The Three-Body Problem, de Liu Cixin

[Esta reseña forma parte de un conjunto coordinado con los blogs Más Ficción que Ciencia, de Cristina Jurado; El Voracilector, de Josep Maria Oriol; Leemaslibros, de Pedro Román; y La Biblioteca de Ilium. Cada uno de nosotros ha escrito su reseña de forma independiente y le ha hecho una pregunta distinta a los demás, que han (hemos) integrado sus respuestas en sus (nuestras) reseñas. Esperamos que esta iniciativa os parezca interesante y sirva para dar una visión poliédrica de The Three Body Problem, de Liu Cixin]

“You study the stars. How can that be useless?

t3bpThe Three-Body Problem (T3BP desde ahora), de Liu Cixin (traducido y apadrinado por Ken Liu), es la primera parte de una trilogía de ciencia ficción centrada en el primer contacto entre la humanidad y una raza extraterrestre. Cixin es el principal autor de ciencia ficción de China y desde que Odo, de Sense of Wonder, me habló de él lo he tenido en mi punto de mira. Tiene numerosos relatos traducidos al inglés —en castellano podéis leer su relato “Quién cuidará de los dioses” en la antología Terra Nova 3— y las críticas que he leído sobre ellos son prácticamente unánimes en sus elogios, destacando el carácter clásico de la ciencia ficción (dura) que practica. Bien, yo soy más aficionado a las novelas que a los relatos, y dado que en marzo finaliza el período de nominación a los premios Hugo y T3BP parece un candidato potencial —efectivamente: lo nominaré— he hecho de la necesidad virtud y lo he propulsado a los primeros puestos de mi Pila de pendientes. ¿Veredicto? Desconcertante; mi valoración es menos entusiasta que la mayoría de las que he podido leer por ahí (3,75 sobre 5), pero la balanza se inclina claramente hacia el lado positivo. Para mí, T3BP es una novela llena de ideas (especialmente, pero no solo, sobre la ciencia y su naturaleza) que sabe convertir en una historia apasionante, con algunas imágenes brillantes y una riqueza imaginativa notable que se suma a lo originalidad, para un lector occidental, de su voz china; por otro lado, tanto en estructura como en tratamiento de los personajes y en construcción de esquemas puede llegar a ser extremadamente torpe. Aquí me puede estar traicionando mi sensibilidad habituada a lo occidental, obviamente, pero como no veo forma de evitarlo ahí queda el disclaimer. Destaco esta discrepancia entre lo bueno y lo malo (para mí, insisto) de la novela porque me parece sorprendente la distancia entre ambos extremos en un mismo libro: lo bueno es magnífico, pero lo malo es terrible.

Can the fundamental nature of matter really be lawlessness? Can the stability and order of the world be but a temporary dynamic equilibrium achieved in a corner of the universe, a short-lived eddy in a chaotic current?

Lo mejor de T3BP es, sin duda, su voluntad de poner en primera línea el papel que juega la ciencia en nuestra visión del mundo. No en vano una parte importante de la trama depende del trauma (muchas veces letal) que supone para un grupo internacional de científicos descubrir que la base las leyes físicas en las que confiaban podría ser menos sólida de lo que esperaban. En eso tiene aroma a ciencia ficción “clasica”, aunque la reconstrucción gradual de una especie de historia o filosofía de la ciencia que lleva a cabo en la parte más metafórica de la novela me ha recordado mucho a obras (maestras) modernas del género, como el Anathem de Neal Stephenson. En la práctica, para dar cuerpo a las metáforas que necesita en esta parte del libro, Cixin recurre a un recurso efectivo pero, en mi opinión, no del todo bien implementado: la invención de un videojuego de realidad virtual dedicado a la resolución del problema de los tres cuerpos. Esta rama de la novela, tomada de forma aislada, funciona perfectamente y tiene mucho interés, pero su engarce con el resto del libro (y su verosimilitud) es cuestionable y la caracterización de personajes (no precisamente uno de los puntos fuertes de Cixin) es más problemática que en el resto del libro.

