Tag Archives: español

Danza de Tinieblas, de Eduardo Vaquerizo, o reseñar como excusa

Introducción: ¿Excusa para qué?

Hace poco que leí, en el blog de mi buen amigo Pedro, su análisis amargo de la realidad actual de la literatura fantástica española, uno de varios últimamente dentro de este mundillo del género en nuestro país. Es un tema que tiende a provocar reacciones polarizadas, más bien primarias, que me parece que enmascaran una discusión que ni está de más, ni tiene porqué ser otra cosa que constructiva. No comparto el planteamiento de Pedro —yo me siento más cómodo entre tonos de grises que entre blancos y negros, tal vez porque escribo desde la duda permanente—, pero coincido con algunas de las cosas que dice o algunas de las que interpreto, tal vez equivocadamente. Mis impresiones —y oye, ni estoy sentando cátedra ni soy un experto en el tema— son las siguientes:

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Iris, de Edmundo Paz Soldán: buena ciencia ficción indid

«Estaba parada sobre una fosa común. Todo Iris era una fosa común. El planeta entero una fosa común.»

iris

El pasado viernes tuve el privilegio de mantener una larga e interesante conversación telefónica con Edmundo Paz Soldán, autor (entre otras) de la novela de ciencia ficción Iris, publicada por Alfaguara. De esa conversación ha surgido una entrevista que tengo muchas ganas de compartir con vosotros, pero prefiero esperar hasta mañana y sacar antes la reseña. La novela me ha parecido fascinante, arriesgada y uno de los mejores títulos de ciencia ficción que he leído últimamente, en el idioma que sea.

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La Cuarta Señal, de José Carlos Somoza: un libro de M

la cuarta senalYa hace un tiempo que me propuse explorar de forma más o menos sistemática —está siendo más menos que más— el panorama de la literatura fantástica escrita por autores españoles, un terreno en el que andaba, y ando, lamentablemente pez. Eso me ha llevado a rastrear foros, conversaciones, blogs y fuentes diversas para tratar de formarme una lista de autores más o menos representativos a ir leyendo, además de plantear la pregunta (con resultados interesantes) en este mismo blog. Es un sistema poco preciso pero seguro que mejor que la selección al azar, al menos hasta que me forme un panteón personal y me sean más familiares los nombres. Y si hablamos de nombres, uno de los que más alto suenan es, sin duda, José Carlos Somoza. Y suena con suficiente frecuencia y consistencia como para que lo considerara una apuesta razonablemente segura.

Craso error.

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Sorteo de Híbridos y Engendros, de George R.R. Martin

hyeSi a principios de año sorteábamos Luz de estrellas, el primer volumen de la autobiografía literaria de George R.R. Martin, hoy nos toca agradecerle a Gigamesh la oportunidad de hacer lo mismo con el segundo volumen, Híbridos y engendros.

La otra vez os pedí que para participar recomendarais un cuento de literatura fantástica y, la verdad, quedé muy contento del resultado. De hecho, os recomiendo visitar el hilo que se formó en torno al sorteo y descubriréis un montón de títulos interesantes que perseguir. Esta vez, sin embargo, variaré la pregunta, en parte por no repetirme. Así pues, para entrar en sorteo de un magnífico ejemplar de Híbridos y engendros, segundo volumen de la autobiografía literaria de George R.R. Martin, tenéis que decirme:

¿Cuál fue el libro que os convirtió en aficionados a la literatura fantástica (ciencia ficción, fantasía, terror…)?

 

 

Normas del sorteo

  • A cada participante le asignaré un número de orden.
  • No se podrá participar con más de una entrada.
  • El sorteo tendrá lugar el 1 de octubre a las 23.59h, momento en el que utilizaré el generador de números aleatorios de http://www.random.org/ para obtener el número ganador.
  • La persona agraciada por la suerte será anunciada en este mismo blog y me pondré en contacto con ella para los detalles del envío.

¡Que la suerte os acompañe!

Relatos incluídos en Híbridos y engendros

  • El hombre de la casa de carne.
  • Recuerdos de Melody.
  • Los reyes de la arena.
  • Nómadas nocturnos.
  • El tratamiento del mono.
  • El hombre con forma de pera.
  • Una bestia para Norn.
  • Guardianes.
  • Más allá de los límites de la realidad: El camino menos transitado.
  • Puertas
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Reseña de Terra Nova vol.1: El primer paso de un futuro clásico

Terra Nova: antología de ciencia ficción contemporánea (Terra Nova, #1)

Para mi Terra Nova se había convertido en una asignatura pendiente. Me suscribí al proyecto cuando se anunció, hice mi donación, recibí el libro, me lo volví a comprar en formato digital para mayor comodidad y… pasaron los meses sin siquiera tocarlo. No es un retraso infrecuente. Como les pasa a muchos, la velocidad de incorporación de nuevos títulos a mi biblioteca personal es muy superior a la salida que puedo darles, pero en el caso de Terra Nova me molestaba especialmente por varios motivos. En primer lugar, es un proyecto que contaba con mi simpatía y mi apoyo a priori, independientemente de la calidad que me fuera a encontrar después. Además, no han dejado de aparecer reseña tras reseña que, con uno u otro matiz, daban a entender que el resultado estaba a la altura de las expectativas, cosa que no siempre sucede. En realidad sucede con frecuencia escasa. Finalmente, cuando ya se ha anunciado la aparición del segundo volumen y su tabla de contenidos (¡muy interesante!), esta vez bajo el paraguas de Fantascy, ha disparado mi sensación de estar a punto de ser arrollado por el proverbial toro y me ha llevado a cogerlo por los cuernos, leer el libro y ¡ahora sí! dar rienda suelta mi incontinencia verbal y explicaros, a vosotros y al mundo en general, qué me ha parecido. Y me ha parecido… Bien. Quiero decir realmente bien. Bien de corre y léelo.

