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Reseña de El Rey Trasgo, de Alberto Morán Roa

La portada de Barb Hernández, nominada a los Ignotus 2013.

La portada de Barb Hernández, nominada a los Ignotus 2013.

Ya hace varios meses que El Rey Trasgo me mira desde la estantería del despacho. He tardado en ponerme con él a pesar de las muchas ganas que le tenía, en parte por reseñas como esta de Alexánder Páez en Donde Termina el Infinito o la de Sergio Llamas en El Rincón de Koreander. Es uno de los libros de género fantástico español del año pasado que más quería leer, aunque al final mi experiencia lectora ha sido un tanto agridulce. No obstante, y a pesar de los peros que le pondré a la novela de Alberto Morán Roa a lo largo de la reseña, mi tendencia es ver el vaso medio lleno. Quiero pensar, eso sí, que esto no es lo mejor que puede dar la fantasía en nuestro país. Si lo fuera el género estaría condenado.

Una advertencia a cualquier lector de esta reseña: la compuerta de los espoilers está abierta en toda su amplitud. No voy a dedicar ningún esfuerzo (normalmente sí lo hago) a ocultar detalles de la trama. Lo he intentado y he visto que eso me impide hablar de las cosas que me reconcomen desde que leí el libro y decidí que quería reseñarlo. No sufráis todavía: si sois spoilerfóbicos (hola Leemaslibros) podéis seguir leyendo este párrafo. Cual estudiante de periodismo que acaba de descubrir la pirámide invertida comenzaré por la conclusión: Le recomiendo el libro a todo aficionado al género, especialmente a su vertiente más fantástica, y tendría más reservas con públicos más amplios. El punto fuerte del libro es su argumento. Si eso es lo que buscáis en una novela no váis a tener problemas, argumento hay para repartir y que sobre, y además es interesante, imaginativo en su mayor parte y emocionante, con la dosis de coitus interruptus que este tipo de historias seriadas acostumbran a tener. Los problemas del libro están en su estructura (descompensada), en su prosa (amanerada) y en cierto apresuramiento molesto en algunas partes del texto. No pretendo parecer elitista: es mejor novela que la que yo escribiría y una primera novela mejor que muchas de autores apreciados con varias a sus espaldas. Lo que me pasa, creo, es que me parece que Morán Roa puede dar mucho más de así. Lo creo de verdad, en El Rey Trasgo están todas las señas de que tiene madera de escritor, pero aún le falta camino por recorrer. Como debe ser, por otra parte.

Ahora vamos a por los spoilers prometidos.

El inicio y la estructura

La novela arranca con un brillante falso inicio que en dos páginas hace más por construir un personaje que el resto del libro entero, un artificio en el que uno de los protagonistas de la novela lee una novela de fantasía dentro de la novela de fantasía sin que el lector lo sepa. Eso, por cierto, queda claro a lo largo del libro: a Alberto Morán Roa le gusta la metaficción. El tono de parodia de esta introducción es excelente, tanto que es imposible no sentir pavor ante la perspectiva de leer todo un libro así: no me pude resistir a grabar un ejemplo. Sed compasivos, por favor.

A partir de aquí la novela continúa con varios cambios de registro que alcanzan resultados dispares. La historia se explica a través de varias líneas argumentales prácticamente independientes, conectadas solo por la figura del Rey Trasgo, una especie de duende con esteroides que reina sobre el resto de su raza en la montaña. El problema con esta estructura es que no todas las historias son igual de interesantes y el resultado final cojea. La relación  entre las cronologías, entre los tempos, se me antojó confusa hasta bien avanzada la novela, cuando los acontecimientos despejan toda duda, y creo que algo tan sencillo como incluir algún tipo de fecha al principio de cada capítulo lo hubiera dejado todo más claro . Así, la novela alterna entre las historias de Kaelan y la Ciudadela; la historia del erudito Tobías, el viejo Helmont y el misterioso Mirias; y la historia de unos viajeros perdidos en el laberinto de cuevas en el interior de la montaña de los trasgos, explicada mediante un diario viejo encontrado y leído por Tobías. No sé como se ha escrito el libro, si de forma más o menos lineal o a partir de una de las historias y construyendo el resto alrededor, pero si tuviera que apostar me inclinaría por la segunda opción, porque las virtudes y los problemas de cada una de ellas son muy diferentes. Aunque me voy a referir a cada parte como un bloque independiente el libro salta de una a otra.

La Ciudadela: un USS Enterprise de fantasía

La Ciudadela. Magníficamente pintada por Óscar Pérez.