“It was impossible to expect a moral awakening from humankind itself, just like it was impossible to expect humans to lift off the earth by pulling up on their own hair. To achieve moral awakening required a force outside the human race.”

Una de las cuestiones de fondo principales que se plantea el libro es si la especie humana es capaz de mejorarse a sí misma sin ayuda externa. En ese sentido es un acierto, además de uno de los aspectos más atractivos de la novela, situar el inicio de la historia en mitad de un episodio brutal de la Revolución Cultural China. Eso sirve para fijar la motivación de Ye Wenjie, una de las protagonistas principals y piedra angular de la historia, para reflejar el funcionamiento del estamento científico-técnico de la época, algo importante para la trama. Tratándose de una novela de ciencia ficción, claro, la cuestión se desarrolla a partir del primer contacto entre la humanidad y una civilización extraterrestre. El referente que me viene a la cabeza en este caso es el más obvio: Contact, de Carl Sagan. Igual que sucedía en esa novela, pero con un planteamiento más cercano al thriller, basta con el conocimiento de ese contacto para que la sociedad reaccione incluyendo, de forma notable, una respuesta religiosa; especialmente (y este es un detalle curioso del libro que tal vez se comprenda mejor en el contexto chino) entre las élites culturales del país. Además de la parte relacionada con el videojuego, que ya he mencionado, es en esta parte de T3BP —repleta de conspiraciones y fenómenos extraños que ponen en peligro la salud mental y la vida de los científicos— con la que más he disfrutado del libro y donde me parece que brilla el talento de Cixin como inventor de tramas.

“Europeans criticize me for my tyrannical rule, claiming that I suppress creativity. But in reality, a large number of men yoked by severe discipline can also produce great wisdom when bound together as one.”

Por otro lado, la novela tiene algunos problemas que destacan especialmente al lado de las partes que funcionan y que a mí, al menos, me ha resultado imposible obviar y me han expulsado de la lectura en varias ocasiones. Tengo la sensación de que Cixin es un escritor impaciente y, a lo largo de la narración, esa impaciencia se convierte en su peor enemiga. Un libro destacable podría haberse convertido en excelente con una mayor atención a la construcción de personajes y al desarrollo de (y enlace entre) las escenas. Un ejemplo, pero no es el único, puede ser la aparición ocasional de la esposa de Wang Miao, uno de los principales protagonistas de la novela: se trata de un personaje tan esquemático que su eliminación solo podría considerarse una mejora. Precisamente sobre la construcción de personajes me han preguntado Cristina y Josep Maria (este último especialmente interesado en la cuestión del género —hombre o mujer, no ciencia ficción— y los alienígenas), con quien hemos coordinado la publicación conjunta de sendas reseñas de la novela, así que me extenderé un poco más sobre el tema.

Mi impresión es que Cixin distingue mucho entre los personajes que le interesan (sus protagonistas), los que no son más que “maniquíes” necesarios para que los primeros interaccionen con ellos o para hacer bulto, y otros situados a medio camino a los que sí dota de personalidad pero tienen una vida efímera en términos narrativos. A los primeros consigue dotarlos de profundidad y de complejidad, cosa especialmente cierta en el caso de Ye Wenjie —a quien conocemos en tres momentos muy distintos de su vida, desde su juventud durante la Revolución Cultural China hasta su ancianidad; también es el único personaje con una historia personal completa y, de hecho, toda la historia pivota en torno suyo—.  De hecho,  Ye Wenjie es el único personaje femenino bien dibujado, además de ser el mejor construído de la novela. No es que no tenga contradicciones, que las tiene, si no que estas suman más que restan para dar cuerpo a un personaje complejo y ambiguo. El resto de mujeres sólo salen en una o dos escenas y, con una excepción a la que ahora me referiré, no tienen ninguna entidad. La excepción es Shen, una de las líderes de uno de los movimientos dentro del culto a los Trisolarianos: desde el punto de vista de género su caracterización es inexistente, pero me parece excusable por su papel en la novela y por la deliberación con la que Cixin hace de ella prácticamente un autómata sin sentimientos. Yo la veo como una psicópata… sin los asesinatos. En ese sentido, en la novela hay cierta desigualdad de género que no sé si refleja o no la que pueda existir en China. Un ejemplo que me parece ilustrativo es un diálogo entre Wang Miao y Ye Wenjie cuando esta discute su incompetencia como madre:

