Entrevista a Edmundo Paz Soldán

Hace unos días tuve la suerte de entrevistar a Edmundo Paz Soldán, autor, entre varias otras novelas y recopilaciones de cuentos, de Iris. Ayer pudisteis leer mi reseña de esta fantástica novela y hoy os traigo el fruto de nuestra media hora de conversación. Espero que os parezca tan interesante como me lo pareció a mi.

edmundo paz soldan

¿Considera que la ciencia ficción es un recurso o más bien una temática con la que se siente cómodo? ¿Qué ventajas le ha aportado el género frente a un enfoque más realista?

Para mi la ciencia ficción es un modo de percibir las cosas que hay que tomarse muy seriamente; tiene sus propios códigos, sus propias reglas y si quieres trascenderlas primero tienes que aprenderlas. Lo que me interesa de la ciencia ficción, por un lado, es que es un género muy político. Me parece que las grandes novelas de ciencia ficción son sobre todo novelas políticas, alegorías políticas. No sé porqué hay esta idea tan extendida de que la ciencia ficción es solamente escapismo y entretenimiento. Quizás sí, es también escapismo, aventura, entretenimiento, porque los escritores de ciencia ficción se han preocupado mucho por explorar y desarrollar la trama, pero es muchas otras cosas más.

Otra cosa que me interesa de la ciencia ficción, que es un género muy extenso, es que me ayuda más que el código realista. La ciencia ficción es un género muy existencial, un género que está preocupado por explorar nuestra, digamos, relación con el universo y ese es un tema en el que, a veces, el realismo se queda corto. Quizás el realismo tiene preocupaciones más urgentes, menos metafísicas, mientras que la ciencia ficción está, de partida, en esa exploración metafísica, ¿no? Lo que a mi me gusta también del género es esa posibilidad de mirar las estrellas, literal y metafóricamente, pero a la vez estar anclado en la tierra, en esta preocupación política.

Todo eso me da el género. No lo veo como un simple recurso, creo que es algo que hay que tomar muy en serio y de lo que se puede aprender mucho.

Me gustaría hablar de influencias, aunque sé que es una cuestión en la que a menudo las proyecciones del lector tienen poco que ver con la realidad del escritor. Yo no puedo evitar ver trazos de la ciencia ficción de la Nueva Ola o de la personalidad, tal vez sin el componente satírico, de algunas de las novelas de Kurt Vonnegut. Incluso veo algo del Kurtz de Joseph Conrad. ¿Qué puede decirnos de sus influencias?

Bueno, dentro del género, digamos que de lo que leo —soy un asiduo lector de ciencia ficción—, hay muchas cosas que se te filtran casi sin querer, ¿no? Por osmosis, influencias de las que no estás consciente. Te voy a hablar más de las que estoy consciente, de autores nuevos que me han impactado y que me han ayudado mucho. Yo hablo mucho, me encanta, de la obra de Paolo Bacigalupi, que de la nueva ciencia ficción es de lo mejor que ha aparecido. Aquí lo ha traducido y publicado Plaza & Janés y Fantascy. Tiene una novela, La Chica Mecánica, que imagina una Tailandia del S. XXII, que me sirvió como punto de partida para pensar en cómo imaginar este mundo de Iris. También, hablando de la nueva ola, al crear el escenario un poco desolado de estas ciudades, con edificios a medio caerse de Iris, me sirvieron mucho los cuentos de Ballard. Y también en ciencia ficción, aunque no necesariamente en literatura, me sirvió mucho la película de Tarkovsky, Stalker, porque en ella hay un lugar que se llama La Zona, un lugar altamente tóxico, y cuando pensaba en Iris pensaba que todo iba a ser como La Zona de Stalker, un lugar altamente altamente contaminado donde la gente trata de vivir.