La Ciudadela. Magníficamente pintada por Óscar Pérez.

La Ciudadela es la mejor idea de toda la novela y la que tiene más potencial, por más que no lo alcance del todo. La Ciudadela (magníficamente ilustrada en la imagen que acompaña estas líneas, sacada de la web del autor) es una gran roca flotante habilitada como instrumento de guerra y dotada de un puente de mando digno del Enterprise de Star Trek (!), una especie de islote volador de origen misterioso (hasta que el libro lo aclara) convertido en arma de destrucción masiva por una coalición de naciones enfrentadas a Kara, un imperio rival más poderoso que las amenaza. El conflicto con Kara es poco más que un pretexto que se resuelve rápidamente y la novela pasa a centrarse en algo mucho más interesante: las tensiones entre las naciones al mando de La Ciudadela. Mientras unas pretenden usarla como elemento disuasorio para mantener la paz, otras desean convertirla en arma de guerra para erigirse en la nación más poderosa del mundo. Esto da pie a una serie de intrigas y conspiraciones que conoceremos a través de los ojos de Kaelan, a quien conocimos leyendo un libro de fantasía, un capitán que a lo largo de los meses progresará en su carrera militar hasta convertirse en uno de los tres comandantes de la roca.

Kaelan es un personaje carismático (nos dicen más que nos muestran) con el que no resulta difícil simpatizar, pero sin una contrapartida igualmente atractiva entre sus rivales. Lo mejor de esta parte es el entorno y el sentido de la maravilla, aunque esté desperdiciado por razones a las que me referiré en un momento. Lo más interesante es que trate un tema más propio de la ciencia ficción que de la fantasía (y que nadie dude en corregirme si lo cree menester): Las armas de destrucción masiva y sus implicaciones reales y éticas. Es algo en lo que no había pensado nunca antes, pero la fantasía épica parece un género especialmente adecuado para hablar de él. En El Rey Trasgo se nos muestran más las intrigas políticas que las consecuencias del uso de la Ciudadela, y su destrucción me lleva a pensar que en la segunda novela no se profundizará mucho más en el tema, pero me gustaría ver cuales son sus consecuencias. Y aunque he tenido que pensarlo un poco, también me gusta la transformación de Kaelan en el héroe (o uno de ellos) del segundo libro, especialmente por los elementos de worldbuilding que contiene en pocas páginas sobre la parte sobrenatural del mundo. Incluso le perdono el Deus Ex Machina.

Mi principal reproche a los capítulos de la Ciudadela es el apresuramiento con el que están narrados, prácticamente de batalla en batalla y sin prestar atención al entorno general. Así renuncia a buena parte del sentido de la maravilla (o del horror) que podría conseguir y, de hecho, algunas de las mejores escenas de estas secciones son las que se explican desde puntos de vista externos: los soldados del ejército karense viendo como la Ciudadela se acerca a ellos con su carga de muerte inescapable, o los ciudadanos de Thorar al darse cuenta de la amenaza que pende sobre sus cabezas. Otras escenas, como el encuentro entre Kaelan y el cirujano responsable de injertarle un brazo mecánico, funcionan mal por culpa de una falta de trabajo previo que prepare el terreno para la relación entre ambos, y cosas similares pueden decirse de encuentros similares. En general, en esta sección la prosa de Morán Roa peca de afectada y, para mi gusto, fuerza demasiado el estilo en busca de un tono épico al que le falta algún ajuste para funcionar de verdad.

El erudito Tobías, el librero Helmont, Mirias el misterioso y la música del azar

Esta es la segunda parte del libro y la que menos me gusta. Es la más problemática, la menos interesante y lamento no poder decir mucho bueno de ella. A ver, pasemos rápido el mal trago: es aburrida, los personajes son esquemáticos y tiene más casualidades que hojas en el suelo de un robledal en lo más crujiente del crujiente otoño. Más que una subtrama parece una excusa para tener a una serie de personajillos a punto para el segundo libro, pero en el actual no sirve más que de marco para la tercera (y la mejor) de las subtramas, narrada en el diario de viaje descubierto por Tobías, por CASUALIDAD, en la librería de su amigo Helmont. También sirve para esconder primero y revelar después un personaje que no hace nada durante la mayor parte de la historia pero al que solo le falta un letrero luminoso (parpadeante) que diga “¡ESTE TÍO ES IMPORTANTE!”. Se trata de Mirias, un nigromante encerrado en si mismo que NUNCA duerme y NUNCA habla y que vive bajo el techo de Helmont, que le dio cobijo años atrás. Más tarde descubrimeros que fue Mirias quien creó al Rey Trasgo, que a su vez creó La Ciudadela como herramienta que le permitiera dominar el mundo. ¿Os he dicho que la desaparición de la mujer de Tobías parece ser similar a la desventura narrada en el diario? Casualidad.