Nunca tengo claro cuál es la mejor manera de encarar la reseña de una antología, especialmente cuando es de autores diversos y sin un tema claro como ésta o, dicho de otra forma, cuando tiene vocación de escaparate. El resultado tiene que ser necesariamente (o casi) desigual, por más que los altibajos puedan ser diferentes para cada lector, y de hecho ese es el principal reproche que le hago: el esfuerzo dedicado a tener un cuento para todos los gustos hace difícil que alguien pueda enamorarse de todos. Por otro lado, esa diversidad es consistente con la vocación escaparatil a la que me refería antes y los propios Luis Pestarini y Mariano Villarreal, responsables de la antología lo reconocen en su prólogo:

“[E]s arriesgado hablar de rasgos de la ciencia ficción como si estuviéramos ante un corpus homogéneo, pero al menos podemos afirmar que ese núcleo duro que tiene como virtud la especulación y la indagación sobre los cambios y sus consecuencias sobre el hombre, es el que otorga sentido a esta antología.”

Mostrar el abanico de la ciencia ficción contemporánea es, claro está, una misión imposible, pero loable en su inconsciencia. Y qué caramba, puede no resultar tan descabellado si Terra Nova se consolida como publicación periódica, como parece sugerir su reciente asociación con un sello como Fantascy. Es decir: reproche inicial anulado. Tabula rasa y seguimos con la reseña. Algún espoiler habrá.

Volar alto como Ícaro…

Para mí la antología incluye cuatro relatos magistrales: los de Ken LiuErick J. MotaJuanfran Jiménez e Ian Watson. Si tuviera que elegir uno por encima de los demás creo que me quedaría con el Recuerdos de un país zombi de Mota, aunque es posible que objetivamente no sea el mejor y le vea algún problema.

Ya había leído en inglés El zoo de papel, de Ken Liu, y ya entonces me pareció un cuento hermoso y bien ejecutado. Ahora, además, puedo elogiar la traducción de Claudia de la Bella y confirmar mi impresión del cuento. Una de las críticas negativas que más a menudo se leen acerca de los relatos de Liu se refiere a su carácter sensiblero. Es cierto, lo tienen otros cuentos y lo tiene El zoo de papel, pero es un tono al que le sabe sacar partido y no me parece una crítica seria. Lo que Liu hace lo hace muy bien y habría que saber diferenciar entre los gustos personales y su habilidad como narrador. La evolución de la relación entre un hijo y su madre, con sus altibajos, es algo con lo que muchos podemos empatizar. Liu tiene la gracia de llenar la infancia de magia (literalmente) y hacer que el chaval renuncie a apreciarla para no sentirse diferente en una reacción totalmente verosímil, como verosímiles son su crueldad adolescente y su arrepentimiento posterior. Muy buen cuento, hermoso, y una buena muestra de cómo los recursos del género fantástico pueden servir para explorar la realidad de nuestras vidas.

Hace un tiempo, hablando con Cris de Más Ficción que Ciencia acerca de Cuerpos de Juanfran Jiménez, me dijo que le recordaba al Trueque mental de Robert Sheckley. Ambos comparten la premisa del cambio de cuerpo, pero mi sensación es que la intención de los dos textos es muy diferente. Donde Sheckley buscaba la sátira y la desintegración de la linealidad de la narración a golpe de surrealismos, Jiménez plantea una historia de acción casi hollywoodiense llena de humor y muy eficaz. No es un relato demasiado serio… pero maldita la falta que le hace. Divierte. Un día sin papá, de Ian Watson, es lo contrario: un relato sutil, intimista y delicado que presta tanta atención a lo que explica como a lo que calla. Toca un tema, el de la vejez y el futuro que nos depara, que me inquieta sobremanera y le da un tratamiento original e imaginativo que no desentonaría en un capítulo de Black Mirror, aunque la serie busque un efecto más provocador. A juzgar por otras reseñas que he leído no es uno de los relatos más apreciados del volumen… y ahora mismo estoy tensando las riendas de mi arrogancia para no decir que eso es porque no se ha leído bien. De los relatos que he mencionado hasta ahora es el que más me gustaría haber escrito.

