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¡VerdHugos reuníos! (S01E02)

Visitantes de la Biblioteca, sabed que se acaba de publicar el segundo episodio de Los VerdHugos, el podcast dedicado a la literatura de ciencia-ficción en el que participo ilustramente acompañado de @leemaslibros, @odo y @jm_oriol.

Podéis encontrar información adicional en el blog de Los VerdHugos y suscribiros al episodio desde archive.org, iVoox.com o Itunes. También podéis escuchar y descargar el fichero de audio del último capítulo disponible en el widget que encontraréis en la barra lateral de La Biblioteca de Ilium.

Citando al blog de Los VerdHugos:

“En este episodio repasamos las nominaciones de los Premios Hugo 2012, anunciadas recientemente. Charlamos detenidamente sobre las categorías literarias, especialmente las de ficción corta (novela corta, relato y relato corto) y mencionamos brevemente algunos apuntes que nos parecen destacables del resto de categorías”

Además de las direcciones de twitter de los cuatro VerdHugos, os recomiendo seguir el hashtag #VerdHugos, donde tanto nosotros como otros oyentes del podcast realizan comentarios de índole diversa.

Espero que disfrutéis escuchándolo tanto como nosotros hemos disfrutándolo grabándolo.

¡Esperamos vuestros comentarios!

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Leviathan Wakes, de James S.A. Corey

Leviathan Wakes (Expanse, #1)

“A hundred and fifty years before, when the parochial disagreements between Earth and Mars had been on the verge of war, the Belt had been a far horizon of tremendous mineral wealth beyond viable economic reach, and the outer planets had been beyond even the most unrealistic corporate dream. Then Solomon Epstein had built his little modified fusion drive, popped it on the back of his three-man yacht, and turned it on. With a good scope, you could still see his ship going at a marginal percentage of the speed of light, heading out into the big empty. The best, longest funeral in the history of mankind. Fortunately, he’d left the plans on his home computer. The Epstein Drive hadn’t given humanity the stars, but it had delivered the planets.”

Leviathan Wakes es la primera entrega de la trilogía de ciencia ficción que escriben, a cuatro manos y bajo el seudónimo de James S.A. Corey, Daniel Abraham y Ty Frank. Antes de entrar en detalles, os adelanto que es uno de los libros más entretenidos que leí en 2011 y que espero con ganas la publicación de Caliban’s War, su secuela prevista para junio de 2012. Algunos de entre vosotros también recordaréis que este libro fue objeto de polémica en el primer episodio del podcast de ciencia ficción que grabamos los VerdHugos antes de la nominación de los cinco finalistas a los premios Hugo de 2012, entre los que se cuenta, y los que no lo supieráis… bien… como suelen decir, a la oportunidad la pintan calva (por alguna razón que se me escapa) y ahora es una magnífica ocasión para que descarguéis y escuchéis el susodicho episodio. Razón aqui. Prosigamos.

La novela sigue las peripecias de Jim Holden, minero espacial obligado por las circunstancias a convertirse en una especie de Han Solo amateur, y del Detective Miller, agente de un cuerpo de policía privado en uno de los satélites del extrarradio del sistema solar al que ponen a cargo de un turbio caso de desaparación en el que acaba descubriendo cosas que nadie esperaba ni deseaba. El libro está estructurado en capítulos breves que alternan la historia de los dos personajes hasta alcanzar un inevitable punto de encuentro, y cada uno de los brazos del argumento tiene un carácter bastante diferente. Así, mientras el espíritu de la historia de Jim Holden se encuentra cercano a la space opera con tintes de comedia, las desventuras de Miller parecen más bien una novela negra que funciona sorprendentemente bien en el contexto claustrofóbico de los túneles del satélite en el que inicia su investigación. Las diferencias entre las dos partes de la historia responden, claro, a las de las personalidades de sus protagonistas, complementarios e incompatibles a partes iguales. La amargura y la tozudez del Detective Miller, resuelto a llegar al final de su investigación independientemente del precio, contrasta con el idealismo heroico, naïve y desprovisto por completo de sentido común de Jim Holden, con una capacidad para meterse en berenjenales de dimensiones galácticas (literalmente galácticas… ya veréis, ya…) que hace que el lector se lleve las manos a la cabeza una y otra vez.  Los personajes secundarios también están bien construidos pero si la novela tiene un alma, esta está en la dinámica entre sus dos protagonistas. El argumento, por otra parte, recicla un  montón de elementos que hemos visto bajo uno u otro disfraz en otras historias pero está escrito con humor y con un enfoque dinámico y emocionante que engancha desde el principio y sumerje en la historia hasta el final.