“No. I failed. Her world was too simple, and all she had were ethereal theories. When they collapsed, she had nothing to lean on to keep on living.”

“Professor Ye, I can’t say that I agree with you. Right now, events are happening that are beyond our imagination. It’s an unprecedented challenge to our theories about the world, and she’s not the only scientist to have stumbled down that path.”

“But she was a woman. A woman should be like water, able to flow over and around anything.”

Los personajes masculinos están mejor caracterizados, al menos cuando Cixin se toma la molestia de describirlos mínimamente. A Wang Miao llegamos a conocerle por el efecto acumulativo de ponernos tras sus ojos durante la mayor parte de la novela. El otro personaje importante, el policía Da Shi, es más bien esquemático, pero Cixin consigue hacerlo atractivo a fuerza de carisma, gracias a la contundencia de sus diálogos, lo brutal de su pasado (meramente aludido) y a ser uno de los personajes con más agencia de la novela a pesar de las escasas páginas que protagoniza. La mayoría del resto de personajes (algo especialmente notable en los alienígenas) son puro bosquejo, aunque aquí me gustaría matizar que el interés de Cixin parece estar más próximo a retratar colectivos (científicos, conspiradores, alienígenas) que individuos. En ese sentido es mucho más efectivo, pero sigo pensando que la construcción de personajes no es uno de los puntos fuertes de este escritor. Un aspecto especialmente confuso y problemático es el de los personajes del videojuego en la novela: ¿son personas? ¿Son programas? Cualquiera de las dos respuestas da pie a problemas de caracterización mal resueltos aunque si se obvia este aspecto es una de las partes más interesantes del texto.

En cuanto a los trisolarianos… ay, los trisolarianos… es posible que este sea mi principal reproche a la novela, en cuanto da de lleno en la línea de flotación de su intención. A nivel literario tiene problemas más graves, pero este me molesta más: después de preparar su aparición durante buena parte de la novela, los trisolarianos son una de las culturas alienígenas más insulsas jamás escritas. La falta de imaginación de Cixin y su negativa a realizar el más mínimo esfuerzo de caracterización de los trisolarianos como individuos (no sucede lo mismo con la descripción de su historia y su evolución) es verdaderamente sorprendente, sobre todo después de la habilidad de Cixin para hacernos comprender la, francamente fascinante, historia de su civilización. Si algo no me esperaba era que Cixin pecara de antropocentrismo. Un desengaño absoluto. Si Jack Vance resucitara lloraría y volvería a la tumba apesadumbrado.

Tal vez estos problemas se deban, en parte, a una cuestión cultural, no lo niego. El propio Liu, traductor, comentando su experiencia con el texto, se refiere en su epílogo a los problemas que plantean los recursos literarios y las técnicas narrativas de la literatura china, una tradición muy adaptada a las preferencias de un público muy diferente al occidental —norteamericano, dice Liu, pero creo que me incluyo—. No cuestiono la influencia de ese problema pero concreto, pero tampoco creo que lo justifique todo. En no pocas ocasiones la narración parece saltar por encima de los acontecimientos simplemente para llegar a la escena que le interesa y, entonces sí, desplegar su talento en todo su esplendor. Igual de grave me parece, especialmente en un libro que se pasa más de dos terceras partes de su extensión empujando al lector a especular sobre cómo deben ser los extraterrestres, lo enormemente humanos que estos parecen… por no decir insulsos.

