Mañana Todavía, menos de doce distopías pero un montón de buenos relatos

21459207Desde la primera vez que oí hablar de esta antología he estado esperando a que cayera en mis manos y mi curiosidad no ha hecho más que crecer a medida que he ido sabiendo de algunos de los nombres, poco frecuentes en este tipo de libros —no así otros a los que estamos más acostumbrados a considerar sospechosos habituales—, como Laura Gallego, Marc Pastor, Rosa Montero o José Maria Merino. Como suele decirse: le tenía ganas. Luego, poco antes de la publicación del libro, apareció en C de Cyberdark un muy recomendable artículo de Julián Díez expresando su descontento con el mal uso, creciente, de público, editores y autores del concepto distopía, dando lugar a un extenso y mayormente interesante hilo de comentarios que ya quisiera uno para su blog y provocando un clima en las redes sociales más próximas a ese ente difuso que damos en llamar fandom que a uno le parece un tanto extraño y no puede evitar observar con cierta, no por ello irrespetuosa, sorna. Vaya por delante que creo, desde mi osada pero parcial ignorancia, que Julián tiene razón en su apreciación. Toda. Y que su artículo, al que matizaría algún aspecto menor, me parece magnífico y digno de premio (de Ignotus, que es lo que toca en el momento de escribir en estas líneas). Sólo lo menciono para hacer notar que —siempre digo que soy impresionable— esa curiosidad, la interrogación de qué puede ser y qué puede no ser una distopía, es el marco mental con el que me he aproximado a Mañana Todavía, y eso es así por haber leído el artículo de Julián poco antes que el libro, por lo que nadie se extrañe si el concepto de distopía en torno al cual articularé esta reseña se parece, hasta donde alcanzo a discernir, al del mencionado artículo. Usando la fórmula habitual, pero sincera, en estos casos: cualquier error es culpa del que suscribe.

Así, citando a Díez:

“La distopía es una falsa utopía: presenta una sociedad que desde la cúpula del poder se impone como utópica, pero no lo es, sino que es vivida como un régimen totalitario por los ciudadanos verdaderamente conscientes de la situación.”

Y según The Encyclopedia of Science Fiction:

“the central features of dystopia are ever present: the oppression of the majority by a ruling elite (which varies only in the manner of its characterization, not in its actions), and the regimentation of society as a whole (which varies only in its declared ends, not in its actual processes).”

Aunque he visto otras definiciones en las que se prescinde de la figura de una clase dirigente y se admite como distópico cualquier mundo futuro “peor que el nuestro” no es en esas en las que me fijaré, pero sí que quiero dejar claro que, de una antología como esta, puede —y debe, si me apuras— esperarse la voluntad de explorar los límites del subgénero, aunque ello suponga el riesgo de perderse en otras geografías. Es lo que pasa con algunos de los relatos más interesantes del volumen, que a pesar de su interés me resulta imposible amparar bajo un paraguas distópico. Por eso me he inventado la distopina, esa sustancia elusiva que condensa en sus moléculas la esencia de la distopía y que forma parte en diferentes proporciones de cada uno de estos relatos. Pido perdón por la falta de precisión de mi estimación, realizada a ojo de cubero relativamente poco fiable. Así, desde el Al Garete de Emilio Bueso, en el que mis instrumentos no detectan la más mínima traza de distopina a pesar de ser un relato magnífico y uno de los mejores de la antología, la concentración distópica varía hasta alcanzar el 100% en otro de mis favoritos, el maravilloso Los centinelas del tiempo de Javier Negrete, que además consigue la difícil pirueta de tratar la distopía con sentido del humor. Entre ambos extremos, diez relatos más con un nivel francamente alto con la salvedad de una excepción para mí flagrante y un par de ellos con un nivel inferior a la media. Es un libro, en su conjunto, que no puedo dejar de recomendar a cualquier aficionado a la ciencia ficción.  Sean más o menos distópicos todos los cuentos incluídos contienen una advertencia clara. Descubrirla es parte de la gracia de leerlos.

