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Cat’s Cradle, de Kurt Vonnegut

Cat's Cradle

All of the true things that I am about to tell you are shameless lies.

La lectura de Cat’s Cradle me ha resultado más satisfactoria que la de Slaughterhouse 5, la otra novela de Kurt Vonnegut que he leído (precisamente antes que esta). Si Slaughterhouse 5 era una novela envuelta en ironía, Cat’s Cradle rebosa cinismo y sarcasmo y plantea una crítica mucho más sangrante a la tendencia autodestructiva de la humanidad. Esta vez el argumento gira en torno a la investigación realizada por un escritor (Jonah) acerca de la figura del difunto Dr. Felix Hoenikker, inventor ficticio de la bomba atómica al que Vonnegut describe como una persona desprovista por completo de empatía y de percepción de la consecuencias de sus actos. Esta investigación llevará a Jonah a establecer contacto con los hijos del Dr. Hoenikker, a su manera tan inquietantes como su padre, y a explorar el secreto que estos ocultan. A partir de aquí la novela advierte del peligro del desarrollo tecnológico cuando no se presta atención a sus consecuencias destructivas.

Para mí, uno de los grandes hallazgos de esta novela repleta de ellos es el retrato de Felix Hoenikker. Su caracterización fría, falta de sentimientos y sin otra motivación que la satisfacción inmediata de la curiosidad casi infantil de su intelecto sobrehumano resulta absolutamente terrorífica, más cercana al reino de las pesadillas que a la realidad que tanto miedo da que refleje. El otro gran hallazgo de la novela es el bokononismo, una religión ficticia inventada por Vonnegut según la cual la vida está llena de mentiras inofensivas que, si se abrazan, permiten vivir la vida con felicidad, a la vez que defiende una visión determinista de la vida. Aunque entrar en más detalle del bokononismo supera la intención de esta reseña, os animo a leer algo más sobre ella siguiendo este enlace.

I wanted all things

To seem to make some sense,

So we could all be happy, yes,

Instead of tense.

And I made up lies

So that they all fit nice,

And I made this sad world

A par-a-dise.

Los personajes de la novela se alejan del realismo y se sitúan a medio camino de la caricatura y la marioneta. Cada uno de ellos tiene, sino un leitmotiv, una o dos ideas principales que vertebran sus diálogos y comportamientos y subrayan alguno de los mensajes (quizás advertencias) de la novela. No por ello todos los personajes son esquemáticos, y los ecos con los que algunos resuenan son más profundos que los de otros. Jonah está especialmente bien dibujado a lo largo de un proceso de progresiva pérdida de perspectiva que le lleva a convertirse en un personaje más en la absurda comedia fatalista del legado de Hoenikker. Se trata de una figura ligeramente amoral y más bien triste que nos narra su historia desde un futuro cercano después de haberse convertido al bokononismo.

De nuevo, como sucedía en Slaughterhouse 5, el deus ex machina es constante y, de hecho, es una de las piedras angulares de la novela. Vonnegut es uno de los pocos autores que puede convencerme de la necesidad de este recurso, en tanto que es un componente lógico de la historia que nos cuenta y no mera pereza argumental ni falta de imaginación. El tono del libro es humorístico, alegórico, cínico y fatalista, una característica que Theodore Sturgeon reflejó mejor de lo que yo podría:

“This is an annoying book and you must read it. And you better take it lightly, because if you don’t you’ll go off weeping and shoot yourself.”

[“Se trata de un libro molesto y debéis leerlo. Y es mejor que os lo toméis con ligereza porque si no acabaréis llorando y pegándoos un tiro”]

Se trata, en resumen, de un libro profundamente peculiar que funciona con la precisión de un reloj y culmina en un clímax magistral. Le pongo 5 estrellas y lo recomiendo muchísimo.

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Slaughterhouse 5, de Kurt Vonnegut

Slaughterhouse Five

“People aren’t supposed to look back. I’m certainly not going to do it anymore.”

He aquí un libro que me va a costar reseñar. Slaughterhouse 5 es una novela dentro de otra novela. No es una novela al uso, que siga un esquema lineal de planteamiento, nudo y desenlace. De hecho la falta de linealidad es uno de los temas de la novela, que recurre a recursos cercanos a la ciencia ficción para explorar cuestiones como la libre voluntad, la guerra o la estupidez humana.

Después de sobrevir a un accidente de avión, Billy Pilgrim, el protagonista de Slaughterhouse 5, descubre que su conciencia se ha separado de la corriente temporal y empieza a saltar, sin orden aparente, entre algunos de los acontecimientos más significativos de su vida (extraídos en muchas ocasiones, leo, de la biografía del mismo Vonnegut). Estas experiencias van desde lo cotidiano,como la (tibia) luna de miel de Billy, hasta lo extremo, como el bombardeo de Dresden durante su estancia en un campo de concentración de la segunda Guerra Mundial o los años vividos en otro planeta tras ser abducido por una especie extraterrestre.

A lo largo de todo el libro, Vonnegut adopta un tono distanciado e irónico que mantiene independientemente de la intensidad de las vivencias que describe. La actitud de Billy ante sus experiencias es de resignación, a medio camino entre lo patético y lo absurdo, y desprovista de todo sentido de la trascendencia, como si se resistiera a ser protagonista de su propia vida. La estupidez humana, especialmente evidente en todas las escenas relacionadas con la guerra y el bombardeo de Dresden, es una de las principales protagonistas del libro, aunque el enfoque que utiliza para describirla resulta extrañamente compasivo. O no tan extrañamente, pues en el fondo la visión profundamente determinista de la vida que defiende Vonnegut en esta novela disculpa totalmente a la especie humana de cualquier salvajada que pueda cometer o haya cometido. Me deja con mal sabor de boca, pero no es en absoluto un defecto del libro. So it goes.

El estilo de Vonnegut es limpio y casi telegráfico, con pocos adjetivos y el recurso a la repetición frecuente de expresiones concretas que funcionan como claves para enfatizar determinadas ideas o acontecimientos (determinados colores para señalar lo trascendente o algunas coincidencias contraintuitivas, “so it goes” [“asi es la vida”, quizás] para indicar que algo muere o termina, etc). Estas repeticiones terminan por darle un ritmo propio y un carácter marcadamente onírico, casi lírico, a la narración. Buscar y anticipar la aparición de determinada expresión llega a convertirse en un juego que te implica aún más en el libro.

Este es el primer libro que leo de Kurt Vonnegut, y a pesar de que tiene algunas aristas comprendo su condición de escritor de culto. No será la última novela suya que lea [de hecho, en el momento de leer esto ya he leído otro:Cat’s Cradle]. La novela está repleta de frases perfectas y los lectores dados a subrayar acabarán con un libro lleno de citas destacadas. Es evidente la atención prestada al lenguaje. Debo decir que una parte de esta excelencia se diluye al considerar la novela en conjunto. Para mi, la novela pierde fuerza en los momentos en los que se vuelve más surrealista y rozaría la perfección si no fuera por el bache “extraterrestre” de la historia. Aún y asi, es una novela que hace pensar, emociona, hace reir (para no llorar) y se lee en un suspiro. Me ha costado asignarle una puntuación a este libro, pero prefiero escatimarle la quinta estrella porque sospecho Vonnegut puede dar más de si [avance:efectivamente. Cat’s Cradle lo demuestra]. Cuatro estrellas, pues. ¿Que más puedo decir? Leedla.

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