Steampunk a la romana: La República Pneumática, de J Valor Montero

republicaPor algún motivo, las fuerzas del hype han confabulado para hacer de La República Pneumática, de J. Valor Montero, uno de los libros más esperados de la temporada. Eso tiene sus aspectos positivos y, claro, sus riesgos. Desde el punto de vista comercial el efecto del hype solo puede ser una ventaja, claro, pues ¿qué mejor punto de partida para cualquier producto que el deseo de sus destinatarios de adquirirlo y consumirlo inmediatamente? Eso me ha pasado a mí, como tantas otras veces, con la propuesta de Valor y, también como tantas otras veces, es probable que un menor nivel de expectativas hubiera beneficiado a un libro que tiene mucho para ofrecer pero se queda a un par de pasos de desarrollar todo su potencial. Lo digo, claro, con la boca chica, pues se trata de la primera parte de una trilogía y todavía hay tiempo para darle la vuelta a las cosas.

Vale la pena comenzar por lo bueno, pues en realidad se trata de un libro especial que podría alcanzar un privilegio que muchos buscan y pocos encuentran, y además podría hacerlo de forma espontánea (o sea: no como producto diseñado desde el márqueting): el de gustar a públicos muy diferentes, desde el sector joven al adulto y a grupos de lectores aficionados a géneros muy distintos que incluyen al fantástico (bien observado, Sherlock), pero también a la novela histórica y a la novela de aventuras. Porque Valor inventa e imagina lo que podría haber sido —estamos, en realidad, ante una ucronía—, pero a lo largo de todo el libro se hace evidente la atención y el mimo que le ha dedicado a documentar la Barcelona romana y a especular sobre sus posibilidades. Por un lado, en ese sentido saca partido del que para mí es el mayor potencial del steampunk —steampunk. ¿Había dicho que se trata de una ucronía steampunk?— más allá de una propuesta estética: la especulación retrofuturista o, por decirlo de otra manera, la exploración de la modernidad tecnológica y su impacto sobre la historia y sobre la organización de la sociedad; sobre la globalización, si queréis. Es cierto que el libro no profundiza en esta exploración más que entre líneas y que su interés principal es la trama de aventuras, pero también lo es que Valor basa esta aventura en una serie de elementos familiares para nosotros y la crítica social no se aleja nunca mucho del nucleo de lo que explica: Descontento social; la monopolización, por parte de distintos grupos políticos que solo persiguen el poder, de la desconfianza hacia colectivos de inmigrantes y al abaratamiento de la mano de obra debido a una revolución industrial prematura; la irresponsabilidad de los que gobiernan; la religión como mecanismo de control social… Todos ellos, entre otros, son elementos fundamentales para crear el marco sobre el que Valor desarrolla su historia.

El punto Jonbar

El punto Jonbar

Y luego, claro, está el escenario en sí mismo, una Barcelona (la ciudad mejor descrita en la novela, que no la única) romana descrita de forma espectacular, tal vez por la sensibilidad de arquitecto de su autor. Es aquí, para mí, donde más brilla la habilidad de Valor al teclado y donde se encuentran sus mejores páginas. El libro sabe dar vida a la ciudad, sus barrios y sus habitantes y, sin ser cinematográfico, hacerla eclosionar en la mente del lector en 3D y con HDR, si me perdonáis el lugar común. Es evidente, lo apuntaba antes, que el steampunk es en parte una propuesta estética, y Valor ha sabido aprovecharla y adaptarla a un entorno original por el que merece reconocimiento: ES steampunk (más allá de disquisiciones teóricas sobre si el steampunk solo puede ser victoriano o bla bla bla) pero ES romano, y tanto los dirigibles como los transportes a vapor o los enormes problemas de tráfico de Barcinomagna a los que se enfrenta Marcus Novus son verosímiles y no chirrían en absoluto con el entorno latino. Y si, además, se da el caso de que el lector es de Barcelona o alrededores o está familiarizado con la ciudad, como me sucede a mí, el atractivo de la novela se multiplica por mil (o por M, por ajustarme a la novela).

