadori por su enorme amabilidad al pensar en mi para cubrir este acontecimiento al que espero haber hecho justicia con mi crónica. Espero, sobre todo, no haber aburrido a ningún lector y que hayáis disfrutado, al menos de forma vicaria, con mi explicación. A la que se publique el vídeo de la charla lo publicaré en esta página.

Un montón de fans.

Un montón de fans.

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2 thoughts on “Patrick Rothfuss en Barcelona: minirreseña y crónica

  1. Koreander dice:

    Creo que ayer Rothfuss explicó muy bien cómo ha sido su sistema de trabajo, y que eso puede explicar las cosas que menos te gustan de sus novelas. Al final, como él ha reconocido, ‘El nombre del viento’ fue su hobby durante 14 años, y se nota mucho que disfrutó escribiéndolo. Quizás faltó planificación, o simplemente por puro deseo de seguir acumulando material, le faltó cribar un poco lo que había escrito.
    En ‘El temor de un hombre sabio’ puede que haya algo más de método, pero Rothfuss apostó por una obra continuaste con un estilo muy similar a la primera que tuviera mucho más de todo lo que había gustado en su primer libro.
    Lo cierto es que ahora tienen un papelón por delante para resolverlo todo satisfactoriamente en una única entrega más (por mucho que roce las mil palabras). En cualquier caso, para mi sus novelas están a la altura de Martin, y en fantasía no se me ocurre un elogio mejor. Eso sí, se me pusieron de corbata con un comentario que hizo justo al finalizar la lectura del cuento, ¿lo recuerdas? Algo sobre él no engañaban pero que buscaba que el lector creyera lo que no era, y que eso lo hace en “todo lo que escribo”.
    Veremos.

  2. qdony dice:

    Hola Koreander, muchas gracias por pasarte y comentar.

    Esto totalmente de acuerdo con todo lo que dices menos en la comparación con Martin. Para mí el segundo sigue estando muy por delante del primero en términos de habilidad como narrador, aunque la imaginación de Rothfuss puede ser más interesante y como estilista es más sofisticado. Martin, sin embargo, me parece mejor escritor, al menos cuando se pone en serio. Dale tiempo a Rothfuss, que no deja de ser un tío con sólo dos novelas, y no hay motivo para que no supere a Martin. Eso, claro, si la popularidad no acaba con su capacidad de autocrítica…

    En cuanto al comentario del final de su lectura… me encantó 🙂 No me parece tan sorprendente. Siempre he pensado que Kvothe es un magnífico narrador no fiable y, por lo tanto, no me cabe duda de que miente como un bellaco. No en todo, claro, pero ahí está la gracia. En el próximo volumen se descubrirá el pastel y le tengo unas ganas… No sufras, hombre. Seguro que sale bien 😉

    Eso sí, no esperes saber lo que sucede más allá de la posada. Veo a un Kvothe dirigiéndose hacia el horizonte…

    Un abrazo y, de nuevo, gracias por la visita.

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