Vamos con Recuerdos de un país zombi, el original relato Z del cubano Erick J. Mota que ha provocado reacciones tan encontradas entre los lectores. He ido leyendo las reseñas que he ido encontrando del libro, además de hablar de él con varios amigos con los que comparto afición, y a priori me parecían más convincentes los argumentos a favor del relato que los contrarios. A posteriori también, mira tú. En manos de Mota la suma de su acento cubano con la mezcla de crítica social, historia de zombis e invasión de los ultracuerpos produce un resultado mayor que la suma de sus partes que no puede atribuirse solo al exotismo. Además de ser tremendamente divertido y sugerente, el autor le da una energía a su historia que compensa las irregularidades gramaticales (¡esos tiempos verbales incongruentes!) y lo chapucero del innecesario infodump hacia el final del libro. Si se supera, Erick J. Mota puede convertirse en uno de los autores revelación del fantástico en español. Si no, habrá escrito un relato destinado (apostaría por ello) a convertirse en uno de los clásicos del género en nuestro idioma. El Ojos de cesio suyo que estoy leyendo ahora no me hace pensar que la promesa lleve camino de convertirse en realidad, pero el material sigue estando allí. Si alguien lo editara mejor…

Un lento descenso a los infiernos

Con esta historia comienza el declive en cuatro pasos de la antología, pero el nivel sigue siendo perfectamente aceptable. En El ciclo de vida de los objetos de SoftwareTed Chiang mantiene el estilo frío y analítico que tan apreciado fue (no tanto por mí) en Stories of Your Life and Others pero no le sirve para mantener el pulso de la narración en el conjunto de esta novela breve. Propone un tema interesante y a nivel intelectual su lectura es estimulante pero le falta algún ingrediente que la haga memorable. Es una historia que ya había leído cuando se publicó en inglés en 2010 y ya entonces me pareció un tanto fallida, aunque para nada estoy diciendo que sea un mal relato. A falta de leer su último cuento, The Truth of Fact, the Truth of Feeling, me parece que Chiang tiene buenas ideas pero que como escritor es pobre. No demuestra tener recursos para sostener una historia más allá de la extensión de un relato breve. Venga, soltad los perros de la guerra.

Más problemático me resulta Memoria, de la argentina Teresa P. Mira de Echevarría. Parte de un premisa interesante, un entorno a medio camino entre Crónicas marcianas de Bradbury y Avatar de James Cameron con un carácter decididamente de romance científico, pero el desarrollo de la historia y el tono empalagoso de su prosa no me ha convencido. No me gusta su paleta emocional. Al igual que me ha pasado, ya veréis, con Deirdre de Lola Robles, aquí interviene un tema de preferencias personales por estilos narrativos concretos que no es culpa de la autora, pero en cualquier caso Memoria, para mí, es uno de los puntos bajos de la antología. Es una pena, porque me encanta ese Marte como puesto colono fronterizo y muchas de las ideas que forman parte del relato están bien tratadas. Sirvan de ejemplo la marginación de los “nativos” (humanos modificados genéticamente para terraformar Marte) una vez completada su tarea o la concepción de la visión profética como un futuro a enfocar a través de las propias acciones.

Con el Deirdre de Lola Robles me pasa algo parecido: su paleta emocional no es para mí, pero es que además renuncia a toda profundidad y convierte su texto en un sermón, tanto peor por cuanto el planteamiento no es nada original. Robles no tiene la culpa de que a mí me guste que los relatos tengan subtextos pero, como en el relato anterior, es lo que hay. Por lo demás, la autora tiene una prosa bonita pero con un punto de afectacción en el que no entro.

Y llegamos a Victor Conde y su Enciende una vela solitaria. Mi primer Conde. ¿Mi último Conde? Probablemente, aunque hay quien medio me ha convencido de darle una segunda oportunidad. Este relato es malo. Malo con avaricia. Malo de hacer sangrar el alma que lo ha absorbido, arrancarse los ojos que lo han leído y cortarse las manos que han tocado sus páginas. Saltarse este cuento solo puede hacer que la antología mejore. Queridos editores, ¿en qué estaban pensando? No, en serio, ¿en qué? De acuerdo que tiene escenas que funcionan a un nivel puramente visual, pero… ¿”profunda crítica a las redes sociales”? —introducción dixit— Para nada: ni es profunda ni puede ser crítica de puro absurdo. Terrible, de verdad.

Reflexión final

Que una antología tenga altibajos es de esperar, especialmente cuando son de material inédito. Eso no es óbice para que el nivel medio de Terra Nova sea francamente elevado. Después de leerla cada cual tiene su póquer de ases y su selección de relatos con los que no conecta, pero que estos sean diferentes para cada uno refleja la habilidad de los editores para elegir obras representativas para distintos lectores. Menos el de Conde, el de Conde es mal. La idea de combinar autores hispanos de dentro y fuera de España y combinarlos con obras internacionales contemporáneas de actualidad me parece brillante y convierte Terra Nova en una publicación imprescindible para cualquiera interesado en el género fantástico.

Terra Nova empezó como una iniciativa que pudo hacerse realidad gracias al respaldo de muchos lectores que nos sumamos al proyecto antes de ver una sola página. Su voluntad declarada siempre fue la de convertirse en una publicación periódica capaz de ser autosuficiente y no puedo interpretar su adhesión a un sello como Fantascy más que de forma positiva. Quiero aprovechar esta reseña para felicitar a Mariano Villarreal y a Luis Pestarini por el trabajo que han realizado y por el que van a poder seguir realizando. Me muero de ganas de leer el segundo volumen.