“Your lack of fear is based on your ignorance.”

Liu & Liu

Liu & Liu

Pedro me ha hecho una pregunta complicada para que la responda en esta reseña: ¿Cómo valorarías la acogida de T3BP en Occidente? ¿Cual crees que será su impacto y consecuencias? Voy a tratar de dar mi opinión, pero que quede claro que es una especulación con poca base… entre otras cosas, porque me es muy difícil valorar la magnitud de ese impacto. Veamos. Por un lado, en el mercado anglosajón (sobre todo norteamericano, sospecho), se ha hablado del libro en los principales blogs de género e incluso en prensa general (con un artículo en The New York Times, nada menos, tratando de explicar las causas de la popularidad del libro en China). Las críticas recibidas van de lo muy positivo a lo hiperbólico —se da la paradoja de que una de las reseñas menos laudatorias (siendo positiva) se ha publicado, precisamente, en Tor.com, el blog vinculado a la editorial que lo ha publicado en inglés— y la tendencia, aparentemente, se mantiene en las pocas reseñas publicadas hasta la fecha en nuestro país. El principal elogio que se le hace, si es posible resumir tanto, es que el libro representa la recuparación de un Sentido de la Maravilla que, presuntamente, se había aguado un poco desde los gloriosos días (desde la distancia) de la Edad de Oro. Es un elogio fundamentado, sin duda, aunque mi impresión personal —a mi reseña me remito— es que eso se ha utilizado con cierto exceso de alegría para obviar algunas limitaciones francamente importantes de la novela. Su impacto, pues, en términos de acogida, parece haber sido extremadamente positivo. ¿Consecuencias? Pues sospecho que escasas o nulas. No creo que los principales escritores de ciencia ficción más o menos “hard” del momento hayan renunciado nunca, realmente, al Sentido de la Maravilla de la ciencia ficción clásica (Alastair Reynolds puede ser un buen ejemplo de esto, pero estoy seguro de que dista de ser el único), con resultados, si me apuras, bastante más sofisticados que Cixin. Otra cuestión es que el libro de Cixin pueda servir —pero tampoco como adalid único, si no sumado a la obra de otros autores y autoras como Nnedi Okorafor, Lavie Tidhar o Aliette de Bodard, entre muchos otros— para abrir más la puerta del mercado anglosajón (que acaba siendo el internacional) a la ciencia ficción escrita desde cultura menos dominantes o con menos tradición. En ese sentido sí pienso que T3BP puede tener un impacto relevante, especialmente si acaba teniendo repercusión a nivel de premios, pero no influyendo directamente en la forma de escribir de futuros escritores.


A pesar de estas reservas tan concretas que, es cierto, pueden sacarnos de la lectura en momentos determinados, es muy difícil no sentirse entusiasmado con la novela, que consigue atrapar la atención del lector desde el primer momento. Tiene una buena historia que explicar y un marco histórico y social incomparable en la que ambientarla, y como las mejores obras clásicas de ciencia ficción dura consigue convertir la ciencia en un recurso literario magnífico. Creo que la visión de Cixin es muy ambiciosa y realmente espero la publicación (en julio, creo. ¡Yupi!) del segundo volumen y del tercero. Por la parte más de “ciencia ficción dura” no sé si la recomendaría a alguien no acostumbrado a este género, pero sospecho que si se supera esa barrera la novela puede interesar a un sector del público bastante amplio.

En cualquier caso: por ambición, planteamiento y ambientación es un must del género, si es que tal cosa existe.

Let’s turn the kindness we show toward the stars to members of the human race on Earth and build up the trust and understanding between the different peoples and civilizations that make up humanity. But for the universe outside the solar system, we should be ever vigilant, and be ready to attribute the worst of intentions to any Others that might exist in space.