El comportamiento de los personajes también es un poco forzado. El diario es lo mejor de El Rey Trasgo, pero no puedo decir lo mismo de su descubrimiento o, al menos, de la reacción de Tobías al leer el primer párrafo del mismo:

No pudo seguir leyendo. Estaba perplejo, confundido y asustado. ¿Qué era aquello? Retrocedió unas cuantas páginas.

«Octavo día del mes de Luya.» 

Tobías reaccionó con genuina sorpresa, que se mezcló con el miedo que bullía en su interior. Aquel libro era un diario.

Que sí, que es un diario y que lo que explica puede ser bestia, pero el tal Tobías es un incontinente emocional que ni siquiera se plantea que el diario pueda ser falso, y así se mantiene durante el resto del libro. O sea: poco creíble. La cosa parece mejorar cuando Tobías trata de seguir el camino descrito en el diario en busca del destino de su mujer… pero luego se reactiva Mirias y todo se va al carajo, para bien y para mal.

Los capítulos de esta subtrama me parecen poco trabajados en todos sus niveles. Por suerte está el diario.

Un viaje lleno de desgracias y el Rey Trasgo

Kaelan, un tío que cae bien y que se va a enfadar mucho.

Kaelan, un tío que cae bien y que se va a enfadar mucho.

El diario que tanto impresiona a Tobías contiene un relato de terror estupendo con su principio, su desarrollo y su final. Explica la historia de un grupo de viajeros perdidos en el interior de una montaña que descienden por las grutas de los trasgos y se enfrentan a la locura a medida que se van quedando sin provisiones y los pequeños monstruos dan cuenta de ellos. Es una ficción dentro de la ficción y Morán Roa ha dado, aquí sí, con el tono perfecto. La narración funciona, la atmósfera es opresiva y los personajes se comportan de forma lógica. Es más, la progresión de la historia desde el inicio del viaje hasta llegar a las grutas es impecable y el estilo de Morán Roa fluye de forma natural y controlada, sin esa sensación de esfuerzo excesivo por impresionar con el dominio del lenguaje que afecta al resto del libro. Y da miedo, que es de lo que se trata. La única crítica que le puedo hacer a esta parte del libro es que requiere cierto esfuerzo de suspensión de la incredulidad para aceptar el artificio del diario (¿cómo conserva su autor la sangre fría para conservarlo?), pero no es grave.

A través de esta historia conoceremos a los trasgos y a su rey, el especial personaje que da título a la saga. Dotado de un gran poder mágico y una inteligencia muy superior a la de sus súbditos, el Rey Trasgo espera en la cima de la montaña a que los humanos acarreen su propia desgracia usando La Ciudadela que él creó. Al final del libro, claro, se sale con la suya y el mundo queda marcado por una enorme cicatriz y preparado ser invadido por una plaga de trasgos (de los cutres, de los tontos). El Rey Trasgo es puro anime. Su personalidad histriónica, su explosión de poder al final del libro, todo lo que sabemos de él… me resulta imposible no imaginarlo dibujado por Akira Toriyama o salido de un manga guardado justo al lado de los de Full Metal Alchemist, otro tebeo japonés que resuena en algunos aspectos de la novela. Es  un personaje divertido y caracterizado con un mimo evidente, aunque su integración con el resto de la novela es precaria y, hasta que desencadena el apocalipsis, es poco más que un recordatorio ominoso de un terrible (y poco claro) destino que aguarda al mundo. No cabe duda de que su importancia será mayor en la siguiente entrega. De momento es poco más que una promesa, pero no lo digo como crítica negativa sino como descripción de su papel. Más allá de disfrutar del personaje me cuesta valorarlo más hasta que no haya leído más de la saga.

El libro en movimiento y su director de orquesta

Como para no tenerle miedo...

