A Man Lies Dreaming, de Lavie Tidhar: La Historia se echa a soñar

amanliesdreamingDespués de mucho tiempo sin hacer ninguna lectura conjunta he podido retomar el hábito gracias a Cristina Jurado (escritora, editora y bloguera en Más Ficción que Ciencia) y a Josep Maria Oriol (bloguero, podcaster, magnífico lector y mejor amigo). Leer con otros pudiendo comentar “en vivo” es algo que me encanta hacer cuando el libro se presta, y “A Man Lies Dreaming”, ciertamente, se presta. Para ponerle el broche a nuestra lectura, cada uno de nosotros ha escrito una reseña en la que, además de opinar sobre el libro, responde a una pregunta de cada uno de los otros dos. Y por si fuera poco, ¡Lavie Tidhar nos ha respondido una pregunta sobre el libro a cada uno! Esperamos que os interesen las reseñas y esta especie de triple entrevista distribuida homeopática.

“Somewhere in the distance he could hear a wireless playing Judy Garland’s ‘Over the Rainbow’. Wolf had seen the film but, had he been the one swept up to the magical land of Oz, he would have raised an army of flying monkeys, stuck the witches in a concentration camp, razed the Emerald City to the ground and executed the wizard for communist sympathies, being a Jew, a homosexual, intellectually retarded, or all of the above.

He did like the tune, though.”

Me quito el sombrero ante el hallazgo que supone este “A Man Lies Dreaming” de Lavie Tidhar. Es una novela virtuosa: inteligente, malintencionada y, por si fuera poco, impregnada de un sentido del humor negrísimo que resalta un trasfondo tanto más valioso por tratarse de un libro tan entretenido que el buen rato que proporciona ya justifica sobradamente su lectura. Pero hay más: Tidhar ha conseguido escribir una ucronía excepcional que tiene entre sus mayores logros la creación de uno de los mejores antihéroes que he tenido el placer de leer. Cómo logra que el lector le otorgue su complicidad a su protagonista es una de las muchas cosas que me intriga de la novela, y sobre ello le he preguntado a JM, alias Voracilector. Podéis leer su respuesta en El Blog del Voracilector.

En varios sentidos, “A Man Lies Dreaming” es una reelaboración de algunas de las ideas que Tidhar propuso en “Osama”: en ambas se propone un juego entre la realidad histórica y otra, literaria, que el texto conecta a través de la ruptura —si me permitís usar una expresión del mundo audiovisual— del cuarto muro que separa la narración de la realidad en la que residimos. El resultado final es más ambiguo y más efectivo en “A Man Lies Dreaming” que en “Osama”, donde la sensación de irrealidad impone cierta distancia con la rama principal de la narración y dificulta un tanto su disfrute. Todo hace pensar que es un efecto buscado y hace de su lectura un ejercicio más intelectual que emocional, pero me parece una estrategia cuestionable aunque me confiese admirador de la novela. “A Man Lies Dreaming”, sin embargo, se me antoja más sutil. Cristina me ha preguntado si, después de haber leído tres novelas de Tidhar (Osama, The Violent Century, A Man Lies Dreaming) y algunos de sus relatos, veo una evolución en la prosa del escritor y me parece que no voy a encontrar mejor lugar que este para dar mi insuficiente respuesta: No tengo ni idea. A nivel de prosa osaría decir que no; Tidhar es un estilista y diría que en todo lo que he leído suyo cada palabra está pensada y decidida con sumo cuidado. Es uno de sus puntos fuertes. Lo que sí creo es que le gusta experimentar con la trama, probar técnicas, arriesgarse. En ese sentido sí que creo que hay una mejora desde el primero que leí (“Osama”) y “A Man Lies Dreaming”. No tanto en cuanto a la habilidad del escritor, tal vez, como en cuanto a la excelencia del resultado. También es posible que todo sea proyección mía, claro.

