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Steampunk a la romana: La República Pneumática, de J Valor Montero

republicaPor algún motivo, las fuerzas del hype han confabulado para hacer de La República Pneumática, de J. Valor Montero, uno de los libros más esperados de la temporada. Eso tiene sus aspectos positivos y, claro, sus riesgos. Desde el punto de vista comercial el efecto del hype solo puede ser una ventaja, claro, pues ¿qué mejor punto de partida para cualquier producto que el deseo de sus destinatarios de adquirirlo y consumirlo inmediatamente? Eso me ha pasado a mí, como tantas otras veces, con la propuesta de Valor y, también como tantas otras veces, es probable que un menor nivel de expectativas hubiera beneficiado a un libro que tiene mucho para ofrecer pero se queda a un par de pasos de desarrollar todo su potencial. Lo digo, claro, con la boca chica, pues se trata de la primera parte de una trilogía y todavía hay tiempo para darle la vuelta a las cosas. Continue reading

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Reseña invitada: @Odo y The Constantine Affliction, de Tim Pratt

Elias¡Hoy tenemos un invitado de lujo en La Biblioteca de Ilium

Nuestro amigo Odo, morador de Sense of Wonder cuyas computaciones profundas ya habían resonado en otras ocasiones por los vastos espacios de este blog, nos ha cedido la versión en español de su reseña de The Constantine Affliction, una novela de Tim Pratt con una pinta auténticamente fenomenal. La versión en inglés de esta reseña ha aparecido simultáneamente en Sense of Wonder

Dado que las palabras que leeréis a continuación han sido traducidas por vuestro humilde servidor, el Bibliotecario de Ilium, cualquier incorrección en ellas es atribuíble solo a mí mismo. El inefable Odo está más allá del error y no le debemos más que adoración y gracias por permitirnos albergar la sombra indigna de sus palabras excelsas.

 

The Constantine Affliction, de Tim Pratt

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando West End Girlsde Pet Shop Boys (Youtube, Spotify).

A pesar de su publicación bajo el sello Night Shade Books (mi editorial favorita) no tenía ninguna intención de leer The Constantine Affliction, de T. Aaron Payton. Mi amigo Miquel [¡Mira mamá! ¡Salgo en una reseña!] me envió un mensaje de correo electrónico para explicarme lo mucho que le gustaba el argumento de la novela pero a mí, sencillamente, no me atraía. Y entonces sucedió algo que cambió mi opinión por completo: Tim Pratt reveló que T. Aaron Payton era uno de sus seudónimos. Como mi interés por cualquier cosa escrita por Pratt es inmediato, me apresuré a obtener un ejemplar de cortesía en NetGalley y me puse a leerlo. ¡Y cómo me alegro de haberlo hecho!

The Constantine Affliction es una de las mejores novelas que he leído este año. Es inteligente, sorprendente y, sobretodo, divertidísima. Al parecer, mi primera impresión sobre el libro era totalmente errónea. Me gustaría que equivocarse siempre sentara así de bien.

The Constantine AfflictionEs difícil clasificar The Constantine Affliction bajo un único género. Podríamos calificarlo de steampunk por sus varias similitudes, en términos de ambientación y temática, con libros como Boneshakerde Cherie Priest y The Affinity Bridge de George Mann (aunque para mi la novela de Pratt es mucho más amena, más en la línea del The Bookman de Tidhar). Pero también está fuertemente inspirado en los relatos de detectives (luego volveré a esta idea) o terror del siglo XIX. Incluso percibí algún punto en común con una película a la que le tengo un aprecio especial (aunque más por ser divertida que por ser realmente buena), El hombre con dos cerebros.

Limitémonos a decir, entonces, que The Constantine Affliction es un cuento de autómatas, alquimia, cerebros en tarros, extrañas enfermedades y chantajes. Y algunos Primigenios para que no falte de nada. Pratt consigue incluso tratar temas sociales o de género (la dolencia de Constantine que da título al libro es una enfermedad que transforma a las mujeres en varones y a los varones en mujeres) y plantear algunas cuestiones interesantes relacionadas con la libre voluntad y la consciencia. Os parecerá que es un surtido variopinto, pero Pratt se las arregla para hacerlo funcionar de forma homogénea y sin fisuras.

El estilo de la novela es típicamente Prattiano. Si he aprendido algo leyendo la obra de Pratt es que este autor es un maestro del diálogo y The Constantine Affliction no es una excepción. Incluso me atrevería a decir que se trata de uno de sus mejores trabajos en este aspecto. De hecho, The Constantine Affliction es el libro en el que he subrayado más párrafos entre los que he leído últimamente, y es que cómo evitar enamorarse de frases como ésta:

“Mr. Adams says London is like a trash heap, whith things piled on top of other things, but the other things are mostly just more London, from a long time ago.”

“El Sr. Adams dice que Londres es como un montón de basura, con cosas apiladas encima de otras cosas, pero la mayoría de esas otras cosas no son más que más Londres de largo tiempo atrás.”

O esta otra, una de mis favoritas:

 His hair stood on end, giving him the appearance of a demented dandelion.

Tenía los pelos de punta y eso le daba el aspecto de un diente de león demente.

La trama es absorbente y su ritmo casi perfecto, con algunas escenas memorables, especialmente en el vibrante tercio final de la novela. Hallaréis, por ejemplo, un ataque de prostitutas mecánicas (sí, lo habéis leído bien) que podría haber salido directamente de un episodio del Dr. Who calificado X (por cierto, debo ser el aficionado a la ciencia ficción más raro del lugar puesto que, sinceramente, no entiendo todo el revuelo en torno a la serie del Dr. Who, aunque si Pratt guionizara un episodio lo vería sin ningún tipo de duda).