Uno de los aspectos que más me ha gustado del libro es la atención con la que se ha construido el contexto en el que transcurre la historia. En el futuro de la novela la humanidad ha comenzado su expansión por el sistema solar (y ese es precisamente el título general de la trilogía: The Expanse, La Expansión). Marte ha sido terraformado y en el cinturón de asteroides se ha construido una serie de pequeñas colonias mineras que para su abastecimiento dependen por completo de los planetas interiores. Los largos meses de viaje que separan a los planetas del cinturón de asterorides y la progresiva modificación de la fisiología y el aspecto de las sucesivas generaciones de belters (los habitantes del cinturón), nacidas y criadas en un entorno artificial de baja gravedad, han fomentado un sentimiento de diferencia que ha dado pie a una situación de gran tensión social. Esta tensión se ve complicada por la rivalidad que existe entre la Tierra (el viejo mundo) y Marte (relativamente joven y tecnológicamente muy superior) y por la actividad desestabilizante de la Alianza de Planetas Exteriores (Outer Planets Alliance), una organización militar que busca la independencia entre el cinturón de asteroides y los planetas anteriores y que es percibida como revolucionaria por los habitantes de los asteroides y como terrorista por los de los planetas. El delicado equilibrio entre todos estos poderes, descrito con cierta dosis de ingenuidad, se va a ir modificando a lo largo de la novela y proporcionará un contexto a las acciones de los protagonistas y amplificará sus consecuencias como una caja de resonancia. La mayor parte de la acción se situa en el espacio o en el cinturón de asteroides, que debido a su pobreza relativa en comparación con los planetas interiores dispone de un nivel de tecnología avanzado pero descrito como si hubiera salido de un bazar chino del futuro. Es esa “tecnología sucia” que tan bien han reflejado obras como la moderna Battlestar Galactica o el western espacial Firefly, y que para mi le da parte de su entrada a Leviathan Wakes.

Más que la falta de sofisticación (que reconozco) del retrato social que plantea la novela, lo que me resulta atractivo es su carácter de pre-space opera. És decir, su descripción de un punto de transición en el que ha comenzado la expansión de la humanidad por el sistema solar pero el salto hacia las estrellas sigue siendo encontrándose a… je je… años luz de distancia… ¿o tal vez no tanto? Desde fuera del género sería fácil referirse a este libro como “el típico libro de ciencia ficción” porqué en muchos sentidos lo es: espacio exterior. Naves. Monstruos del espacio. Meteoritos. Pero lo cierto es, tristemente, que el típico libro de ciencia ficción no suele ser una aventura tan estimulante y bien elaborada como esta. Le pongo 4 de las 5 estrellas y me parece un digno nominado a los premios Hugo de 2012, por más que no me parecería un campeón suficientemente bueno.