P.D. En otra línea de cosas, leyendo el libro me dio el gusanillo de investigar un poco sobre la historia de las antologías en la literatura fantástica y, después de preguntar a quién sabe más que yo, acabé escribiendo este artículo sobre el tema. No puedo dejar de enlazarlo, aunque sea un poco con calzador 😉

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Reseña-entrevista de Cenital, de Emilio Bueso: el caleidoscopio del fin de los días

Uno de los libros de ciencia ficción española de los que más he oído hablar últimamente ha sido Cenital, la novela postapocalíptica de Emilio Bueso y la primera novela que leo del autor. No será la última. Lo he devorado en poco más de dos días y me hace mucha ilusión reseñarlo, más ahora que ha ganado el Premio Celsius 2012 en La Semana Negra de Gijón. Tiene virtudes, defectos, y todo aquello que me hace disfrutar cuando me siento a escribir una reseña. En este caso, además, la ilusión es doble porque Emilio Bueso ha accedido a responder algunas preguntas sobre el libro, así que más que una reseña esto es una entrevista/reseña. A ver cómo sale. Ya adelanto que mi reseña tiende claramente a lo positivo pero parece que los astros se han confabulado y Pedro, a.k.a Leemaslibros, ha sacado al mismo tiempo una reseña que parece un reflejo especular negativo de la mía. Podéis leer aquí. Qué puedo decir… él se equivoca y yo no 😉

Cenital

La premisa de Cenital es tan sencilla como aterradora: en 2014 se agotan las reservas de combustibles fósiles del mundo y con ello se derrumba de forma catastrófica el dominio de la cultura humana sobre el planeta. Es aterradora por la proximidad del fin, por la intensidad del planteamiento de Bueso y por el barniz de verosimilitud que consigue darle al sembrar el texto de referencias a autores y documentos, publicados en nuestra realidad, que ya hoy predicen un fin muy similar al de la novela. Me parece que “conspiranoico” describe bien el tono de Cenital, por más que Bueso confiese no compartir esa manera de ver la realidad:

Yo no creo en las teorías de la conspiración. Entre otras cosas porque si lo del cenit del petróleo fuera una de ellas a mí no me habrían permitido acercarme a una tercera edición de Cenital.

Yo, personalmente, y aunque haga entre poco y nada para prepararme, creo que Cenital habla de una crisis que acabará por llegar… aunque espero que las consecuencias sean algo menos dramáticas, o mucho menos, que en la novela. Bueso, ante la pregunta de si cree que estamos cerca de la situación que describe en Cenital, nos dice:

Las existencias de hidrocarburos disponibles son un activo estratégico para todos y cada uno de los principales exportadores. Hablo de países como Irán  Venezuela, Rusia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos… Unos estados criminales y/o criminalizados, nada transparentes, a menudo considerados como poco democráticos y cuya solvencia y fuentes de financiación a futuros dependen de las reservas declaradas.

Con todo resulta imposible saber cuánto petróleo queda a ciencia cierta, incluso para los hombres más poderosos del mundo. Algunos analistas dicen que ya casi no queda petróleo barato, que tanto secretismo es en parte debido a que la mayor parte de los pozos han superado su cénit de producción. Y el hecho parece ser que los principales yacimientos, como Campo Ghawar, que es de donde ARAMCO obtiene el 65% de sus exportaciones, están ya más secos que un Martini.

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Reseña de Prospectivas, Antología del Cuento de Ciencia Ficción Española Actual

Prospectivas

Uno de objetivos lectores que me planteé para 2013 fue prestarle más atención a la literatura fantástica escrita originalmente en español. Empecé a leer en inglés para (a) mejorar mi nivel del mismo, (b) ahorrar (mucho) dinero y (c) estar más al día de las novedades y… al final me acostumbré tanto que ahora tiendo a huir de traducciones  —Pido disculpas a mis amigos traductores: No son ellos, soy yo— y he acabado sabiendo muy poco de lo que se escribe en español, ya sea desde España o desde Latinoamérica. Tengo algo más claro lo que se escribe en catalán, pero eso me resulta menos difícil porque la cantidad de novedades es más reducida. En resumen, que me parece una situación un poco perversa y —a pesar de los quebraderos de cabeza que me provoca la gestión de mi Pila de libros pendientes— decidí ponerle remedio. Un poco.

Y así llegué a Perturbaciones y a Prospectivas, los volúmenes que Salto de Página ha dedicado a los relatos de literatura fantástica y ciencia ficción, respectivamente, escrita en nuestro país (También han publicado Aquelarre, un volumen similar dedicado al relato de terror). Salto de Página tuvo a bien enviarme los dos primeros volúmenes y, leído Prospectivas y a falta de hacer lo mismo con Perturbaciones, me apetece mucho hacer una pequeña valoración que ya acumula un retraso mucho mayor de lo que me hubiera gustado. Vamos con Prospectivas, pues. Prescindiré del suspense y adelantaré que me ha dejado un regusto un tanto agridulce.