Para mí destacan especialmente dos relatos, la preciosidad de Instrucciones para cambiar el mundo, de Félix J. Palma (5/5 estrellas; 70% de distopina) y Los centinelas del tiempo, de Javier Negrete (5/5 estrellas; 100% de distopina). Ambos son peculiares; el primero por su tono fuertemente onírico, conseguido a través de un uso elegante y exuberante del lenguaje que se presta muy bien al juego del mundo al revés que plantea el relato. Es difícil escribir el absurdo y ser tan convincente como lo consigue Palma aquí. El relato de Negrete es Peculiar por el sentido del humor con el que caricaturiza la tendencia a lo políticamente correcto que a menudo vemos en los medios de comunicación o en nuestras propias comunicaciones, convirtiéndola en distopía sin negarle ni un ápice de la fuerza de la advertencia que este subgénero conlleva. La posibilidad de la distopía de Negrete es, quizás, la que más verosímil me parece de las incluídas en el volumen. La mayor extensión de este texto juega a su favor, pues le permite desarrollar de forma cómoda sus planteamientos e incluso entretenerse, hacia la conclusión del relato, en un espectáculo de pirotecnia narrativa que me ha parecido glorioso.

Otro de los relatos notables es Al Garete, de Emilio Bueso (4,5/5 estrellas; 0% de distopina). Es, quizás, uno de los textos suyos que más me han gustado —y aunque reconozco que he leído pocos, lo cierto es que mi valoración es positiva—.  Es un muy buen relato, con muy mala leche, y un lenguaje más elegante que el habitual en el autor, que sabe cambiar de registro sin renunciar a su voz. Es cuestión de gustos, pero personalmente opino que el cambio le sienta bien. La situación que propone —la supervivencia de la humanidad en un mundo en el que, por lo que sabemos, el deshielo de los casquetes polares ha provocado que el planeta se convierta en un gigantesco océano sin tierra habitable— me plantea algunas dudas logísticas, pero el relato no se resiente en absoluto por ellas, al menos no para mi.

Me ha sorprendido gratamente, porque no había leído nada suyo y quería ver cómo se desenvolvía en un registro adulto, Laura Gallego con su Wekids (4/5 estrellas; 5% de distopina). Tiene un tono eminentemente realista y lo único que se puede considerar ciencia ficción, con cierto esfuerzo, es la existencia de una red social dirigida exclusivamente a menores, pero el tema está bien desarrollado, los personajes son interesantes y la resolución (que yo no vi venir) es magnífica. Desconozco cual era la intención de la autora pero a mi no me parece una crítica a las redes sociales sino del dirigismo de los padres con sus hijos y de las consecuencias que puede tener convertir la infancia en “show business”. Si Laura Gallego escribe alguna novela para adultos me contará a mi entre sus lectores.

También he disfrutado con En el ático (4/5 estrellas; 10% de distopina), de Rodolfo Martínez, con una protagonista femenina dura que recuerda a la Uve de Las Astillas de Yavé, su última novela y una de las reseñas pendientes que tengo para el blog. Lo único que le reprocho en realidad es un elogio: me ha sabido a poco. El planteamiento y el escenario daban para más y por eso hay elipsis que se parecen demasiado a atajos. Tal vez, con una extensión más parecida a la del relato largo de Negrete, con la oportunidad de profundizar más en la sociedad del edificio en el que transcurre la historia, el porcentaje de distopina de En el ático hubiera sido mayor. Buen relato, en cualquier caso.

Susana Vallejo me ha pillado con la guardia baja con un relato delicado y traidor ambientado en el barrio de Sants de Barcelona. En Gracia (4/5 estrellas; 10% de distopina) hay dos cosas muy bien hechas: el establecimiento de una atmosfera melancólica y el hacerte pensar que el tema es uno cuando en realidad es otro. Es difícil hablar bien de este relato sin entrar en detalles excesivos de la trama, pero su maldad radica en hacerte pensar que bueno, que las cosas no están tan mal —de acuerdo, hay una gran escasez material, pero a cambio se han reforzado los lazos de la comunidad— para luego revelarte de golpe un dato clave. Es el relato que más me entristeció. No puedo decir que sea bestia, de hecho es todo lo contrario, pero tiene puntería.