 

Edición reseñada

Leviathan Wakes: Book One of the Expanse series (Expanse 1)
James S.A. Corey
Hachette Digital (2 de junio de 2011)
Versión Kindle

 

[Una versión en catalán de esta reseña apareció originalmente en la Biblioteca de Ilium en Tumblr. El motivo por el que la vuelvo a publicar traducida es su nominación en los premios Hugo 2012]

P.D. Os recomiendo visitar Sense of Wonder para leer una reseña negativa del libro. Odo razona muy bien su crítica y tiene a su favor que sabe mucho más de Space Opera yo, por lo que su visión del libro parte de un punto de vista diferente al mío y puede resultaros interesante. Eso no quita que os recomiendo leer el libro y, ya puestos, dejar vuestro comentario en nuestros blogs.

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Embassytown, de China Miéville

Embassytown by China Miéville

“We speak now or I do, and others do. You’ve never spoken before. You will. You’ll be able to say how the city is a pit and a hill and a standard and an animal that hunts and a vessel on the sea and the sea and how we are fish in it, not like the man who swims weekly with fish but the fish with which he swims, the water, the pool. I love you, you light me, warm me, you are suns.
You have never spoken before.”

Me ha llevado bastante escribir esta reseña y aún en el momento de sentarme a escribirla no tengo del todo claro como enfocarla. Si que os puedo decir que este ha sido uno de los libros leídos en 2011 que más me ha gustado y, sin duda, es mi candidato preferido de cara a los Premios Hugo 2012 (aunque tampoco me importaría que ganase el Among Others de Jo Walton). En lo que a mi respecta, la incursión de China Miéville en la ciencia ficción representa un éxito rotundo y le confirma como un escritor contemporáneo de género fantástico a seguir. Vamos a por esa reseña.

Después de un inicio relativamente arduo y opaco que exige cierto grado de persistencia y de fe en que el autor sabe lo que tiene entre manos, Embassytown se convierte en una novela de ciencia ficción perfecta a la que no le se ver ningún defecto. Es probable, mejor decirlo ya, que se trate de uno de esos libros que solo se pueden amar u odiar, sin términos medios (aunque visto desde la distancia el desconcierto puede ser una tercera opción).

El libro transcurre en Arieka, un planeta situado al límite del cosmos conocido y habitado sobretodo por los Ariekei, una especie muy hermética y extraordinariamente dotada para la tecnología (business, business…). En Arieka solo existe una ciudad (Embassytown) preparada para la supervivencia de los humanos, que además es el único lugar del universo en el que existen los Embajadores, humanos modificados con el objetivo de hablar el lenguaje Arieka y comunicarse con la especie dominante del planeta. El único lugar, esto es, hasta que se publica esta novela y… y no quiero hablar más del argumento.

La narradora del libro es Avice Benner Cho, una de las pocas habitantes de Embassytown que ha tenido la oportunidad de visitar otros planetas gracias a su condición de Immerser (navegante del Immer, una especie de subrealidad de difícil navegación que en el universo propuesto por Miéville hace las veces de hiperespacio). Es un personaje que tiende a la indolencia y su resistencia a convertirse en protagonista dificulta un poco empatizar con ella, aunque las circunstancias la meten de lleno (de una forma más literal de lo que quiero expresar aqui para respetar la sensación de maravilla que supone ir desentrañando la madeja de esta historia) en el meollo de la cultura Arieka y no le quedará más remedio que convertirse en nuestra embajadora en el mundo alienígena de Miéville a lo largo de una aventura que reflexiona acerca del lenguaje y de como este influye sobre nosotros y sobre nuestra percepción del mundo.

El libro no está libre de problemas pero estos se acumulan en su primer tercio. El enfoque que tiene Miéville de la literatura fantástica parece ser la inmersión total, sin paracaídas, consejos ni guía de viajes, y eso convierte el primer tramo de la novela en un ejercicio de aprendizaje un tanto arduo que nos exige la asimilación de un nuevo vocabulario y de las normas de comportamiento de una sociedad realmente… extraña. Es un inicio interesante pero poco motivador a lo largo del cual el lector empieza a plantearse la posibilidad de que el libro no esté a la altura de las expectativas y es justo en ese momento en que el impulso de leer flaquea cuando la novela despliega sus alas y nos arrastra a un vuelo de la imaginación que no querremos que termine. Este esfuerzo inicial proporciona el bagaje necesario para embarcar al lector en un nudo y un desenlace de la novela que me parecen magistrales y dignos de contarse entre las mejores páginas que ha proporcionado el genero. ¿Que qué es ciencia ficción, Embassytown? Ciencia ficción eres tuuuuuuuuu…