Lo que vengo a decir es que, tanto por su planteamiento retrofuturista (en cuanto al subtexto y los temas de base) como por la estética que desarrolla, el trabajo realizado en La República Pneumática es, sencillamente, excelente y original y justifica sobradamente la lectura y el disfrute de la novela, así como un lugar en la historia del género en nuestro país. Encima, parece que Valor se ha divertido inventando su escenario y su trasfondo y eso se nota. La trama, en cambio, a pesar de ser amena y leerse con placer, no tiene la misma originalidad ni ambición y, aunque está bien tratada, resulta demasiado familiar como para seducir a un lector familiarizado con las claves no ya del fantástico, sino simplemente con las narraciones de aventuras. Eso es algo que perjudica al conjunto, especialmente porque dificulta la inmersión en la lectura y puede provocar una reacción un tanto cínica (de justos es reconocerlo) en el lector, que puede acabar etiquetando determinados fragmentos del libro con su repertorio de referencias particular: desamparo — entrenador — pequeño saltamontes o Karate Kid — tentación de convertirse en máquina de matar en contra de las pacíficas enseñanzas de Yoda — etc. Es curioso que cuando la historia llega a fases más avanzadas y comienza a preparar el terreno, especulo, del segundo libro esta familiaridad se disimula un poco. No estoy diciendo, ojo, que la historia no resulte interesante; de hecho, el momento Oliver Twist es de mis preferidos de la novela —¡incluso se nombra a un tal Faginus!— : lo que digo es que se acerca demasiado a fórmulas un tanto desgastadas y casi no corre riesgos, y que con eso pierde la frescura que le dan los elementos que he mencionado antes. Los diálogos, que podrían haber servido para compensar esa familiaridad a fuerza de caracterización, tampoco están al nivel de la prosa de Valor y hacen poco por ensalzar la historia. Una excepción: Hoc. Hoc es un pequeño gladiador de juguete fabricado por el padre de Marcus que le acompaña durante casi toda la novela —con mayor o menor fortuna para su integridad física…— y con el que Marcus mantiene una relación… “curiosa”. Es un hallazgo, aunque el uso que se hace de él en La República Pneumática es limitado. Quedo a la espera de lo que le depara el futuro.

En definitiva, La República Pneumática es una novela recomendable por lo cuidado de su ambientación, su forma de usar el retrofuturismo para hablar de cuestiones importantes, y lo entretenido de una historia de tono juvenil eficaz a pesar de su relativa sencillez. A lo largo del libro se va expandiendo el mundo propuesto por Valor y consigue sembrar suficientes elementos para encender, de nuevo, unas expectativas por el futuro segundo volumen cuya supervivencia, en algún momento, han peligrado. Creo que J. Valor ha dado con una idea a la que todavía no le ha exprimido todas las posibilidades y celebro que vaya a seguir con ella. Me parece que todavía le queda camino por recorrer y no lo digo en tono negativo sino todo lo contrario: creo que puede hacerlo aún mejor. La edición del equipo de Fantascy, por cierto, es muy cuidada y llena de detalles que llaman la atención, desde la preciosa portada hasta el uso del latín en el packaging del libro.

[Esta reseña forma parte de una serie de cuatro después de hacer una lectura grupal de la novela. Podéis leer otra opiniones del libro en los blogs de mis compañeros colectores: Cristina Jurado en Más Ficción que Ciencia; Leticia Lara en Fantástica-Ficción; y Josep Maria Oriol en El Voracilector]

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5 thoughts on “Steampunk a la romana: La República Pneumática, de J Valor Montero

  1. […] Había mucha expectación con la publicación de La república pneumática. Tanta, que decidimos hacer unas reseñas coordinadas entre varios blogs. Aquí tenéis los enlaces: Más ficción que ciencia, Voracilector y Biblioteca de Ilium. […]

  2. […] República Pneumática de Jaume Valor Montero. Los blogs Fantástica Ficción de Leti Lara, La Biblioteca de Ilium de Miquel Codony y El Voracilector de Josep María Oriol se unen a este para opinar sobre una obra […]

  3. Muchas gracias por unos comentarios tan detallados, me serán muy útiles ahora que me estoy metiendo de lleno en la segunda parte 😉 Ah, y muy divertida la iniciativa de publicar cuatro reseñas simultáneamente!

  4. Entre los 4 me habéis convencido para leerla!
    Tiene muy buena pinta, y eso que no soy muy de steampunk, pero a ésta hay que darle una oportunidad!

    Un abrazo!
    Chris.

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