Morán Roa. Como para no tenerle miedo…

Para mí, el principal problema del libro es que el todo no es mayor que la suma de sus partes. Tampoco es menor, ojo, pero el conjunto no funciona como un todo orgánico. Es una novela llena de buenas ideas y con escenas y pasajes concretos fenomenales, que consigue cerrar las tramas principales anticipando lo justo para dejar al lector con ganas de más, pero su ejecución es desigual y se le ven las costuras. Tal vez sea un libro demasiado ambicioso, no lo sé, pero el caso es que se le ven demasiado las costuras. Me encantaría saber cual ha sido el proceso de escritura, porque mi sensación es que ha sido escrito por capas y que no todas están igual de trabajadas. Ya digo, eso no es más que una impresión. Es probable que esté equivocado.

Lo cierto es que siento una gran curiosidad por ver si Morán Roa va un poco más allá en la segunda entrega, que leeré con ganas tanto por esta curiosidad como por las puras ganas de saber como sigue la historia (y esto en si mismo ya es un triunfo de El Rey Trasgo). Es un autor al que seguiré. Creo que tiene ante sí un camino ascendente. Tiene que encontrar su voz de verdad, la que suene natural, pero es evidente que tiene voluntad de estilo y, hasta donde yo puedo juzgar, madera de escritor.

Además parece un Highlander, así que si me lo vuelvo a encontrar por la calle huiré como la cobarde sabandija que soy, no fuera a ser que hubiera leído esta reseña y tuviera su espada a mano. 

PD. Esta lectura ha formado parte de la lectura conjunta organizada en el blog El Sueño del Dragón.

Barb Hernández

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Entrevista a @Odo sobre su lectura de Las Furias de Alera, de Jim Butcher

Hace unas semanas decidí leer la versión original de Las Furias de Alera para preparar una entrevista a Jim Butcher para Literatura Fantástica RBA. La entrevista salió el martes pasado y, si todo ha salido como estaba previsto, el libro se pondrá a la venta mañana mismo. Aunque después de las muchísimas horas de placer que me han proporcionado los libros de Harry Dresden de Butcher mi predisposición ante esta novela era más que buena, confieso que mi expectativas se han visto superadas con creces. La propuesta de Jim Butcher tiene suficiente personalidad propia, gracias a su enorme pericia como narrador, como para ser un caramelo para cualquier aficionado a la fantasía. Este libro es pura aventura y pura diversión. Me parece una lectura obligada para todos aquellos que, como yo, agonizan entre libro y libro de George RR Martin o Patrick Rothfuss o para los seguidores de Brandon Sanderson o Joe Abercrombie.

Pero todo este rollo no es más que la base del pastel: la guinda la ha puesto mi amigo Odo, esa estrella fulgurante de la blogosfera cienciaficcionera española que ha leído el libro al tiempo que yo y con quien nos hemos saturado mutuamente las bandejas de entrada de nuestras cuentas de correo comentando con enfermizo lujo de detalle el devenir de Las Furias de Alera. En lugar de hacer una reseña, hemos decidido entrevistarnos el uno al otro acerca de la lectura de la novela. Podéis leer mis respuestas a sus preguntas en Sense of Wonder, y aquí, después de la magnífica ilustración de Alejandro Colucci para la edición española de Las Furias de Alera, os dejo con lo que Odo tiene que decir. 

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de las Furias de Alera?

Nunca había leído nada escrito por Jim Butcher, así que no sabía muy bien qué esperarme. Como su fama le viene por una serie de fantasía urbana (las novelas protagonizadas por Harry Dresden), inconscientemente me esperaba algo de ese estilo: narración en primera persona, tono irónico, ambiente oscuro y sórdido… Pero no, Butcher entronca perfectamente un montón de referencias de la fantasía épica clásica y contemporánea para crear una historia tremendamente sólida, con muchísimo ritmo y con personajes variados y atractivos. Y eso es lo que más me ha sorprendido: la capacidad de integrarse perfectamente en un género, en toda una tradición, y crear una obra que es, a la vez, fresca en muchos aspectos y un homenaje a otras historias muy conocidas.

El libro plantea muchos interrogantes que deja para futuras entregas. ¿Hasta que punto crees que Butcher lo tenía todo planeado?

Hay algunos elementos que sí que parecen planeados a largo plazo. El más evidente de ellos es la evolución de Tavi, el personaje principal (aunque en esta primera parte el protagonismo está bastante repartido, en realidad). El hecho de que sea el único habitante de Alera que no posee capacidades mágicas hace sospechar que su destino va a ser muy especial. Además, el misterio de su origen parece que va a erigirse en uno de los ejes fundamentales de la trama en las siguientes entregas. Al menos Butcher ha ido dejando caer pistas e insinuaciones que hacen pensar que va a ser así.