La atmosfera y la ambientación de la novela son muy característicos de su autor, que no en vano está considerado como uno de los adalides del new weird. Su estilo es barroco y organicista y las imágenes que evoca parecen salidas de la obra de H.R. Giger. Miéville es un estilista con un gran dominio del lenguaje y de las riendas de una imaginación portentosa, que se deleita en lo extraño y en la manipulación de la percepción del mundo. En la práctica eso le convierte en un escritor exigente que tiende a la inaccesibilidad. Su prosa es inteligente y sin concesiones, pero puede resultar irritante si no se entra en su dinámica. No menos importante, la obra de Miéville (y Embassytown especialmente) rebosa ideas sugerentes e imaginativas, y este es una característica menos frecuente de lo que sería de suponer en un género como la ciencia ficción, descrita tantas veces como una “literatura de ideas”. La propuesta que hace China Miéville en Embassytown es tan cautivadora como la de los clásicos más transgresores del género y su calidad literaria es superior a muchos de ellos.

Mi opinión de China Miéville, de quien he leído Perdido Street Station y sus tres últimos libros (The City and The City, Kraken, Embassytown), no puede ser mejor. Le considero, con diferencia, el escritor vivo de ciencia ficción más prometedor y es al que sigo con mayor interés. Ninguna de sus obras que conozco está libre de problemas pero todas ellas merecen contarse entre las mejores novelas del género en sentido amplio y, de hecho, a menudo lo trascienden. El hecho de que casi ninguna de sus novelas se haya traducido al español suscita mi más absoluta estupefacción. Es posible que Embassytown sea su mejor novela hasta la fecha y no puedo sino animaros a leerla. Fue uno de mis libros preferidos en 2011 y es mi candidato ganador para los Hugo 2012.

Matrícula de Honor.

 

Edición reseñada

Embassytown
China Miéville
Macmillan (6 de mayo de 2011)
Versión Kindle

[Una versión en catalán de esta reseña apareció originalmente en la Biblioteca de Ilium en Tumblr. El motivo por el que la vuelvo a publicar traducida es su nominación en los premios Hugo 2012]

P.D. En el blog Pat’s Fantasy Hotlist se publicó una reseña con una visión diametralmente opuesta a la mía, por bien que compartimos algunas apreciaciones. Pat defencía una valoración global negativa y la idea de que la parte realmente interesante de la novela se encuentra en el primer tercio. Aunque está en inglés, la enlazo a título de curiosidad y para proporcionar un punto de vista diferente.

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A Dance With Dragons, de George R.R. Martin

A Dance With Dragons by George R.R. Martin

“Not all men were meant to dance with dragons”

En cuestión de libros no he encontrado nada que se parezca tanto a una droga como la saga de la canción de hielo y fuego de George R.R. Martin (GRRM). Sus libros me hacen perder toda pretensión de perspectiva y no puedo más que dejarme llevar y disfrutar, de forma casi obsesiva, del argumento y las desventuras de los personajes. Me embarga el entusiasmo y me resulta enormemente difícil dar un paso atrás y formarme una opinión más o menos ecuánime del libro, pero voy a intentarlo tratando de no destripar los acontecimientos del libro.