La introducción de Prospectivas

Prospectivas recoge una selección de dieciocho relatos presentados sin orden cronológico, con un prólogo de Fernando Ángel Moreno y una pequeña introducción para cada relato. Con la excepción de dos de ellos, inéditos hasta su aparición en el presente volumen, todos ellos habían sido publicados anteriormente entre 1981 y 2012 y existe un curioso hiato temporal entre el cuento más antiguo (Mein Führer, de Rafa Marín, publicado en 1981) y el siguiente (La Carretera, de Rodolfo Martínez publicado en en 1990) —¿qué le paso a la ciencia ficción española en esos nueve años? ¿Hay una generación perdida?—. Las 432 páginas del libro contienen relatos de autores que le resultarán familiares a cualquier lector que haya tenido al menos medio ojo puesto en la evolución del género en nuestro país, como César Mallorquí, Elia Barceló, León Arsenal, Rafa Marín, Juan Miguel Aguilera, Rodolfo Martínez, Eduardo Vaquerizo, Julián Díez, Santiago Eximeno… y otros que a mí (ya he mencionado mi falta de conocimiento de la actualidad del género en nuestro país, ¿verdad? Pues sirva como disculpa para cualquier susceptibilidad herida) me resultan menos familiares, como Manuel Vilas, Daniel Mares, Joaquín Revuelta, Juan Antonio Fernández Madrigal, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Carlos Pavón, Roberto Bartual, Matías Candeira y José Ramón Vázquez. Sangre vieja y sangre nueva en una combinación interesante que se refleja en la enorme variedad de estilo y de temas que recogen los relatos seleccionados. En mi repaso al contenido del libro agruparé las narraciones en torno a una serie de características, pero ni son las únicas posibles, ni son excluyentes entre sí, ni creo que puedan contener la totalidad de la antología.

Fernando Ángel Moreno se refiere, en el prólogo, a siete elementos muy característicos de la ciencia ficción española, especialmente durante sus primeros años. Estos elementos, que me limitaré a mencionar, son: (1) la falta de personajes femeninos, (2) la ausencia de robots y extraterrestres, (3) el uso del humor como recurso, (4) la presencia de subtextos subversivos, (5) la falta de interés por las utopías, (6) el uso de referentes literarios clásicos y de recursos metaliterarios y (7) una obsesión con lo espiritual o religioso. Después de una primera lectura de la antología cabe hacerle una crítica menor —que el mismo prólogo reconoce de forma implícita— a una propuesta que parece reflejar con mayor acierto la evolución de la novela de ciencia ficción en español que la del relato. Aunque sí es posible detectar la presencia de algunos de estos elementos en varios de los relatos seleccionados, especialmente del humor y del espíritu subversivo. Otras características, como la falta de personajes femeninos o la ausencia de determinadas formas del género, me parecen más circunstanciales y, en cualquier caso, parecen estar cambiando en estos últimos años (lo cual, sobra decirlo, no le resta ningún valor a la propuesta de Fernando Ángel Moreno, interesada en resumir la historia del género y no su presente).

El prólogo es (demasiado) breve pero informativo y apunta la historia general del género en nuestro país, desde un inicio a finales del franquismo después del impacto que supuso leer, por traducidos por primera vez, a autores como Ursula K. Le Guin, Ray Bradbury o Robert Heinlein. Lo más sugerente del prólogo es su descripción del nacimiento humilde de la ciencia ficción en los arrabales de los bolsilibros y su posterior despliegue, durante la transición, con la llegada de las fotocopiadoras y la popularización de los fanzines, convertido en eclosión exhuberante con el advenimiento de internet y la facilidad de acceso, finalmente, a la totalidad del género. Como pasa siempre en este tipo de textos deja con ganas de más y es de agradecer la presencia de la bibliografía recomendada por Fernando Ángel en las notas a pie de página. Tal vez, por meterme en camisa de once varas, deje de lado un fenómeno que intuyo al que me referiré en la sección final de la reseña: la aparición, recientemente, de un grupo de autores que no proceden del fándom más “tradicional” o histórico, desconectado de sus tradiciones y de sus medios habituales. Probablemente sería exagerado hablar de un “segundo nacimiento” de la ciencia ficción, pero… el concepto me tienta. Aclaro que me refiero al prólogo y que la selección de relatos sí refleja este cambio. Aclaro, también, que no me refiero solo a la nueva generación de “extraños” a los que se ha referido Javier Calvo recientemente, sino también a autores con planteamientos más próximos a la ciencia ficción tradicional, como Miguel Santander o Cristina Jurado. Más allá de ejemplos más o menos acertados, lo que me llama la atención es la existencia de esta desconexión en la historia del género.