Pero por otro lado, hay algunos personajes que inicialmente parecían secundarios pero que se vislumbra que pueden ser muy importantes en el futuro de Alera. Da la impresión de que son los típicos personajes que van creciendo, evolucionando y cobrando protagonismo poco a poco sin que esa fuera la intención inicial del autor. Pero claro, esto sólo son especulaciones mías. Lo bueno es que, como la serie ya está terminada y se ha publicado íntegramente en inglés, no tendremos que esperar un tiempo indeterminado para averiguarlo (a diferencia de otra famosa saga de fantasía épica que tiene a sus seguidores en vilo y casi siguiendo los partes médicos de su autor).

Alera Codex : Marat by *sandara on deviantART

¿Qué te ha parecido el sistema de magia que propone el libro? ¿Como se lo describirías a los lectores del blog?

Es un sistema muy original, basado en los elementos (tierra, aire, fuego…). Me ha gustado mucho cómo estos poderes mágicos pueden hasta llegar a materializarse en forma animal, cobrando una personalidad propia. También me ha gustado cómo Butcher combina la parte mágica con la lucha con espada (y hasta algo de artes marciales) en las frecuentes y estupendas escenas de acción. Algunas de ellas me recordaron a la fantástica película “Tigre y dragón“, no sé si la has visto. Otro aspecto muy interesante es el contraste entre la magia de los habitantes de Alera y los Marat, basada en su vínculo con las bestias salvajes. Los enfrentamientos entre ambas facciones son espectaculares (con una de las mejores batallas que he leído en los últimos años).

Lo que quizá no me ha gustado tanto es que no se acaba de explicar del todo cuáles son las capacidades y, sobre todo, los límites de la magia basada en los elementos. Espero que en las siguientes entregas se profundice más en el tema.

Bernard and Brutus by *sandara on deviantART

Una pregunta que me he hecho yo mismo leyendo el libro: ¿No crees que Las Furias de Alera no ha recibido la atención que se merece en el mercado anglosajón?

Sí, la verdad es que he de confesar que nunca había oído hablar de esta serie hasta que fue anunciada en la colección Literatura Fantástica y me sorprende, porque tiene una calidad excepcional. Buscando un poco de información (me tragué algún spoiler, por cierto) he visto que hay hasta foros enteros dedicados a Codex Alera, pero no es una serie que se oiga nombrar con frecuencia y me extraña. Quizá queda un poco eclipsada por la popularidad de la saga de Harry Dresden, pero me parece injusto, porque al menos el primer libro es divertidísimo y merecería más atención por parte de los lectores de fantasía.

Me consta que últimamente estás disfrutando con algunos de los libros de Brandon Sanderson. ¿Crees que la propuesta de Butcher tiene algún punto en común con la fantasía de ese autor?

Sí, desde luego. Está claro que Sanderson es, a día de hoy, el referente en cuanto a sistemas de magia originales (y aventuras “palomiteras”) así que es inevitable hacer una comparación con las obras de este autor y cualquier otra novela que proponga un sistema mágico novedoso. Como decía en la pregunta anterior, Butcher no desarrolla tanto las “reglas” de la magia como puede llegar a hacerlo Sanderson, pero sí que logra el mismo nivel de integración en las peleas, en la personalidad y en la vida “cotidiana” de los personajes. En eso se parecen mucho y también en el ritmo, que en Las furias de Alera es endiablado. Sin embargo, un punto en el que quizá gane Butcher, al menos en esta obra, es en que los personajes secundarios tienen mucha personalidad y están muy bien dibujados: cuando vamos conociendo elementos de su pasado nos damos cuenta de que son totalmente coherentes con su forma de actuar y eso aporta mucha solidez y credibilidad a la historia.

Amara and Cirrus by *sandara on deviantART

Y finalmente, la pregunta más importante: en una pelea entre Amara y Vin (de Mistborn), ¿quién crees que saldría vencedor?

Esa es una buena pregunta. Casi tan buena como la famosa “¿quién preferirías ser, Borges o Daredevil?“. Y como todas las buenas preguntas, es muy difícil de responder. A primera vista, diría que Vin tiene más talento mágico natural, pero Amara es la indiscutible ganadora en fuerza de voluntad y disciplina. Por otro lado, tanto Amara como Vin tiene una debilidad natural y es que dependen de la presencia de ciertos elementos para poder hacer magia, así que habría que tener en cuenta el terreno del enfrentamiento. Además, Amara es una excelente espadachina, cosa que podría darle ventaja en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, pero claro, las espadas suelen ser metálicas y Vin podría usarlas a su favor… Dejémoslo en empate técnico hasta que pueda leerme el resto de las entregas de ambas sagas (de momento sólo he leído el primer libro de cada una) y ver cómo evolucionan los personajes, cosa que no creo que tarde en hacer, porque estoy enganchadísimo a ambas sagas. De hecho, un par de veces salí a la calle con el Kindle para poder seguir leyendo Las furias de Alera de camino al trabajo (y no, no choqué con ningún árbol, pero la gente me miraba raro).