Si habéis leído los libros precedentes sabéis que esta entrega no es tanto la continuación de la anterior (A Feast For Crows (AFFC)/Festín de Cuervos) como su segunda mitad. Si AFFC narraba los acontecimientos que transcurrían en Westeros después de A Storm of Swords (ASOS /Tormenta de Espadas), en A Dance With Dragons (ADWD) sabremos lo que sucedía en aquellos momentos más allá del Muro y al otro lado del Mar Estrecho, aunque llegado un punto el libro continúa la historia más allá de AFFC. Este solapamiento parcial de las cronologías puede resultar algo confuso en algunos momentos, pero en general no da mayores problemas. Esta mitad de la historia, por cierto, es la que sigue a los personajes que me parecen más interesantes.

Tengo la sensación de que, en términos de estilo, GRRM ha evolucionado como escritor libro a libro, aunque la mejora de la prosa se ha visto acompañada de una pérdida relativa de brío narrativo. Muchos de los acontecimientos importantes (y a veces parece que todos lo son) narrados en ADWD suceden entre bastidores y sólo los conoceremos cuando lo haga algún personaje relevante. Es probable que eso sea un rasgo inevitable en una novela que ha acumulado decenas de personajes, incontables líneas argumentales y un nivel de detallismo difícil de describir. La historia ha pasado de centrarse casi por completo en el argumento y la interacción entre personajes a priorizar la vida interior de los personajes y el análisis detallado de periodos cortos de tiempo, y el coste del realismo así obtenido se ha pagado en términos de adrenalina. Es un cambio que comienza con AFFC, el libro de la saga que más se aleja de la novela de aventuras y más interés muestra en el retrato social y en explicar el impacto que tienen la guerra y la ineptitud de los gobernantes sobre el grueso de la población. ADWD se sitúa a medio camino de las dos opciones y recupera buena parte del carácter folletinesco (¿pulp, quizás?) de las primeras novelas sin renunciar a la atención al detalle, la atmósfera y la vida interior de los personajes. Por mucho que se abran algunas subtramas nuevas, en ADWD se comienzan a posicionar las piezas del argumento de cara a un eventual desenlace. No soy tan atrevido como para asegurar que GRRM conseguirá acabar su saga en los dos volúmenes pendientes previstos pero sin duda, por primera vez, se vislumbra una luz al final del túnel.

Este es el quinto volumen de una serie extensa y, consecuentemente, un libro dirigido a los fans de la saga (cada vez más numerosos gracias, en buena parte, al éxito de la magnífica adaptación televisiva de HBO). Los aficionados recibieron con cierta tibieza el volumen anterior (AFFC), en parte por el largo tiempo que tardó en aparecer en los estantes de las librerías y en parte por la discutible decisión de excluir a algunos de los personajes más populares debido a una división de la estructura de la novela algo absurda. Esta tibieza no parece haber influido en lo más mínimo en las enormes expectativas que ha generado la publicación de ADWD, que durante los larguísimos 6 años transcurridos desde la publicación de AFFC no han hecho más que crecer. Para mi ha merecido la pena la espera y puedo decir que me ha gustado más que AFFC (que, a diferencia de tantos, me gustó mucho). Durante las semanas que he tardado en leerlo me he sentido obnubilado e hipnotizado por la historia, ciego a los comentarios negativos que he ido recibiendo a través de twitter (esta ha sido una lectura un poco 2.0). Posiblemente la queja más frecuente que he leído es que durante buena parte del libro pasa más bien poco, y ciertamente hay algo de cierto en esa afirmación. Es una novela de ajustes minúsculos a una enorme maquinaria argumental construida a lo largo de cinco novelas extensas y, necesariamente, se aparta a menudo del meollo de la acción. En cualquier caso el aburrimiento no me ha enseñado en ningún momento su rostro gris y opino que GRRM da muestras de un pulso narrativo y de una capacidad de ingeniería narrativa brutales. Creo sinceramente justificado el largo tiempo que le ha llevado escribir este libro. Nunca me ha resultado fácil valorar el mérito literario de la saga. Y sí, ya se, el “mérito literario” es una cualidad inefable y siempre discutible, pero normalmente me cuesta menos crearme una impresión, subjetiva y más o menos equivocada, que me sirve para entender los libros y, más importante, para entenderme a mí mismo como lector. La Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin hace saltar por los aires mi persona de reseñador aficionado, convirtiendo en un monstruo incontenible al pequeño fanboy que llevo dentro. Lo hizo con el primer libro, lo ha hecho con todos los que lo han seguido, y lo ha vuelto a hacer ahora. No puedo más que quitarme el sombrero ante GRRM, encomendarme a los dioses de la paciencia y rezar para que la espera hasta el próximo libro no se me haga tan larga como se me ha hecho con este.