Otro de los aciertos del volumen es Colapso (4.5/5 estrellas; 50% de distopina), un relato de Juan Jacinto Muñoz Rengel menos potente y menos distópico que su fabuloso La Brigada Diógenes, el relato con el que participó en Prospectivas. Por tono recuerda al de la serie Black Mirror, poco halagüeña hacia la especie humana. Tal vez el inicio sea un poco tramposo teniendo en cuenta el desarrollo posterior, pero en cualquier caso es un buen relato.

El relato de Marc Pastor, Camp Century (4 estrellas; 70% de distopina), es una especie de secuela de L’Any de la Plaga (El Año de la Plaga), una novela suya por la que siento debilidad, pero puede leerse sin problemas sin tener conocimiento de ella. Me gusta el relato y creo que tiene muy buenas ideas, amén de un final demoledor, pero cuestiono algunos detalles de la ejecución y la falta de verosimilitud de la premisa en la que se apoya la sociedad distópica protagonista, el recurso a la lectura y a la escritura como forma de preservar la esencia de lo humano. Dicho así, no suena mal, pero en el relato resulta llamativo.

Los relatos de Rosa Montero [El error (3,5 estrellas; 5% de distopina)], Elia Barceló [2084. Después de la revolución (3,5 estrellas; 85% de distopina)] y Juan Miguel Aguilera [Limpieza de Sangre (3,5 estrellas; 50% de distopina)] me parecen menos sólidos, por motivos diferentes. En el caso de Montero la culpa, creo, es de su extensión. Es, con diferencia, el relato más breve del libro, supongo que por haber sido previamente (es el único caso en el volumen) en el suplemento de un diario. El texto en sí es correcto y, de hecho, me ha dejado con ganas de leer su Lagrimas en la Lluvia, pero se queda en poco más que viñeta y la comparación con los otros le perjudica. 2084 tiene fuerza y una buena premisa, y es uno de los relatos más claramente distópicos de Mañana Todavía, pero la prosa es poco convincente, el desarrollo no es consistente y las casualidades demasiado abundantes. Un detalle llamativo, pero que no valoro, es que intuitivamente hubiera dicho que las distopías son sistemas estables y este parece todo lo contrario. Mi problema con Limpieza de Sangre, por otra parte, es sencillo: se estanca rápidamente después de un principio prometedor y deja de crecer y sorprender. Creo que no se lo tendría tan en cuenta si no me gustara tanto el escenario que propone, y creo que puede suceder algo similar que con el relato de Rodolfo Martínez, que el formato se le quede corto, pero sin un resultado final igual de efectivo. A pesar de todo, los tres relatos que he agrupado en este párrafo se dejan leer y tienen suficientes virtudes como para merecer un lugar en Mañana Todavía.

¿Y La Inteligencia Definitiva, de José María Merino? Pues con dos estrellas (y un 15% de distopina) ya os podéis imaginar que no me ha convencido. Es, para mi, el único mal relato del libro. Es posible que sea, precisamente, el tipo de relato que a mi se me atraganta y no sé apreciar, por proselitista, excesivamente inverosímil y simplista. Carga tanto las tintas en un mensaje que me parece absurdo que tendría que hacer gala de un virtuosismo de estilo supremo para convencerme, pero no hace tal cosa. No sé donde está esa inteligencia definitiva, pero definitivamente no en el relato.

En resumen, una antología estupenda. Si los dos volúmenes de Terra Nova publicados hasta la fecha dejaban un sabor un tanto agridulce sobre la ciencia ficción autóctona de españa, Mañana Todavía viene a endulzarnos un poco esa impresión. Se trata, posiblemente, de uno de los mejores libros que ha publicado Fantascy.

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2 thoughts on “Mañana Todavía, menos de doce distopías pero un montón de buenos relatos

  1. Curro dice:

    Muy buena recomendación, muy buena reseña. Lo estoy leyendo después de leer este artículo y me está encantando. Quería darte la enhorabuena, eres de fiar!. Un saludo

    • qdony dice:

      Hombre, gracias 🙂 Y bienvenido.

      Espero acertar también si me haces caso en otros libros, que estas cosas nunca son seguras 😉

      Un abrazo.

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