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A Dance With Dragons, de George R.R. Martin

A Dance With Dragons by George R.R. Martin

“Not all men were meant to dance with dragons”

En cuestión de libros no he encontrado nada que se parezca tanto a una droga como la saga de la canción de hielo y fuego de George R.R. Martin (GRRM). Sus libros me hacen perder toda pretensión de perspectiva y no puedo más que dejarme llevar y disfrutar, de forma casi obsesiva, del argumento y las desventuras de los personajes. Me embarga el entusiasmo y me resulta enormemente difícil dar un paso atrás y formarme una opinión más o menos ecuánime del libro, pero voy a intentarlo tratando de no destripar los acontecimientos del libro.

Si habéis leído los libros precedentes sabéis que esta entrega no es tanto la continuación de la anterior (A Feast For Crows (AFFC)/Festín de Cuervos) como su segunda mitad. Si AFFC narraba los acontecimientos que transcurrían en Westeros después de A Storm of Swords (ASOS /Tormenta de Espadas), en A Dance With Dragons (ADWD) sabremos lo que sucedía en aquellos momentos más allá del Muro y al otro lado del Mar Estrecho, aunque llegado un punto el libro continúa la historia más allá de AFFC. Este solapamiento parcial de las cronologías puede resultar algo confuso en algunos momentos, pero en general no da mayores problemas. Esta mitad de la historia, por cierto, es la que sigue a los personajes que me parecen más interesantes.

Tengo la sensación de que, en términos de estilo, GRRM ha evolucionado como escritor libro a libro, aunque la mejora de la prosa se ha visto acompañada de una pérdida relativa de brío narrativo. Muchos de los acontecimientos importantes (y a veces parece que todos lo son) narrados en ADWD suceden entre bastidores y sólo los conoceremos cuando lo haga algún personaje relevante. Es probable que eso sea un rasgo inevitable en una novela que ha acumulado decenas de personajes, incontables líneas argumentales y un nivel de detallismo difícil de describir. La historia ha pasado de centrarse casi por completo en el argumento y la interacción entre personajes a priorizar la vida interior de los personajes y el análisis detallado de periodos cortos de tiempo, y el coste del realismo así obtenido se ha pagado en términos de adrenalina. Es un cambio que comienza con AFFC, el libro de la saga que más se aleja de la novela de aventuras y más interés muestra en el retrato social y en explicar el impacto que tienen la guerra y la ineptitud de los gobernantes sobre el grueso de la población. ADWD se sitúa a medio camino de las dos opciones y recupera buena parte del carácter folletinesco (¿pulp, quizás?) de las primeras novelas sin renunciar a la atención al detalle, la atmósfera y la vida interior de los personajes. Por mucho que se abran algunas subtramas nuevas, en ADWD se comienzan a posicionar las piezas del argumento de cara a un eventual desenlace. No soy tan atrevido como para asegurar que GRRM conseguirá acabar su saga en los dos volúmenes pendientes previstos pero sin duda, por primera vez, se vislumbra una luz al final del túnel.