Matrícula de honor.

 

Edición reseñada

A Dance With Dragons
George R.R. Martin
Bantam (12 de julio de 2011)
Versión Kindle

[Una versión en catalán de esta reseña apareció originalmente en la Biblioteca de Ilium en Tumblr. El motivo por el que la vuelvo a publicar traducida es su nominación en los premios Hugo 2012]

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Among Others, de Jo Walton

Among Others

“Tolkien understood about the things that happen after the end. Because this is after the end, this is all the Scouring of the Shire, this is figuring out how to live in the time that wasn’t supposed to happen after the glorious last stand. I saved the world, or I think I did, and look, the world is still here, with sunsets and interlibrary loans. And it doesn’t care about me any more than the Shire cared about Frodo.”

Among Others es una novela a la que no le hubiera prestado demasiada atención de no haber sido por los positivo de las críticas que ha ido acumulando a lo largo de estos últimos meses. Dichas críticas han conseguido que el libro se convirtiera en una presencia más o menos persistente en la porción de mi subconsciente dedicada a mantener en mi lista de libros y autores a los que prestar atención en algún momento. Es una especie de limbo que se convierte en condena eterna para la mayoría de libros que en el conviven, pero en algún caso, alguna circunstancia concreta hace que uno de ellos sea propulsado a la realidad de mi libro electrónico o de mi reproductor de mp3 . En este caso la circunstancia concreta ha sido la aparición de la lista en la lista de lecturas recomendadas de la revista Locus y la recomendación expresa, en la misma revista, de un autor tan ecléctico como Jeff Vandermeer. Adelanto que Among Others es un libro con una combinación de características que no asegura su disfrute, pero para mi ha estado a la altura de la expectativas. A pesar de ser una recomendación de riesgo creo que es una propuesta diferente y cualquier aficionado al género fantástico (en sentido muy amplio) debería darle una oportunidad.

No soy amigo de leer (o escribir) sinopsis, pero sí me gusta leer muy en diagonal las reseñas de un libro para hacerme una vaga idea de lo que este puede ofrecer. Esta primera inspección superficial me sugería, y os confirmo que asi es, que Among Others sería una novela más o menos enmarcada en el género juvenil (en mi opinión más menos que más) que propondría un homenaje a la literatura de ciencia-ficción a través de una historia de hadas contemporánea (la novela transcurre a lo largo de un año, entre 1979 y 1980) y con un carácter más bien literario. Es más que un homenaje, pero creo que es esta característica concreta la que puede complicar su disfrute entre el conjunto del público, lo cual es una lástima.