Impresiones de los relatos y características comunes

El volumen comienza con El Rebaño (1993), de César Mallorquí, para muchos el mejor cuento de ciencia ficción jamás escrito en castellano y uno de los mejores de la ciencia ficción. TODA la ciencia ficción… Ahí es nada… Leído con eso en mente ni el relato ni la prosa de Mallorquí están (no pueden estar) a la altura de las expectativas y no puede hacer más que defraudar, pero lo cierto es que se trata de un cuento potente con un párrafo final de impacto. El texto funcionaría mejor si el autor no hubiera cedido a la tentación de la antropomorfización y se acerca peligrosamente a la sensiblería con un tono de fábula moralizante que le resta parte de su frescura, pero no puede ser el mejor cuento de la ciencia ficción española cuando, para mí, ni siquiera es el mejor del volumen. Lo que me interesa destacar es el componente didáctico, o moralizante, del relato, uno de los ingredientes principales de otros relatos de la colección. No puedo dejar de pensar en Tren (2009), el intenso relato en el que Julián Díez recurre a los viajes en el tiempo y al atentado de Atocha en 2004 para reflexionar sobre el valor de la vida y el rol (¿carroñero?) de los medios de comunicación. El cuento es memorable porque Díez da con el tono, y el protagonista, perfectos y es capaz de conseguir varios niveles de lectura que van más allá de su intención moral. Lo mismo puede decirse de La Brigada Diógenes (2009), una distopía descorazonadora, descendiente directa del Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, que habla del rechazo de la sociedad a la vejez y se lee con creciente angustia. Es lo primero que leo de Muñoz Rengel y me ha parecido tremendo, uno de los puntos álgidos de la antología. El último de los relatos “moralizantes”, para mí, es el Últimas Páginas de una Autobiografía (2005) de Roberto Bartual, un cuento magnífico que puede aguantar mal el paso del tiempo por su estrecha vinculación a la producción artística de un período determinado. Se trata de una magnífica ucronía sobre la importancia del arte, la mierda del concepto de patria y el porqué hay que perseguir los sueños.

Otro de los elementos comunes de varios de los relatos de la antología es el sentido del humor, una de las siete características mencionadas en el prólogo. Está en el Mein Führer de Rafa Marín (1981), un cuento de viajes en el tiempo tremendamente divertido, con un gran control del estilo y al que solo puedo reprocharle que sabe a poco. Aparece de nuevo en La Carretera de Rodolfo Martínez (1990), un muy buen cuento que contiene fragmentos magníficos a pesar de ser algo irregular en su desarrollo y en su prosa; también en la ironía de Daniel Mares en Enseñando A Un Marciano (1995), una genial comedia estupenda que, inevitablemente, recuerda al Sin Noticias de Gurb de Eduardo Mendoza (por si a alguien le queda alguna duda: eso era un cumplido). De hecho, diría que la carga irónica de los relatos aumenta a medida que estos son más actuales y es el elemento principal de Arcan (2011), de Manuel Vilas, una gamberrada surrealista que tanto puede generar rechazo como seducir (es mi caso). Si es ciencia ficción lo es a duras penas, pero me he divertido tanto leyéndolo que no voy a ponerme muy pesado con ello.

También hay un grupo de cuentos que agruparía por su voluntad de evocar atmósferas o explorar  sentimientos concretos, más allá de tramas concretas. Entre ellos destaca un relato turbador de tranquila tristeza, Días de Otoño (2005) de Santiago Eximeno, sobre un señor que se aferra con todas sus fuerzas a su esperanza de un futuro mejor. Eximeno ha sido, quizás, uno de mis principales descubrimientos personales en la antología y un autor al que, sin duda, seguiré explorando. Otro de los autores que quiero conocer mejor es Matías Candeira, autor de un cuento brillante de resonancias kafkianas evidentes, El Extraño (2011). En el centro de este relato se encuentra el conflicto entre lo que queremos ser y lo que esperan los demás de nosotros, y Candeira trata el tema  —acercándose más a la fantasía que a la ciencia ficcion— con delicadeza en un cuento en el que la monstruosidad y la humanidad intercambian su lugar. Menos interesante me parece el planteamiento de Carlos Pavón en Poetik GmbH (1998), que saca buen partido de los recursos de la ciencia ficción hard en un estudio del resentimiento que flaquea a nivel narrativo. El último relato que incluyo en este grupo es Todo lo que un Hombre Puede Imaginar (2005), el homenaje de Juan Miguel Aguilera a un tipo de ciencia ficción optimista que persigue el sentido de la maravilla. Es un relato desigual que funciona mejor en su mitad “terrenal”, con una deliciosa atmósfera nostálgica de tintes victorianos, que en su parte fantástica. Vuela demasiado alto y no tiene aire que lo sustente, pero es difícil resistirse a su encanto.