Eso dentro de la ciencia ficción propiamente dicha. En cuanto a fuera de la ciencia ficción, tienes razón, para mis soldados psicópatas me interesaba el Conrad de Corazón de las Tinieblas, que también es una aventura imperial, o una desventura imperial, como lo quieras ver. Pero también me interesaban mucho, por ejemplo, los cuentos… Aunque quizás no tengan mucho que ver con el género… Pero me interesaba una narración de viaje de Bruce Chatwin que se llama Los trazos de la canción, en la que encontré muchas historias de aborígenes australianos que me ayudaron, en principio, a conceptualizar las creencias de mis personajes, de los Irisinos. Y luego cuentos de Roa Bastos que también me ayudaron a planear la cuestión del lenguaje, ¿no? Cómo se fusionaba el español con el guaraní. Yo estaba buscando un modelo de lenguaje que pudiera servir para mis personajes. Lo intenté con La naranja mecánica, pero me pareció un experimento muy radical y busqué otros modelos y entonces encontré los cuentos de Roa Bastos. También me sirvieron mucho las tradiciones de las minas de Bolivia, porque en el fondo esta es una novela esencialmente minera y muestra muchas tradiciones de la minas, desde la colonia hasta nuestros días, sacadas de la literatura, la antropología… Sobre todo en la conceptualización del Dios demoníaco de Iris, ¿no?, de Xlött, que parte de la tradición minera en Bolivia.

¿Es un lector habitual de ciencia ficción? ¿Qué autores actuales sigue?

Bueno, últimamente he descubierto a autores de la Nueva Ola que no había leído antes y con los que estaba en deuda, como Ursula K. Le Guin y James Tiptree Jr., que es una escritora más secreta porque no está muy traducida al español. Ursula K. Le Guin sí, está bien traducida, está en todas partes pero, por esos huecos editoriales que a menudo ocurren,  a James Tiptree (el seudónimo de Alice Sheldon) se la ha publicado de manera muy esporádica, no ha entrado aquí como debería. Me parece que es una gran, gran, gran escritora de ciencia ficción, de las mejores de la Nueva Ola. Y de los más nuevos, creo que ya lo dije antes, para mi el más importante es Paolo Bacigalupi.

Existe una biografía de James Tiptree Jr., traducida al español por Circe, que parece muy interesante.

Sí, es bien curioso que haya ocurrido esa disonancia, porque a la biografía le dieron mucha importancia en los Estados Unidos. Quizás por eso haya sido traducida y publicada acá y bueno, es curioso como es más fácil encontrar esa biografía en español que sus propios cuentos, ¿no? Sus cuentos están descatalogados, en libros de viejo… existe una edición de hará cinco o seis años, no muy fácilmente encontrable, pero todavía no está bien publicada en español.

¿Cree que la ciencia ficción latinoamericana tiene alguna idiosincrasia particular?

Bueno, hay dos cosas, quizás. El libro más influyente de la ciencia ficción latinoamericana en los últimos cincuenta años es una novela gráfica, El Eternauta de Oesterheld. Quizás por trabajar en un medio distinto no fue tan influyente como debería ser, pero en las nuevas generaciones está siendo leído. Lo curioso del caso de El Eternauta es que hay varias versiones. A medida que Oesterheld se fue politizando en su lucha contra las dictaduras en Argentina, la novela gráfica (que comenzó como una gran alegoría contra el imperialismo) se fue haciendo cada vez más específica, dejó de ser alegórica, y para el final ya se veía claramente que era un alegato contra los militares durante la dictadura argentina; algo que al final terminó costándole la vida a su autor.

Hay una cosa que quizás caracteriza a la ciencia ficción latinoamericana, que no ha habido tanta adscripción al género. Es muy libre el trasiego, el paso, de la ciencia ficción a la literatura fantástica; es muy normal el encontrar textos de autores recientes como Alberto Chimal, en México, con una novela como La Torre y el Jardín, que me parece de lo mejor de la última literatura fantástica y ciencia ficción en latinoamérica, en los que al final no sabes exactamente cuando termina la ciencia ficción y cuando comienza la literatura fantástica y viceversa. Está todo muy entrelazado, muy imbricado. Quizás esa sea una de las lecciones de la influencia de Borges, ¿no? Porque algunos cuentos de Borges, como Tlön, Uqbar, Orbis Tertius o El Jardín de Senderos que se Bifurcan, se pueden leer como literatura fantástica pero también como ciencia ficción.

En España también es bastante conocido El Eternauta.