La novela está construida a partir del diario personal de Morwenna Phelps, una adolescente de 14 años que ha perdido a su gemela en un horrible accidente que nunca se describe más que a través de alusiones más o menos superficiales y con algunas características, como mínimo, sorprendentes. Morwenna nos explica, ya desde las primeras páginas de su diario, que tanto ella como su hermana cuando vivía mantienen una comunicación regular con las hadas y que su madre es una bruja malvada que pretende dominar el mundo. Fue precisamente el intento de impedir el éxito de uno de los planes de su madre, siguiendo las instrucciones de las hadas, el que provocó la muerte de Morgana y provocó la huida de Morwenna de su casa, que buscó refugio en el hogar de su padre, a quién nunca antes había conocido. ¿Os parece que revelo demasiados detalles del argumento? En absoluto. Esto no es más que el punto de partida de esta intrigante novela, centrada más en las consecuencias de la tragedia que en la tragedia propiamente dicha. En ese sentido la novela puede leerse como un gran epílogo a la gran y desdichada aventura que corrieron las hermanas Phelps en su infancia, además de como una exploración del papel que puede desempeñar la ficción en nuestras vidas. Esta exploración se lleva a cabo a través de uno de los elementos más idiosincrásicos de la novela, la afición compulsiva de Morwenna (Mori) por los libros de fantasía y ciencia-ficción. Mori es una lectora voraz que lee libros a velocidad supersónica, cuya vida cambia cuando descubre el servicio de préstamo interbibliotecario de las bibliotecas inglesas. Esa voracidad se refleja en su diario, que contiene múltiples (e interesantes) referencias a los libros que está leyendo en cada momento (véase en la siguiente entrada una lista con algunos de los libros que menciona, los que más me llaman la atención y espero leer próximamente). Durante la mayor parte de la historia Mori vive y estudia en un internado para chicas en la campiña (campiña. Que bonito) inglesa, y tanto su caracter arisco como su tendencia a esconder la cabeza dentro de sus libros conspiran para convertirla en una especie de paria con una precaria red social, aunque será precisamente su afición por los libros la que le ayudará a encontrar su lugar en el mundo.

Su construcción a partir de las entradas del diario de Mori hace que la historia esté muy apegada a su vida cotidiana y que la trama de fondo quede un poco disimulada. Aunque no se trata de un libro de aventuras de ritmo trepidante, está tan lleno de contenido y la personalidad de Mori está tan bien reflejada que la atención no decae en ningún momento. Jo Walton ha sabido guiar la historia por un terreno en el que la verdad es algo ambivalente, en el que la absoluta convicción de Mori en su visión mágica del mundo contrasta con el impulso casi irresistible de considerarla un narrador poco fiable. Aúnque la credibilidad del libro zozobra en algún momento la historia nunca llega a naufragar y la explicación de la naturaleza de la magia y del mundo que propone Mori es atractiva y fácil de aceptar. Mori es un personaje con una combinación de fortaleza y fragilidad que facilitan empatizar con ella. Para mi, la imagen principal del libro es precisamene la única que casi no sale, la de Mori escribiendo en su diario al caer la noche, intentando entender el mundo en el que ha acabado viviendo y conciliarlo con el mundo sobrenatural en el que cree, a partes iguales maravilloso, indiferente y amenazador.

Más allá de su adscripción a un género concreto, Jo Walton ha escrito una muy buena novela que rebosa personalidad y de la que es difícil arrancar la atención entre episodios de lectura. Como “contenido extra”, el libro provoca un impulso casi irresistible de revisar o conocer una serie de títulos de ciencia ficción y fantasía de la década de los 70, a los cuales es un homenaje explícito. Después de leerlo es difícil no sentirse amigo de Mori, que se encontraría como pez en el agua en un círculo como el de #cifituits, o no tener el deseo de asistir al club de lectura de su biblioteca. Otros detalles que contribuyen a aumentar el atractivo de la novela es su asociación de la cultura y la lengua galesas con el mundo de las hadas y los elfos, o lo hermoso de la prosa de la autora. No es una novela perfecta y tiene algunos detalles problemáticos, casi siniestros y medio escondidos, por los que se pasa casi de puntillas y que parecen pequeñas imperfecciones dejadas a propósito por la escritora. Son detalles menores pero de difícil interpretación, a los que no se como referirme sin desvelar más de lo que me gustaría de la trama. En conjunto me parece un libro de cinco estrellas, aunque me parece que su probabilidad éxito en diferentes lectores puede ser muy dispar. Nada me gustaría más, más que en otras ocasiones, que poder discutir el libro con cualquier lector del blog dispuesto a recoger el testigo de su lectura.

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