La mayoría de los personajes son fascinantes. Mi favorito, sin duda, ha sido Adam, un científico loco de película de serie B inspirado por igual en el Fantasma de la Ópera y en un Dr. Frankenstein sinestésico. Pero también me gustó Lady Winifred, la esposa de Lord Pembroke, que en realidad es su antiguo amigo Freddy transformado por la dolencia de Constantine. El suyo es un matrimonio de conveniencia en más de un sentido. A Freddy le proporciona protección, claro, pero también permite que Pimm (Lord Pembroke) satisfaga sus dos aficiones favoritas: jugar a detectives y beber.

Sin embargo, y para mí este es el mayor “sin embargo” de la novela, Pimm no me parece un personaje especialmente atractivo aunque es él el principal protagonista del relato. A pesar de que se supone que es un gran detective, el Sherlock Holmes de su época, eso es algo que se nos explica más que se nos muestra, pues no llegamos a ser testigos de ninguna auténtica hazaña deductiva suya.

En conjunto, podría muy bien ser ésta la mejor novela de Pratt hasta la fecha y eso es decir mucho, especialmente viniendo de un admirador acérrimo de Marla Mason como yo. Aunque la novela funciona perfectamente por sí misma, deja espacio para más historias ambientadas en el mismo mundo y… ¡Estoy desando leerlas!

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The Alloy of Law, de Brandon Sanderson

The Alloy of Law (Mistborn, #4)

“Lord Ladrian,” Steris said as they began eating, “I suggest that we begin compiling a list of conversational topics we can employ when in the company of others. The topics should not touch on politics or religion, yet should be memorable and give us opportunities to appear charming. Do you know any particularly witty sayings or stories that can be our starting point?”
“I once shot the tail off a dog by mistake,” Waxillium said idly. “It’s kind of a funny story.”
“Shooting dogs is hardly appropriate dinner conversation,” Steris said.
“I know. Particularly since I was aiming for its balls.”

Igual que Nacidos en la Bruma, la entretenidísima trilogía que precede a esta especie de secuela, The Alloy of Law (Aleación de Ley, Ediciones B) es una novela de aventuras sin complejos ni complejidades innecesarias que sabe sacar partido de clichés de solvencia contrastada. Se trata de una novela independiente de la famosa trilogía de Brandon Sanderson situada en el mismo mundo pero trescientos años después. El tiempo transcurrido permite que Sanderson refleje algo poco habitual en el ámbito de la fantasía: la evolución tecnológica de la sociedad. Aúnque prácticamente no pierda tiempo explicando sus características, en The Alloy of Law siguen existiendo la alomancia, la ferruquimia y las otras disciplinas mágicas que conocimos en Nacidos en la Bruma, pero la tecnología ha evolucionado dando lugar a un mundo con claras connotaciones steampunk y una ambientación muy cercana al western.

The Alloy of Law no es, ni de lejos, un libro perfecto: en muchas ocasiones el argumento peca de ingenuo y una simplicación excesiva puede hacer que algunas motivaciones o decisiones de los personajes puedan parecer inverosímiles. El protagonista de la historia, Lord Waxillium, situado a medio camino entre Bruce Wayne y Sherlock Holmes, es un personaje interesante y carismático pero los personajes secundarios, en cambio, son muy… secundarios. Todos ellos podrían haberse beneficiado enormemente de una segunda capa de pintura. A pesar de todo The Alloy of Law recuerda a los procesadores de texto modernos en cuanto es WYSIWYG (“What You See Is What You Get” o “lo que ves es lo que obtienes”). Y lo que ves y lo que obtienes es una historia de aventuras de carácter pulp en el que lo principal es que el argumento fluya para disfrutar de la imaginación y la exageración que la anima, repleta de efectos especiales espectaculares y un sentido del humor divertido hasta la carcajada que no permite detenerse en detalles nimios como la facilidad con que Lady Marasy se incorpora al equipo de Lord Waxillium y Wayne, o las deducciones prodigiosas de los protagonistas, o la extremada improbabilidad de éxito de los planes que, sin embargo, acaban triunfando. Este libro es fast food para la imaginación y a mi, lo confieso, me gusta visitar de vez en cuando al “rey de las hamburgueserías”.

Como demostró en Nacidos en la Bruma, Brandon Sanderson es un escritor de estilo correcto, sin más, pero con un instinto feroz para la trama y una gran habilidad para constuir escenas y situacines que suponen un regalo para la imaginación. The Alloy of Law no puede ser tildado de original, pues lo más original que tiene es su sistema de magia y ya estaba inventado, pero tampoco le hace falta. Brandon Sanderson tiene muy claros sus referentes y su objetivo, y utiliza los primeros con maestría para alcanzar el segundo con éxito absoluto.

El propio autor insistió mucho en que se trataba de una novela independiente y, ciertamente, no hace falta leer la trilogía de Nacidos en la Bruma para disfrutar de ella, pero me gustaría mucho que se decidiera a continuar la aventura de Lord Waxillium y su tropa. He disfrutado mucho leyendo esta novelita que demuestra el buen resultado que puede obtenerse si se saben reciclar con gracia elementos que por si mismos no son demasiado originales. Entretenimiento es lo que propone y lo proporciona a raudales.

[Igual que hicimos la semana pasada con la reseña del Zendegi de Greg Egan, la publicación de la de Aleación de Ley es la traducción de la versión en catalán que escribí cuando la leí y va acompañada de la reseña paralela publicada por Odo en su excelente Sense of Wonder]

 

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