Ha circulado, ¿no? En los últimos años ha habido una nueva edición. Creo que esa es la edición que ha revitalizado también la presencia de Oesterheld en América Latina, porque antes no era muy fácil de encontrar. Había que ir a Buenos Aires para encontrar El Eternauta. Además hay confusiones, porque creo que hay algunas versiones que son mejores que las otras, ¿no? Durante muchos años, creí que había leído la versión más corta, más obvia, de El Eternauta y no me había impresionado mucho. Solamente en los últimos tres o cuatro años leí las versiones más complejas, que creo que son las primeras.

irisSe ha hablado de que su novela es una crítica al imperialismo (estadounidense o más global), y está claro que ese espíritu de crítica es un componente importante del libro. Lo que me parece más original es que la mayor parte de la novela se narra desde el punto de vista del colonizador, más que del colonizado. ¿Porqué tomo esa decisión?

Bueno, la historia original estaba basada en un reportaje que había leído en la revista Rolling Stone sobre un grupo de soldados norteamericanos psicópatas en Afganistán que comenzaron a matar indiscriminadamente a civiles. Cuando leí ese reportaje pensé, sentí, vi a esos personajes, vi a esos soldados y dije que ahí había una novela y que me interesaba… pensé en esa gente que va la guerra sin saber exactamente qué está defendiendo y nada, me pareció fascinante tratar de meterme en la cabeza de esos personajes. O sea, que la novela nació primero como proyecto realista. Incluso me puse a leer libros sobre Afganistán e Irak. Quería hablar sobre las aventuras imperiales de Estados Unidos en el nuevo siglo, ¿no? Y sobre el trauma o la psicosis de la guerra en estos soldados. Y luego, claro, fui pensando que quizás podía funcionar mejor una cosa menos atada a la historia real y más imaginativa, más libre; pero sí quedó la base, la historia iba a ser contada desde el punto de vista de esos soldados, del Imperio, tratando de verlo desde dentro.

También sabía que tenía que incluir una sección que contara la historia desde el otro punto de vista, desde la perspectiva Irisina, desde la perspectiva del líder, Orlewen, que aparece en la cuarta parte. Pero sí, tienes casi toda la razón , es algo implícito que muchos ni siquiera se han planteado: Buena parte de la novela está vista con los ojos del imperio, de los defensores del imperio.

La última parte la explica un personaje, Katja, que acaba de llegar a Iris tiene un choque cultural más intenso que los demás, que ya llevaban un tiempo viviendo en Iris. La suya es una visión más limpia y eso se refleja en el lenguaje, que progresivamente va contagiándose de la forma de hablar de los soldados y los irisinos. ¿Cómo construyó este proceso de inmersión?

Alguien me dijo que quizás, para un ingreso más amable en el mundo de Iris, Katja debería haber sido la primera parte porque es el personaje más similar a los ojos del lector, el que sufre el choque cultural. Incluso va aprendiendo de a poquito el lenguaje. Pero yo, de entrada, tenía la impresión de que el ingreso a Iris tenía que ser abrupto, que incluso tenía que hacer que el lector sintiera algo extraño, hostil, pero que poco a poco iba a irse familiarizando con la historia. Entonces ya comencé con los soldados que ya estaban viviendo en Iris y con ese lenguaje que tal vez pueda desconcertar, pero la idea era que si me tenían paciencia durante veinte o treinta páginas luego la cosa se iba a hacer más llevadera.

¿Hasta qué punto el futuro que describe en la novela es una prospección de nuestro presente?

En algunos autores la ciencia ficción tiene un registro visionario que quizás es la parte que, bueno, me interesa, pero no tanto como la posibilidad de desplazar ciertas ansiedades, sueños, deseos y pesadillas del presente al futuro para, al radicalizarlas, poder verlas de manera más clara, quizá más explícita, más obvia. Obviamente me interesa lo que pueda pasar dentro de cincuenta años pero me interesa mucho más lo que está pasando hoy. Me parece que es en eso en lo que, para mi, la ciencia ficción te permite jugar a dos puntas. Es eso que te decía de que te puede permitir mirar a las estrellas pero con un cable a tierra. Esa prospección de futuro, espero, mi idea era, que el lector estuviera leyendo acerca de un futuro, de un lugar muy extraño, y que en algún momento de la novela algo hiciera “clic” y le hiciera ver que ese mundo tan raro no lo es más que el mundo que estamos viviendo hoy, el nuevo desorden global.