Me gustaría destacar dos de las técnicas a las que recurre la novela: La alternancia entre la primera y la tercera persona en la rama más _noir_e imaginativa de la historia (la ucronia, la principal en términos de trama); y el uso de unas curiosas notas a pie de página que sugieren que dicha ucronía está basada en la realidad y contraresta el efecto de la otra rama, centrada en el Holocausto nazi tal y cómo fue en nuestra Historia vista a través de los ojos del hombre que sueña que le da título a la novela: Shomer Aleichem, escritor israelí de novelas pulp basado en un escritor real que en el libro se encuentra prisionero en Auschwitz y sueña la historia de Wolf. Precisamente sobre la estructura de la novela me he preguntado Josep Maria, interesado en saber cuál me parecía el objetivo de Tidhar al separar la trama en tres narraciones muy diferentes (la narración en tercera persona de las peripecias de Wolf, su diario en primera persona y el sueño de Shomer). Es una pregunta espinosa porque entra de lleno en el terreno de la especulación, claro, pero mi interpretación es esta: me parece que más que objetivos, persigue provocar un efecto. Me explico: por un lado tenemos una realidad, la de Shomer en Auschwitz, que podemos aceptar como la del lector; por otro tenemos la historia de Wolf, a todas luces ficticia, que se divide en un diario inverosímil (especialmente, pero no solo, por la improbable existencia de oportunidades en las que escribirlo) y una narración explicada desde un punto de vista en tercera persona más convencional. La conexión entre ambas es la ensoñación, no siempre onírica, de Shomer: un acto de evasión (el propio Tidhar hablará de ello al final de esta reseña) durante su traumática vivencia en Auschwitz. Hasta aquí todo bien y todo sencillito: Shomer sueña una historia y el lector puede compartimentar sin problemas los dos niveles de la novela. Pero es que no es tan fácil: la vida del Shomer real no fue en absoluto como la relata Tidhar y ni siquiera vivió en el mismo período histórico, y el libro está lleno de pistas formales (por ejemplo, las notas a pie de página que he mencionado antes) que sugieren que la historia de Wolf está basada en hechos reales y documentados. Eso por no mencionar que el peso dramático de la novela, el involucramiento del lector, recae casi por completo en la ucronía. Y, por si fuera poco, ninguno de los dos niveles parece tan estanco como podría pensarse… En definitiva, por no extenderme más, creo que busca un efecto estético y uno intelectual: hacernos reflexionar sobre el valor de la imaginación como estrategia de afrontamiento de una situación traumática y sugerir que la Historia no depende sólo de las realidades individuales. Me parece que el éxito de Tidhar en este sentido es rotundo.

lavieVale la pena comentar algo del tema de la ucronía, pues me parece una vuelta de tuerca interesante al que se ha convertido, si no me equivoco, en la niña de los ojos de la mayoría de los escritores tentados en alguna ocasión por el subgénero: el Holocausto, el nazismo, la Segunda Guerra Mundial… O su ausencia. No es que en la Europa imaginada por Tidhar la Alemania Nazi no llegue a dominar el continente, es que el partido Naxi es derrotado por los comunistas en las elecciones alemanas en 1933, dando pie al exilio de muchos de los altos cargos nazis hacia el resto de Europa. Entre ellos, en una novela llena de cameos, el protagonista: Mr. Wolf, conocido en nuestra realidad como Adolf Hitler. Un Hitler, no obstante, al que la Historia le impidió hacer realidad lo que él percibía como su destino y liderar, a su vez, el destino de su patria y de la raza aria pero conserva, y ese es el acierto de Tidhar, su convicción, su mesianismo y un ramalazo de mal genio que nuestra cultura 2.0 ha inmortalizado de forma hilarante. Coñas aparte, la caracterización de Wolf/Hitler es una de las mayores virtudes de la novela, que hace gala de un sentido del humor gamberro que no (mejor avisar) será del agrado de todos. Y es que un Hitler venido a menos pero con los humos venidos a más, obligado a trabajar de detective privado PARA UNA JUDíA… El tema da para mucho. Y si uno de los ingredientes del potaje es un homenaje a un tipo de literatura conocida como ficción stalag… Una cuestión que me he planteado es si el protagonista hubiera funcionado igual de bien en caso de ser totalmente ficticio (es decir, no basado en un personaje real). Sospecho que no, que parte de su atractivo como personaje se lo proyectamos nosotros por tratarse de quien se trata —dicho sea sin menoscabo a la habilidad del autor…—. Esta es la cuestión que le he planteado a Cristina, y podéis leer su parecer en su reseña, en Más Ficción que Ciencia.

“A Man Lies Dreaming” es una novela muy personal y sospecho que no va a generar una reacción unánime entre sus lectores. Para mi es un libro enorme, sofisticado, rebosante de sentido del humor, imaginación y mala leche. Es, también, una reflexión sobre nuestra historia realizada desde el prisma de la literatura fantástica, algo que comparten todos los textos que he leído de Lavie Tidhar y uno de sus rasgos distintivos que más me interesan. De hecho, es una cuestión que le he planteado con motivo de esta reseña, y es con su respuesta con lo que pongo punto y final a la misma:

Creo que la fantasía puede ser un instrumento de “desfamiliarización” muy potente capaz de arrojar una nueva luz sobre algo que creemos conocer. Cuando pienso en mis últimos tres libros (Osama, The Violent Century, y A Man Lies Dreaming), los veo como una especie de extensa discusión sobre el siglo XX y la fantasía. En cierto modo, creo que los tres exploran el tema de la huída, del escapismo, que es algo que forma parte de la esencia de eso que llamamos fantasía. Me esfuerzo en no apartarme demasiado de la historia real; más que historias alternativas o historias secretas, lo que yo escribo son historias paralelas, historias que son casi la nuestra. Quizás lo que intento es subrayar hasta que punto la historia real es extravagante: más extraña que cualquier pulp. Creo que escapar es una propuesta muy atractiva pero, ¿es lo correcto? Y esa es una de las preguntas que plantean mis libros, aunque me parece que cada uno de ellos da una respuesta distinta.

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One thought on “A Man Lies Dreaming, de Lavie Tidhar: La Historia se echa a soñar

  1. […] Miquel Codony -cuya reseña de esta novela en su blog La Biblioteca de Ilium podéis consultar aquí- que me lió para que leyera esta novela (y al cuál le agradezco que lo hiciera, aunque no tuvo […]

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