Este es el quinto volumen de una serie extensa y, consecuentemente, un libro dirigido a los fans de la saga (cada vez más numerosos gracias, en buena parte, al éxito de la magnífica adaptación televisiva de HBO). Los aficionados recibieron con cierta tibieza el volumen anterior (AFFC), en parte por el largo tiempo que tardó en aparecer en los estantes de las librerías y en parte por la discutible decisión de excluir a algunos de los personajes más populares debido a una división de la estructura de la novela algo absurda. Esta tibieza no parece haber influido en lo más mínimo en las enormes expectativas que ha generado la publicación de ADWD, que durante los larguísimos 6 años transcurridos desde la publicación de AFFC no han hecho más que crecer. Para mi ha merecido la pena la espera y puedo decir que me ha gustado más que AFFC (que, a diferencia de tantos, me gustó mucho). Durante las semanas que he tardado en leerlo me he sentido obnubilado e hipnotizado por la historia, ciego a los comentarios negativos que he ido recibiendo a través de twitter (esta ha sido una lectura un poco 2.0). Posiblemente la queja más frecuente que he leído es que durante buena parte del libro pasa más bien poco, y ciertamente hay algo de cierto en esa afirmación. Es una novela de ajustes minúsculos a una enorme maquinaria argumental construida a lo largo de cinco novelas extensas y, necesariamente, se aparta a menudo del meollo de la acción. En cualquier caso el aburrimiento no me ha enseñado en ningún momento su rostro gris y opino que GRRM da muestras de un pulso narrativo y de una capacidad de ingeniería narrativa brutales. Creo sinceramente justificado el largo tiempo que le ha llevado escribir este libro. Nunca me ha resultado fácil valorar el mérito literario de la saga. Y sí, ya se, el “mérito literario” es una cualidad inefable y siempre discutible, pero normalmente me cuesta menos crearme una impresión, subjetiva y más o menos equivocada, que me sirve para entender los libros y, más importante, para entenderme a mí mismo como lector. La Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin hace saltar por los aires mi persona de reseñador aficionado, convirtiendo en un monstruo incontenible al pequeño fanboy que llevo dentro. Lo hizo con el primer libro, lo ha hecho con todos los que lo han seguido, y lo ha vuelto a hacer ahora. No puedo más que quitarme el sombrero ante GRRM, encomendarme a los dioses de la paciencia y rezar para que la espera hasta el próximo libro no se me haga tan larga como se me ha hecho con este.

Matrícula de honor.

 

Edición reseñada

A Dance With Dragons
George R.R. Martin
Bantam (12 de julio de 2011)
Versión Kindle

[Una versión en catalán de esta reseña apareció originalmente en la Biblioteca de Ilium en Tumblr. El motivo por el que la vuelvo a publicar traducida es su nominación en los premios Hugo 2012]

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Throne of the Crescent Moon, de Saladin Ahmed

Throne of the Crescent Moon (The Crescent Moon Kingdoms, #1)

La primera novela de Saladin Ahmed es una aventura de fantasía clásica (y donde digo clásica quiero decir genérica y ligeramente convencional) que se beneficia de un toque de exotismo arábigo que le sienta realmente bien. ¿Es un soplo de aire fresco en el ámbito de la fantasía? Pues no, o no del todo.

La novela está protagonizada, sobretodo, por un anciano mago cazador de monstruos (Adoulla) y su ayudante (Raseed), un guerrero procedente de una estirpe de fanáticos ultrarreligiosos. Durante el transcurso de una de sus misiones dan con Zamia, la última superviviente de una tribu nómada masacrada por la criatura de un brujo oscuro que tiene el poder de crear monstruos inusualmente numerosos y poderosos. La muchacha, por cierto, tiene el don divino de transformarse en un felino mítico, y ha sido la protectora de su tribu hasta la matanza de la misma. Juntos, deberán hallar la manera de evitar que el brujo malvado se haga con el Trono de la Luna Creciente y hunda el mundo en una edad oscura. ¿No os parece una permutación más de una historia que ya conocíais? A mi sí.

Ojo, no estoy diciendo que sea una mala novela. No lo es en absoluto. Tiene mucho que alabar, la lectura absorbe y las especias con las que está aderezada la convierten en una experiencia interesante, pero su componente de innovación no va mucho más allá de lo cosmético. A estas alturas no habrá muchos aficionados que discutan que el imaginario derivado de la edad medieval en Europa ha encorsetado durante largo tiempo la estética de la fantasía más o menos épica, por más que en estos últimos años han aparecido libros que se alejan de esta tendencia (y sin haberlos leído me vienen a la cabeza los diversos libros de Guy Gavriel Kay, la Trilogía de la Sucesión de N.K. Jemisin, la fantasía épica de trasfondo eslavo de Bradley P Beaulieu o, muy recientemente, el Range of Ghosts de Elizabet Bear). Aunque el libro de Ahmed representa un paso más en una dirección nueva e interesante, su ampliación de fronteras no va suficientemente lejos. Los clichés a los que recurre son los mismos de siempre y la estructura básica de la historia resulta sobradamente familiar. Lo que sí aporta es una sensibilidad algo diferente en el planteamiento del argumento, con un ritmo algo menos acelerado de lo que es habitual en este tipo de aventuras y un enfoque que prima las interaciones entre los personajes, sus diferencias de origen y sus diferentes sistemas de creencias. También es curioso, en el buen sentido, el contraste de edad entre los dos grupos de protagonistas principales: Adoulla y sus viejos compañeros de aventuras (los héroes de antaño: sabios, cansados, nostálgicos, cínicos) y Raseed y Zamia (los jóvenes guerreros: desprovistos de sentido del humor, obsesivos, ansiosos por combatir, irreflexivos). El recurso a la figura del viejo guerrero es uno de los aspectos del libro que más me ha gustado y la interacción entre los dos grupos da pie a una dinámica interesante. El deseo de Adoulla y sus compañeros de combatir una última batalla para luego retirarse definitivamente le da a la historia un toque nostálgico y ayuda a aumentar la significación personal de la aventura. Saladin Ahmed tiene un buen dominio de su estilo y consigue ser simultáneamente claro y alambicado y muy sensorial. Su escritura evoca una atmosfera exótica que recuerda a otras leyendas procedentes del mundo árabe que todos hemos conocido desde pequeños. Aunque es un buen escritor de escenas de acción estas no son demasiado numerosas y el tono del libro es más bien nostálgico y reflexivo, con mucho lamer de heridas. La edición en audiolibro que yo he usado tiene el valor añadido del prodigioso Phil Gigante, un narrador elegante capaz de infundir todo tipo de acentos exóticos a la narración.