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11 thoughts on “The Three-Body Problem, de Liu Cixin

  1. […] y sus sombras demanda una entrega que quizá sobrepasa mis energías, pero no, como demuestra su extensa reseña, las de Miquel Codony, quien me interroga con muchísimo acierto sobre la «chinidad» de Cixin y […]

  2. Muy acertada tu reseña, me invita a comentar desde mi humilde posición la curiosidad del ser humano de recurrir a la religión (y no a una postura filosófica pues las religiones no se discuten y se amparan en la libertad fundamental de ejercerlas, algo que puede parecer incongruente) a un ente o a un grupo de entes foráneos, extraños, para resolver aquellos problemas que el ser humano enfrenta y traslada por tener la creencia de ser incapaz de resolverlos. Gracias.

    • qdony dice:

      Buen comentario, pardiez. Entiendo que me pregunta usted por esta afirmación, verdad:

      “el libro representa la recuparación de un Sentido de la Maravilla que, presuntamente, se había aguado un poco desde los gloriosos días (desde la distancia) de la Edad de Oro.”

      Sentido de la maravilla. Bien, vamos a ello. Sobre esto sabe mucho más Elías de Sense of Wonder, claro, y no es algo en lo que yo haya profundizado a pesar de que es un tema al que la crítica especializada le ha dedicado cierta atención y de existir varias definiciones. Ese es un jardín en el que no me voy a meter. Cuando yo me refería a Sentido de la Maravilla me refería, exclusivamente a esto (que he sacado de la wikipedia, no te vayas a creer):

      SENSE OF WONDER n. a feeling of awakening or awe triggered by an expansion of one’s awareness of what is possible or by confrontation with the vastness of space and time, as brought on by reading science fiction.

      ¿Te sirve?

  3. caliban07 dice:

    Por fin. Estaba preocupado por ser el único occidental al que algunas partes del libro no le han gustado nada. No hay forma de empatizar con ninguno de los personajes y soy de la opnión de que las partes relativas al juego no tienen mucho sentido. Una pena porque tanto la historia como la parte hard sí que me han parecido muy atractivas.

    • qdony dice:

      Es una sensación rara, porque sigue pareciéndome un libro muy interesante y, como digo en la reseña, creo que es recomendable para cualquier aficionado al género. Pero no creo que obviar sus problemas le haga ningún favor.

      ¡Gracias por comentar!

    • qdony dice:

      De todas formas, te recomiendo la reseña en Leemaslibros (está enlazada al principio de mi artículo). El énfasis que pone en la distancia cultural (por llamarlo de alguna manera) es importante. E interesante.

  4. Iñigo dice:

    [Escribo este comentario sin haber leído todavía el libro]

    Con respecto al tema de la influencia, veo un matiz importante de señalar: el resto de autores que citas – Nnedi Okorafor, Lavie Tidhar o Aliette de Bodard -, pese a ser culturamente de orígenes y pensamientos claramente diferenciados de la ortodoxia anglosajona, escriben en inglés.

    En el caso de Cixin, es el primer gran caso de “importación” de CF. El hecho de requerir de una traducción para su publicación (voy a decir) “entre nosotros”, ya marca un hito importante. Además del hype que ha acompañado al libro desde que se conoció que se iba a traducir.
    Se esperaba el libro! Eso ya da muestras de que algo ha cambiado.

    • qdony dice:

      Buen matiz, sí señor. Incluso desde aquí, los autores anglosajones (o que escriben en inglés) importados son (demasiado, quizás) habituales, pero que tradujeran a Cixin —me refiero a la novela, relato es más viable— sería toda una novedad. Pero claro, traducir del inglés es una cosa (y no pretendo minimizar su dificultad), pero del chino…

  5. Chema dice:

    Muy de acuerdo con todo. Echo de menos las mismas descripciones que el autor del articulo pero me ha parecido un gran libro.
    No quiero precisar por no hacer spoiler pero el final me ha parecido muy muy complicado de entender desde el punto de vista “técnico”.
    Un saludo

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