En el libro se dan varios choques entre culturas, entre formas de entender el mundo o formas de ser: Irisinos y Shanz, Humanos y Artificiales, etc., con un desdibujamiento progresivo de algunas de las barreras. ¿Cree que estamos condenados a entendernos o que el conflicto es inevitable?

Las dos cosas a la vez, pero sí que la novela, de forma implícita, asi como punto de partida, trabaja de manera casi visceral la cuestión del miedo al otro, del miedo al diferente, del rechazo, incluso del desprecio al otro. Digamos que hay momentos en que la novela se plantea hasta la necesidad de que hay que entenderse con los demás, pero que quizá sea más fuerte esa cosa casi visceral de rechazar lo que no es igual a nosotros. Me parecía casi como una de las paradojas de nuestra era, que estamos cada vez más globalizados, más conscientes de la presencia del otro, nos desplazamos más, escuchamos diferentes lenguajes, tenemos amigos de otros países, pero a medida que ha ocurrido eso y nos hemos ido globalizando, también ha habido un resurgimiento muy fuerte de aspectos tribales de nuestra identidad, de desconfianza al otro, al inmigrante, al diferente. Creo que para mi Iris era para mi un gran catalizador de esta exploración, de esta cosa que me interesaba más que la razón que te dice que tienes que tratar de entender al otro, esa cosa visceral que te impele casi a rechazar a alguien que habla distinto a ti o no se parece a ti.

En su novela desempeñan un papel muy importante las drogas y la religión (o al menos las figuras mesiánicas), con un gran contraste entre la forma que tienen de entenderlas los Irisinos y los no Irisinos. Eso da pie a algunos de los pasajes más potentes de la novela. ¿Hasta que punto es una parábola de la sociedad actual o un recurso literario?

Bueno, no es un recurso. Creo que vivimos cada vez más drogados, de diferentes maneras, más empastillados, por una cuestión médica, medicalizada, desde nuestros dolores de cabeza hasta… puedo contar la cantidad de cosas que me han recetado en mi mesa de noche: esto, este antialérgico y qué sé yo. Pero luego también está el otro lado, ¿no? Las drogas siempre han estado conectadas con la religión y con la búsqueda de trascendencia, pero también sirven para el escapismo, para el entretenimiento, quizá para hacerte más tolerable un mundo que se te hace muy duro. Entonces, yo quería mostrar esa visión cada vez más compleja de las drogas, porque a veces las criminalizamos, de una manera muy generalizada, cuando la droga es un tema muy complejo. Hay que pensar para qué se usa esta droga, en qué situación. No puedes simplemente decir una frase como “yo estoy contra esto” cuando, en realidad, no sé… las drogas ocupan un papel fundamental en nuestra vida desde el principio de la humanidad. Y es cierto, ¿no? los irisinos la utilizan también con fines religiosos, de búsqueda de trascendencia, de comunicación con sus dioses; y hay gente de Afuera, como la enfermera de la tercera parte, que está interesada en purgar culpas, en buscar algún tipo de cura y usa las drogas para que le ayuden en este proceso; también están los soldados que utilizan las drogas para sentir menos, quizá para  poder procesar mejor el trauma del combate, pero también para escaparse de un mundo que les aparece como muy hostil. Yo quería ver la verdad como una cosa cotidiana, como parte de este día a día, en todas sus posibles y múltiples variantes.

¿En qué se ha basado para crear el panteón irisino?

Parte en el folclore minero, parte en tradiciones que vienen de Australia, también utilicé algunos mitos guaraníes. O sea, que fue un poco sincrético y más bien el desafío era… pues yo me puse a leer cosas de diferentes culturas… en el sentido de encontrar algo que tampoco fuera simplemente un rejuntado de cosas totalmente dispares. Quería ver como podía armar un todo coherente, entonces se fue alimentando de distintas tradiciones, pero siempre que encontraba algo que parecía interesante veía cómo funcionaba dentro del todo, de la cosmogonía irisina, cómo encajaba, ¿no? Y había muchas cosas que por más que fueran fascinantes simplemente no encajaban.

Me gustaría mucho saber cuál fue la evolución de la novela, cómo fue escrita. ¿Qué vino primero? ¿La idea o la forma?