Throne of the Crescent Moon es uno de los debuts interesantes del año y no me cabe duda de que es una lectura recomendable (y muy disfrutable) para cualquier aficionado a la literatura fantástica interesado en las novedades y su combinación de nuevos aromas con un enfoque de la historia tirando a convencional funciona bien. Hay algunos aspectos que no me acaban de convencer, entre los que destacaría su intenso aroma a primera novela de trilogía (sí, será una trilogía. ¿No lo veíais venir?). A ello atribuyo la familiaridad del argumento. No discuto la solidez del relato, aunque el ritmo reposado está a un paso de volverse comatoso en el tramo intermedio y luego se precipita a una conclusión que no es completamente satisfactoria, pero durante demasiadas páginas he pensado que el autor estaba más interesado en tantear el terreno de cara al segundo libro que en escribir esta primera entrega. Ahora que ha colocado a todos sus peones y ha dado vida a unos personajes interesantes y perfectamente caracterizados, mis expectativas para un eventual segundo libro serán mucho más elevadas. Me he quedado con ganas de más, tanto porque me ha sabido a poco como por lo que el libro promete en términos de futuras aventuras, pero tengo confianza en la capacidad de Saladin Ahmed de dar más cancha a su imaginación y escribir algo realmente nuevo y emocionante. A día de hoy le pongo 3 estrellas de las 5 posibles de Goodreads.

 

Edición reseñada:
Throne of the Crescent Moon
Saladin Ahmed (narrado por Phil Gigante)
10 hrs y 16 mins (unabridged)
Brilliance Audio

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“Red Country” de Joe Abercrombie ya tiene portada


Después de leer la Trilogía de la Primera Ley de Joe Abercrombie me declaré fan incondicional del autor y de su enfoque… ¿Tarantiniano?… de la fantasía épica clásica. Todavía me esperan en la estantería su The Heroes y su Best Served Cold [La Mejor Venganza, Ed. Alianza], con los que comparte mundo y algunos personajes y ya anuncian la publicación de su nueva novela Red Country. Su fecha prevista de publicación es el 20 de noviembre de 2012 asi que espero que me de tiempo a leer también los otros. De momento Red Country está incluida en la sección The Pila 2012 de La Biblioteca.

Lo poco que se sabe del argumento de Red Country, y basta para despertar mi apetito, es esto (¿habéis visto esos trailers que explican toda la película? Pues esto se parece. Avisados quedáis):

“Cuando Shy South regresa a su granja no encuentra más que ruinas humeantes. Su hermano y su hermana han desaparecido y sabe que si quiere volver a verlos tendrá que recuperar su maldito antiguo yo. Cuando emprende la búsqueda solo su cobarde padrastro la acompaña. Pero al parecer, igual que ella, este también ocultaba un pasado sangriento. Sangriento como ningún otro. 

Su viaje les llevará a través de las llanuras sin ley, a un pueblo fronterizo enfermo con la fiebre del oro, a través de enfrentamientos, duelos y masacres, hasta subir a las alturas inexploradas de las montañas en las que se encontrarán con antiguos enemigos y establecerán una alianza con Nicomo Cosa, un infame soldado de fortuna en el que nadie debería confiar…”

La portada, por cierto, la he encontrado en el estupendo blog A Dribble of Ink y hace referencia a la edición USA.

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