El ingrediente principal de otro conjunto de relatos es su voluntad de estilo. No estoy sugiriendo que el estilo no sea un elemento importante del resto de textos, sino que en los de estos grupos el autor se propone escribir de una manera determinada y conseguir que el lector sea muy consciente de ello. Es el caso de relatos como Arcan (2011) de Manuel Vilas (sí, ya sé, ya he hablado de él), y de Patrick Hannahan y las Guerras Secretas (2012) de Eduardo Vaquerizo. Este último pertenece al subgénero de las historias secretas y Vaquerizo se alza triunfador con una historia que me recuerda a lo mejor de Neal Stephenson y de Greg Egan, que no es poco. En otros casos la voluntad de estilo se refleja más en su carácter imitativa, como sucede con Dragones en el centro (2003) de Joaquín Revuelta y Neo Tokio Blues (2012) de José Ramón Vázquez.  La propuesta de Joaquín Revuelta es una historia de viajes en el tiempo muy original que me ha seducido… y bien pueden ser imaginaciones mías… por su componente paródico. Me voy a permitir el lujo de enviar al incauto lector de esta entrada de excursión a la blogosfera: leed esto. ¿Ya? ¿Os habéis quedado con la frase “cansa leer tantos libros que parecen malas traducciones de libros en un mal inglés”? Es una afirmación con la simpatizo profundamente (“antipatizo” sería más exacto). Pues bien, pondría la mano en el fuego (figurativamente, no vayamos a tener una desgracia) en que Revuelta ha escrito su relato para que parezca una mala traducción de un libro en inglés, y lo hace con tanta deliberación y tanto estilo que le da la vuelta y su cuento… ¡Acaba siendo bueno!. Ahora, claro, si Joaquín Revuelta (a quien no tengo el gusto de conocer) me escribe un comentario y me dice que eso no es así y que malditas sean mis muelas no me quedará más remedio que tragarme mis palabras y decirme a mi mismo aquello de “nobody likes a smartass”. Asumo el riesgo. Neo Tokio Blues también es un homenaje, pero esta vez a los referentes estéticos y narrativos del anime japonés. Es puro argumento y funciona perfectamente, muy divertido.

Quedan por mencionar tres relatos de la antología que me cuesta relacionar entre sí o con los que ya he tratado. Uno de ellos es Besos de Alacrán (1994) de León Arsenal, un buen cuento al que tal vez se le pueda reprochar el tono algo distante que le impone al lector y, finalmente, los dos relatos que más me han decepcionado de todo el volumen: La Estrella (1991) de Elia Barceló, y El Olor Profundo de la Tierra (2004) de Juan Antonio Fernández Madrigal. He oído hablar mucho de Elia Barceló como uno de los mejores valores del género en español y ponerlo en duda porque no me ha gustado un relato estaría fuera de lugar, pero la verdad es que La Estrella mí no va más allá de una historia superficialmente bonita pero vacua. No he conectado con él y no tengo nada bueno que decir sobre él. El caso de El Olor Profundo de la Tierra es más complejo. Se trata de un relato lleno de buenas ideas que sugiere un mundo complejo y atractivo con solo dos pinceladas, pero despilfarra todo su potencial en una historia apresurada y distante que no proporciona ninguna gratificación para el lector. Fernández Madrigal no permite que su historia se despliegue y su texto se parece más al resumen de una novela que a un relato.

Conclusión, enlaces y dudas personales

Sin duda he disfrutado con esta antología. Me ha parecido un buena primera toma de contacto con la ciencia ficción que se escribe en España por más que el nivel de los relatos es desigual y esperaba un nivel global más elevado. Me ha costado plantear esta reseña e incluso ahora, a punto de darla por buena, me aquejan dudas sobre las opiniones que vierto en ella y sobre mi capacidad para valorarla como se merece. Como ya he mencionado forma parte de un propósito personal de hacerme una idea aceptable de lo que se escribe en el género en nuestro idioma (más allá de nacionalidades) y, por ello, agradeceré cualquier contribución vuestra en los comentarios o cualquier crítica a la reseña. Mientras leía la antología y durante el largo intervalo que me ha llevado a pensar y escribir este artículo he ido leyendo opiniones sobre Prospectiva en otros foros, además de otros artículos relacionados que hablaban de autores y temas relacionados. En ese sentido no puedo dejar de recomendaros que visitéis las reseñas de Prospectivas que han escrito Juan Manuel Santiago en Lecturalia y Elías Combarro en Sense of Wonder. Ellos hablan desde un conocimiento mayor que el mío y son algo menos prolijos y, por ende, pesados. Otro texto que me parece interesante, aunque no es una reseña y ha provocado algunas reacciones encontradas, el artículo de Javier Calvo en Jot Down. Será más o menos parcial, más o menos tendencioso, pero después de leer Prospectivas veo claro que se refiere a los autores de literatura fantástica de nuestro país que más me interesan a mí. Creo que también vale la pena recuperar la comparación que hizo Carlos García de uno de los títulos clásicos del género en nuestro país (Lágrimas de Luz, de Rafa Marín, publicada en 1984) y una novela breve escrita —en inglés, aunque para la cuestión de interés eso es anecdótico— en 2012 (Her Fingers, de Tamara Romeroreseñada también en La Biblioteca de Ilium—). En su texto, Carlos proponía que para los autores que empezaron a escribir ciencia ficción en los años de la transición supuso un lastre la falta de tradición y que, tal vez, autores contemporáneos con unos referentes más claros sepan sacar mayor partido de los recursos del género. Es una idea que concuerda hasta cierto punto con el énfasis de Javier Calvo en la aparición de una serie de autores que no orbitan en torno al fandom y beben de tradiciones que incluyen, pero no se limitan, a la fantastika. Concuerda también con mis impresiones sobre la evolución de los cuentos recogidos en Prospectivas, tal y como mencionaba en la introducción de este artículo. Cabe añadir que, al menos para mí, es una apreciación que no tiene relación con la calidad de los cuentos sino con su frescura y con la soltura con la que manejan los recursos del género. En cualquier caso, la existencia de un movimiento similar más allá de nuestras fronteras, con autores como Michael Chabon, Jennifer Egan o Cormac McCarthy, por mencionar algunos, obliga a ser prudente al tratar de buscar cualquier explicación en clave nacional y a enfocar el tema con una dosis sana de escepticismo.