Bueno, yo tenía esta intuición… a veces partes hacia un proyecto largo con ciertas intuiciones y algunas las tienes como negociables, van cambiando a medida que se escribe la novela, mientras otras son innegociables. Lo que yo tenía como innegociable era que la gente del lugar iba a hablar en un español que era un poquito diferente al nuestro. Tampoco quería usar un modelo que quizás hubiera sido más fácil para mi, como el del spanglish (porque yo vivo en los Estados Unidos desde hace veinticinco años), quería que estuviera cruzado no sólo por el inglés, sino también por otras lenguas, por neologismos, por arcaismos… y claro, me di cuenta de que es muy diferente ambientar una novela en, no sé, en Bolivia o en España, donde más o menos asumes ciertas cosas que el lector también conoce y que no tienes que explicar; en cambio en Iris es como si estuviera concibiendo un mundo nuevo y me preguntaba cuál era la flora, la fauna, todo eso… y me di cuenta de que también tenía que encontrar nuevas palabras para describir ciertos conceptos de ese mundo, ciertos objetos, ciertos animales. Eso fue como un proceso, por un lado, muy lúdico. Creo que eso los poetas lo tienen más claro que los escritores, siempre están inventando palabras, que es una cosa que hacemos de niños, cuando no estamos muy interesados en que nos entiendan los adultos, pero luego la función comunicativa del leguaje se impone. Yo quería mantener un aspecto lúdico, de juego, de creación de palabras, y eso como que me parecía que era de los principios innegociables de esta novela, que no quería simplemente que estuviera escrita con un español estándar como mis anteriores novelas. Entonces, una vez que ya tomé esa decisión, eso como que condicionó en buena manera la creación o la escritura de este mundo y me llevó por parajes que no había explorado antes y me hizo ver que el lenguaje puede ser como un instrumento por un lado muy… te da muchos recursos, ¿no? Y eso me disparó la imaginación bastante. Tanto así que siento que recién esta novela es como la piedra angular de este universo. Estoy escribiendo ahora un libro de cuentos ambientados en Iris y también he comenzado una nueva novela que va a ser una precuela de Iris y es la historia de Reynolds, que aquí en la novela, el capitán, este psicópata, lo encontramos ya como un ser dañado, y la pregunta que me he hecho es cómo llega a ese punto, ¿no? Qué significa crecer en Iris, una suerte de educación sentimental en Iris. Quisiera escribir una novela menos épica, más intimista, acerca de cómo crece uno en Iris, qué significa ser joven o niño en Iris.

El libro de cuentos está muy avanzado, tengo casi quince cuentos ambientados en Iris. Espero tener el libro para el próximo año. La novela la acabo de comenzar, tengo apenas diez páginas y es un proyecto todavía muy embrionario que me va a tomar un buen par de años, pero todos son dentro del mismo código de Iris, de la novela.

Además de ser original, la forma que tiene de retorcer y combinar lenguajes parece servirle para regular el grado de “infiltración” de Iris en los recién llegados. ¿Puede hablarnos de eso —o corregirme si es el caso?

Sí, sí, sí. De hecho buena parte de los lectores no se va a dar cuenta de eso porque son matices a veces pequeños en el uso de ciertas palabras o ciertos giros, que tienen que ver con cuanto tiempo has estado en Iris. Es cómo, estás ingresando a un lugar, llegas con un lenguaje, y entonces poco a poco te vas adecuando, aprendes palabritas, estás más tiempo, ya comienzas a hablar directamente como habla la gente del lugar. Entonces, sí hay como tres, cuatro, cinco diferentes capas que a veces son como matices, ¿no? No está muy explicitado en la novela, no era algo que yo quería expresar, pero sí hay desde un español o un lenguaje más estándar a un irisino más rabioso, digamos, e incluso al final de la cuarta parte hay como una especie de canción o himno, o poema, en irisino que era simplemente para que se vea que todo ello está siendo traducido de otro lenguaje. Pero la idea era que solamente notaras eso si te metes mucho en este mundo, que tampoco te molestara tanto ni te cuestionaras tanto esto… De hecho yo ya sabía que esto era complejo y no quería complicarlo más, entonces era más para ayudarme a mi a entender a los personajes. Claro, si estás mucho tiempo en Iris tienes que hablar diferente que alguien que acabas de llegar.

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