No sé si la ciencia ficción española tiene un gran pasado, pero sospecho que tiene un futuro prometedor. Prospectivas es un volumen imprescindible para cualquiera interesado en el género escrito en nuestro país.

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Sorteo de Luz de Estrellas Lejanas, de George R.R. Martin

Luz-de-estrellas-lejanasQueridos lectores, gracias a la amabilidad de Ediciones Gigamesh tengo el placer de anunciaros que, desde La Biblioteca de Ilium, sortearemos un flamante ejemplar de Luz de Estrellas Lejanas, el primer volumen de la autobiografía literaria de George R.R. Martin que os anunciaba no hace demasiado.

¿Que que tenéis que hacer para optar al premio? Nada más fácil: comentad en esta entrada recomendando un cuento de literatura fantástica que os haya gustado especialmente y explicando el porqué de vuestra recomendación (y no vale decir que para participar en el sorteo, que os veo venir).

Normas del sorteo

  • A cada participante le asignaré un número de orden.
  • No se podrá participar con más de una entrada.
  • El sorteo tendrá lugar el 15 de febrero a las 23.59h, momento en el que utilizaré el generador de números aleatorios de http://www.random.org/ para obtener el número ganador.
  • La persona agraciada por la suerte será anunciada en este mismo blog y me pondré en contacto con ella para los detalles del envío.

¡Que la suerte os acompañe!

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Gigamesh publica los relatos de George R.R. Martin

Ya sé, ya sé, os dije que la anterior sería la última entrada del año pero… luego uno se entera de que Gigamesh va a sacar la primera parte del Dreamsongs: A RRetrospective de George R.R. Martin y ya ves, no se puede resistir a la emoción de explicarlo… Y lo voy a hacer, aún a riesgo de que lo toméis como inocentada.

Y no es que sea el primero en decirlo, ya corrían por twitter y publicaciones como Scifiworld algunas voces que lo anunciaban, el propio Antonio Torrubia lo apuntó al hablar de sus libros preferidos de 2012 en el blog de Literatura Fantástica RBA y en la página de facebook de Ediciones Gigamesh han puesto la portada como imagen de cabecera. Sin embargo, por si acaso alguien no se ha enterado todavía, ahí va la noticia.

Luz de estrellas lejanas

Efectivamente, el 4 de enero Gigamesh publicará Luz de estrellas lejanas, la primera parte de las antologías Dreamsongs. En este volumen el popular autor de Canción de Hielo y Fuego demuestra que su leyenda comenzó a gestarse muchos años antes de su popular saga y adopta un enfoque autobiográfico para presentar una selección de su mejor narrativa breve, explicando sus experiencias durante su trayectoria como escritor y numerosas anécdotas de sus años como estudiante, además de hablar de su afición al cómic y de aquellos escritores (desde Robert A. Heinlein hasta J.R.R. Tolkien) que más le influyeron en su carrera. A este volumen le seguirán Híbridos y engendros y Un corazón atribulado, completando las tres entregas de la autobiografía literaria del autor.toc

Acompañando a este artículo podéis ver la magnífica portada diseñada por Alejandro Terán y una captura de la primera parte de la tabla de contenidos del volumen publicada ayer en la página de facebook de la editorial. La segunda parte de los contenidos, anuncian, será publicada hoy mismo. Como véis, la selección incluye títulos tan populares como Una canción para Lya, La ciudad de piedra o El camino de la cruz y el dragón. Sin duda se trata de un volumen goloso.

No envidio a los libreros de Gigamesh lo que les espera los días antes de Reyes…

Y si hoy no os creéis la noticia, os invito a pasaros de nuevo por aquí mañana.

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Concurso de Reseñas de “Libros y Literatura”: ¡Todos a votar!

En la entrada anterior os anunciaba la participación de La Biblioteca de Ilium en el concurso de reseñas organizado desde la web Libros y Literatura. Hoy os anuncio que el período de votaciones lleva algunos días abierto y os animo a votar la reseña con la que participé (la de Narrenturm, de Andrzej Sapkowski, editado por Alamut Ediciones.).

Para votar solo tenéis que clicar aquí y seguir las instrucciones (creo que hay que hacerse amigo de la página o darle al gustar).

También os recuerdo que por el mero hecho de votar entraréis en el sorteo de 10 lotes de cinco libros, así que participar puede tener efectos colaterales muy positivos. El período de votación va desde el pasado 10 de diciembre hasta el 1 de enero de 2013.

¡El bibliotecario de La Biblioteca de Ilium os da las gracias por adelantado!

 

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